La Cruzada Nacional Contra el Hambre es un programa bien focalizado, que contempla el incremento de la producción para acceder a los alimentos e involucra a la sociedad para llegar a los municipios con mayores problemas de pobreza, afirmó el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva.

Al encabezar la 33 Conferencia Regional de la FAO para América Latina, Graziano da Silva se refirió a la estrategia mexicana puesta en marcha por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que llega actualmente a mil 12 municipios, y consideró que “la mejoría nutricional y de ingreso pueden reducir mucho la criminalidad y la violencia”.

Uno de los aciertos de México, continuó, es haber reconocido que hay hambre. Aseguró el funcionario de la ONU que en Latinoamérica “todos quieren esconder el hambre, hasta las madres. A veces uno llega a una casa y ve que hay hambre, que hay niños desnutridos, pero cuando le pregunta a la madre si tiene problemas para alimentar a los menores, se encuentra con un ‘no’, como respuesta”.

Explicó que en Centroamérica y la región andina “la cara del hambre es la de una mujer indígena, con muchos niños, que vive en un área rural lejana, sin acceso a servicios básicos de educación, salud y electricidad”.

Da Silva sostuvo que en América Latina existe un problema de acceso a los alimentos, lo que también tiene que ver con la distribución de ingresos, acceso a la tierra, al agua y a la necesidad de más empleos con mejores remuneraciones.

“El tema de la seguridad interna de los países de la región está muy relacionado con la seguridad alimentaria, porque donde hay hambre, hay violencia y conflictos”, indicó.

El director de la FAO valoró el trabajo que se realiza a través de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, como ejemplo para la región, porque contempla “el incremento de la producción, como el acceso a los alimentos, además de involucrar a la sociedad; no se trata de un gobierno que busca acabar con el hambre, sino de una sociedad que decide poner fin al hambre”.

Graziano Da Silva recordó que la primera de las Metas del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es erradicar el hambre, por ser el motor que mueve las otras metas, cuyo objetivo es llevar bienestar y desarrollo de las naciones de los cinco continentes en condiciones de pobreza.