México, D.F., a 08 de abril de 2013.

Palabras pronunciadas por la secretaria de desarrollo social, Rosario Robles Berlanga, durante la firma del convenio de colaboración Sedesol- PepsiCo

Muchísimas gracias.
Muy buenos días a todas y a todos. Muchísimas gracias Pedro Padierna, presidente de PepsiCo México, por estar aquí el día de hoy, por este convenio tan importante. Isabel Crowley, muchas gracias, representante de UNICEF, es bien importante tu presencia hoy aquí, esta mañana, porque los convenios que estamos firmando tienen que ver con los niños y las niñas de México, y sé que estás muy preocupada por este enfoque, por esta visión, por esta transversalidad que debe haber en la política pública, sobre el enfoque de derechos de niños y niñas, y, pues, aquí estamos poniendo nuestro granito de maíz, como decimos acá en la Secretaría de Desarrollo Social, bienvenida.
José Ignacio, como siempre, un placer tenerte acá con nosotros y que Un Kilo de Ayuda sea, pues, este actor tan importante que da confianza a todo este proceso que estamos emprendiendo. Johannes, muchas gracias también por tu presencia.
 La presencia de Francisco Merino, muchas gracias.
Está con nosotros nuestro Subsecretario Juan Carlos Lastiri. Gracias a todos los diversos investigadores e investigadoras que están aquí, en la mañana, y que con su presencia refuerzan, muchas gracias Don Leopoldo, muchas gracias a todos ustedes, pues, refuerzan la idea de que este es un esfuerzo que compete a PepsiCo muy científico, muy comprometido con la nutrición de nuestro país. Les agradezco a todos y a todas su presencia.
Estimados medios de comunicación, muchas gracias también por su presencia Cuando se suma a la Cruzada Nacional contra el Hambre una empresa global del tamaño de PepsiCo que genera 850 mil empleos en México, que se preocupa cada vez más por la calidad nutricional de los productos que ofrece, que promueve prácticas agrícolas sustentables e impulsa proyectos para el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad con educación, salud y protección ambiental, entonces ésta es una gran noticia. Cuando una empresa de esta dimensión decide ejercer su ciudadanía corporativa, muchas cosas importantes pueden pasar.
Estamos frente a una gran empresa que además de generar prosperidad a través del pago de impuestos y la generación de fuentes de trabajo, se suma hoy, con acciones innovadoras, en apoyo a los 7.4 millones de mexicanos que sufren pobreza extrema y carencia alimentaria y que son el centro de atención de la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Su acompañamiento, su ejercicio de responsabilidad corporativa, me permite afirmar que la Cruzada se está convirtiendo, cada vez más, en un proyecto de todos los mexicanos, en un proyecto donde todos tenemos algo que hacer, algo que aportar, gobiernos, ciudadanos, empresarios, para terminar con esta vergüenza nacional, con este desafío ético que significa tener a 7.4 millones de seres humanos que, en pleno siglo XXI, con tantos avances económicos, con tanta diversidad y riqueza, no pueden ejercer su derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad como lo marca la Constitución.
PepsiCo es una corporación inteligente y visionaria que sabe que los negocios sólo pueden prosperar en sociedades cohesionadas e incluyentes.
Hoy, para beneplácito de todos, está en la Cruzada. Pedro Padierna ya explicó muy bien las áreas de colaboración que implica este convenio. Un convenio que aprovecha toda la experiencia, toda la capacidad de investigación científica con que cuenta PepsiCo, para diseñar un producto enriquecido a base de avena que contribuya a solucionar las necesidades nutricionales de los mexicanos que más lo necesitan, especialmente de los niños y las mujeres embarazadas y en lactancia.
Y los niños, debo decirlo, debo remarcarlo, son un objetivo central de la Cruzada, porque la desnutrición y la anemia en edades tempranas, si no se atienden oportunamente, derivan para estos pequeños en vulnerabilidad para toda la vida; se traducen en bajo rendimiento escolar, en baja productividad laboral, en pobreza y exclusión en la vida adulta. Si hoy les damos a los niños y niñas un buen presente, ellos nos darán un buen futuro; de ahí la necesidad de enfocar en ellos esfuerzos, presupuestos, políticas públicas, porque la inversión en la infancia, no es un gasto, es una inversión en progreso económico, en cohesión social, en democracia; es una inversión para lograr un mejor mañana para todos, para México, para toda la Nación.
De ahí que el segundo objetivo estratégico de la Cruzada sea eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de peso y talla de la niñez. Estamos hablando no de fríos datos técnicos, estamos hablando del bienestar de la infancia que es un mandato de las convenciones internacionales y de las leyes nacionales; de un tema que se conecta con el propósito del Presidente Peña Nieto, de hacer de ésta, una sociedad de derechos donde los niños, donde todos los mexicanos, sean iguales en la protección y los beneficios que proveen nuestros marcos jurídicos.
El convenio con PepsiCo nos permite aprovechar, además, toda la visión emprendedora de esta empresa para impulsar proyectos productivos en las localidades objetivo de la Cruzada, para alcanzar también algo que está buscando el Gobierno Federal, que es lograr la sustentabilidad económica y alimentaria de las comunidades que hoy sufren el flagelo del hambre y la desnutrición. Porque la Cruzada es más que una entrega de despensas, es mucho más que llevar apoyos asistenciales que generan dependencia y limitan el ejercicio de la libertad. Es lograr que las comunidades más vulnerables, a partir de sus propias iniciativas, energías y recursos, de la dignidad y el esfuerzo de su gente, puedan salir adelante y tomar su propio camino para superar sus rezagos.
 Es un tema de empoderamiento, es un tema de ciudadanía social y económica.
Es un tema de competitividad. Es un tema de democratización de la productividad, y como aquí se decía, que bonito concepto, de democratizar la nutrición; donde reconocemos el derecho y la capacidad de cada comunidad, de cada familia y cada individuo para salir adelante con sus propias fuerzas, iniciativas y recursos para generarse un entorno de prosperidad y un entorno de inclusión social. PepsiCo nos va a apoyar, también, con la donación de productos nutritivos en un gesto de responsabilidad social, que mucho reconocemos y valoramos. Tú Pedro has hecho un claro reconocimiento a la importancia de los esfuerzos intersectoriales, de las alianzas entre gobierno y empresas para trabajar con los sectores más desfavorecidos.
Y debo decirte que estoy muy de acuerdo con esta visión porque no hay otra vía. No basta con la acción del gobierno o de un programa público, no es suficiente. En un país con retos tan complejos, con una pobreza y brechas de desigualdad tan profundas, no hay otro camino que la suma de esfuerzos de todos los mexicanos, de todos los actores, más allá de nuestras visiones.
Tenemos un proyecto común, compartido, y ese proyecto se llama México. En un contexto de economía libre de mercado, de globalización, las empresas privadas han ganado un lugar importante en la generación de riqueza y prosperidad, y tienen un papel determinante en la construcción de una sociedad más solidaria, y PepsiCo lo sabe y lo está demostrando el día de hoy. Ha comprendido que México es mucho más que una oportunidad de inversión, que un espacio de negocios, que es, sobre todo, una sociedad compleja, diversa, con profundos retos de pobreza y equidad.
Hoy, PepsiCo está aquí, con nosotros, en la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Y eso nos fortalece en el Gobierno Federal para seguir trabajando por el México que todos queremos, por el México que todos queremos, por un México más incluyente.
Bienvenidos a la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
Juntos vamos a mover a México. Muchas gracias.
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