La Cruzada Nacional Contra el Hambre impulsada por el gobierno de la República es un esfuerzo que trasciende la parte asistencialista y apuesta por el desarrollo de capacidades en las comunidades y en las mujeres, afirmó Karina Santillán, gerente de proyectos de Unidos por la Montaña, A. C.

Tras acompañar a la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, en un recorrido de supervisión de avances por Tlacoapa y Mártir de Cuilapan, Guerrero, Santillán consideró que se trata de un esfuerzo histórico, que requiere de un gran compromiso y coordinación por parte de todas las instancias participantes.

Sin embargo, agregó, esto no lo va a hacer el gobierno solo; por eso agradecemos a la Sedesol que haya invitado a las organizaciones de la sociedad civil, a efecto de para poder permear parte de ese esfuerzo y sumar voluntades en la lucha contra el hambre y la pobreza extrema.

Al recorrer los proyectos productivos que se instrumentan en Mártir de Cuilapan, el municipio piloto de la estrategia impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, donde pudo constatar las cosechas de sandía y jitomate, Santillán destacó el que la Cruzada esté trabajando por la sustentabilidad alimentaria y apueste por el desarrollo de capacidades entre los habitantes de las comunidades y, principalmente, entre las mujeres.

Al referirse a la participación de Unidos por la Montaña, A. C. en los municipios visitados, la activista social explicó que, además de formar parte de las mesas de trabajo y ser portavoz de comunidades que no tienen acceso a los funcionarios públicos, se realiza un monitoreo independiente de las acciones de la estrategia.

Con el monitoreo, desarrollado conjuntamente con The Hunger Project México, Santillán aseguró que se podrá evaluar de forma más real el impacto de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en las localidades atendidas.

Finalmente, resaltó que la Cruzada es un esfuerzo muy importante que trasciende al gobierno, para convertirse en una estrategia de todos los mexicanos, que “tenemos que construir y sumar”.

Unidos por la Montaña es una asociación civil sin fines de lucro que apoya a las comunidades indígenas en pobreza extrema en la región de la montaña alta del estado de Guerrero y trabaja con la misión de atender los requerimientos básicos de subsistencia alimentaria, infraestructura, desarrollo sustentable y educación de personas y regiones en condiciones de pobreza extrema, así como mejorar las condiciones de vida de los habitantes de comunidades indígenas.

En noviembre de 2005, Unidos por la Montaña visitó por primera vez esa zona, considerada por la Sedesol como de pobreza extrema. La montaña alta es una microrregión conformada por 54 localidades de 18 municipios, donde viven alrededor de 500 mil indígenas me’phaa, nahuas, mixtecos y amuzgos, que en su mayoría no hablan el español.