Muy buenos días, platiqué en la mañana con Taimur Ahmad, y me sugirió un enfoque diferente a las palabras que tenía preparadas, trataré de ser breve en caso de que hubiera una pregunta. Pero debo confesar que me siento muy orgulloso de venir de telonero de tan distinguido panel que seguirá a mi presentación, en donde podrán escuchar opiniones desde muy diferentes perspectivas de la economía mexicana, de la financiera, de infraestructura, telecomunicaciones y energía.

En tiempos de estrés, en tiempos de dificultad, la política pública es puesta a prueba en diferentes dimensiones. La solvencia, las diferentes variables del país, se empiezan a estudiar desde diferentes ángulos, y uno muy importante es el de la pobreza.

La pobreza se manifiesta de diferente forma y tiene impacto y relación con distintos elementos de la política pública. Uno primero, uno muy importante, tiene que ver con la actividad económica.

En medio de estos espacios de preocupación, en medio de este contexto global complicado, una buena política pública, una política pública que preserve y que pone al centro la estabilidad es, desde la óptica de pobreza, probablemente el elemento más importante.

Basta recordar, y algunos de los panelistas lo vivieron muy de cerca, lo que en materia de pobreza sucedió a mediados de la década de los noventa, una crisis complicada implicó que entre el 94 y 95 el número de personas en pobreza en México creciera en el 32 por ciento. Se incrementó tan sólo en ese año en 17 millones el número de personas que enfrentaban pobreza. Tardó más de diez años alcanzar los niveles de pobreza que teníamos en el 94, como un esfuerzo de recuperación de la crisis.

Desde entonces México ha puesto al centro de los esfuerzos, en materia de conducción de su estrategia económica, la estabilidad y la conducción responsable de sus finanzas.

En esta coyuntura esta no ha sido la excepción, las medidas recientes que se anuncian en coordinación entre el Banco de México y la Secretaría de Hacienda ponen justamente de relieve el compromiso que tiene México con mantener ese entorno de estabilidad, ese entorno de orden en sus diferentes cuentas públicas, de  orden en sus finanzas públicas, de orden en el balance de su sistema financiero, de orden incluso en el balance de sus familias.

Y ese elemento central, esa decisión responsable en la coyuntura, permite que desde el punto de vista de pobreza enfrentemos un entorno de estabilidad en el proceso y en la dinámica de precios, que es condición fundamental.

Al mismo tiempo, la pobreza implica desde alguna perspectiva un trabajo que tiene que ver con el acceso a diferentes satisfactores.

En una definición internacional de pobreza el primer indicador de la misma es la falta de ingreso. En el mundo se define como umbral de pobreza un dólar 90 por persona por día.

Este dólar 90 por persona por día sale de promediar las líneas de pobreza de los 15 países más pobres del mundo. Es importante porque nos sirve de referencia para orientar los esfuerzos que estamos haciendo como gobierno, para contrastar la evolución con lo que está sucediendo en otros países del mundo, es útil porque cuando hablamos de erradicar la pobreza en el mundo estamos hablando de ese umbral.

Pero no es un umbral útil para evaluar si la política pública que estamos siguiendo efectivamente ayuda a construir mejores condiciones de inclusión y aquí se amarra con lo que me planteaba Taimur al principio, cuál es el impacto de las reformas estructurales en el tema de pobreza,

En México construimos nuestra línea de pobreza de forma distinta. En México desde 2008 se definió una canasta alimentaria y una canasta no alimentaria. Las líneas, por lo tanto, de ingresos mínimas que en México se definen para establecer pobreza tienen implícitas ciertas definiciones en materia de consumo.

Una canasta alimentaria que como mínimo debería de estar presente en el consumo cotidiano de las familias mexicanas y una canasta no alimentaria, a la que como mínimo tendrían también que tener acceso.

Y las reformas estructurales justamente en momentos de dificultad y justamente de la perspectiva de pobreza enseñan su valía y su potencial.

Atrás de la canasta alimentaria están 35 bienes, 35 alimentos que se estima fundamentales en la presencia cotidiana, en la vida cotidiana del mexicano.

La política pública o la reforma que implica mejores elementos de competencia, tiene al centro justamente esta preocupación. Por primera vez en muchos años, la canasta alimentaria está teniendo un desempeño en línea con la inflación e incluso por debajo de la inflación.

Esto refleja una conciencia plena desde el gobierno de que la política comercial, la política agropecuaria, la política sanitaria y la política de competencia tienen que apoyar un mejor entorno de acceso a los precios de esta canasta alimentaria.

Pero cuando revisamos la canasta no alimentaria nos damos cuenta del amplio potencial y del gran compromiso que tiene esta administración con la implementación plena de sus reformas.

Atrás de la canasta no alimentaria hay transporte público, una buena política de transporte público es una política incluyente que ayuda a convertir pobreza.

Atrás de la canasta no alimentaria hay telecomunicaciones, telecomunicaciones que son cada vez más importantes en el mapa de inclusión que tiene el país.

Atrás de la reforma en telecomunicaciones hay una convicción de la necesidad de mayores contenidos, de mayores alternativas y de mejores precios. Eso también refleja en una mejor condición de acceso y menor condición de pobreza.

Atrás de la reforma de energía hay ciertamente la convicción de un México más competitivo por su sector energía y por lo que un sector hace para el desarrollo del país, pero también impacta en materia de pobreza. Los precios de los energéticos son parte también de la canasta de consumo no alimentaria y, por lo tanto, de la experiencia que implica la pobreza en México.

El sentido último de la política pública es la política social y la mejor forma de medir su éxito es si estamos logrando a través de la implementación de todas estas variables un México más incluyente.

El día de hoy lo que vemos son mejores condiciones de acceso en prácticamente todos los mercados, un compromiso claro del gobierno de mantener estabilidad de rumbo en sus finanzas públicas y de implementar a plenitud las reformas, no solamente en beneficio del mayor crecimiento del país sino en beneficio y al centro de los que en el país menos tienen y que al amparo de estas reformas crean un mejor contexto y un mejor entorno de oportunidades.

Si te parece, Taimur, con eso termino y me pondría a sus órdenes para cualquier pregunta.

Muchas gracias.