Muchas gracias. Muy buenas tardes y muy buen provecho.

Yo he tenido la fortuna de una trayectoria muy variada, en donde casi la única constante ha sido Pemex.

Tuve una larga trayectoria hacendaria, que me llevó por la Subsecretaría de Ingresos, la Subsecretaría del Ramo, eventualmente la propia Secretaría y como a Pemex le queda absolutamente claro, la vida del secretario de Hacienda pasa por una relación constructiva y cercana con su principal contribuyente que es Pemex.

Fui también secretario de Energía y en esa capacidad, presidente del Consejo. Ahí nos conocimos muchos de quienes ahí están. Ahí construimos amistad, ahí hicimos trabajo juntos para generar un sector energético que fuera importante por sí mismo y palanca de desarrollo para el país.

Cuando yo pensaba, no que yo me había librado a Pemex sino que Pemex se había librado de mí, me hicieron canciller. Y en la Cancillería el presidente nos pidió que cada encuentro, que cada espacio de diálogo, se tradujera en un incremento de oportunidades para el conjunto de los mexicanos.

Y a veces cuando pensaba uno qué narrativa podía construir con algún país encontraba, aparte del contenido, encontraba que no había un tema preciso que nos vinculara y cada vez que eso sucedía buscábamos a Pemex. Le hablábamos a Emilio Lozoya, que es un funcionario que conoce al mundo, que en el mundo lo conocen, que es un gran amigo, que es un gran servidor público y a quien yo hoy aprovecho, en presencia de ustedes, para agradecerle el acompañamiento que siempre le brindó Pemex a nuestra política exterior.

Si íbamos a Singapur, pues resulta que allá había una narrativa de plataformas. Si íbamos al Medio Oriente, allá había una narrativa de inversión, de tecnología, de posibilidad de hacer acuerdos estratégicos. Si íbamos a Corea había la posibilidad de construir un esquema para armar navíos.

La huella internacional de Pemex solamente contrasta con la importancia de su huella nacional. Pemex invierte más de lo que los siete siguientes inversionistas en México invierten y su presencia internacional y la capacidad que tiene Pemex de representarnos fuera, y de hablar como embajador de México fuera y de dotar de narrativa y de contenido a la relación del mundo con México, es casi infinita.

Por eso, cuando llegué a la Secretaría de Desarrollo Social mi primer telefonazo fue otra vez a Pemex para ver cómo podíamos, juntos, generar mejores condiciones en el combate a la pobreza. Y el diálogo fue un diálogo francamente interesante, que dio pie a este encuentro que hoy estamos teniendo, que yo agradezco y al que, como hizo Emilio, les pido se sumen.

No cabe duda a nivel intuitivo que el trabajo y la inversión, el empleo, la transformación que el sector energético genera transforma vidas, abre oportunidades y por lo tanto combate pobreza.

Pero había un reto interesante cuando uno quería dimensionar, cuando uno quería medir qué quería decir para una comunidad que hubiera llegado Pemex, que hubiera llegado una inversión relacionada con el sector energético y cuánto podíamos decir que se había transformado la vida de la comunidad como resultado de esa incursión.

En México, desde hace algunos años medimos la pobreza. Hay un consenso no solamente político sino jurídico de qué implica ser pobre en México y ese consenso político y jurídico se ha expresado en indicadores atrás de los cuales están historias de vida.

Y por lo tanto, uno puede, con esos indicadores, medir si una comunidad en materia de pobreza está mejor antes o después de que llegue Pemex. Podemos cuantificar puntualmente cómo se abatió la pobreza como resultado de una inversión de Pemex, de sus socios estratégicos, de sus proveedores, de quienes lo acompañan en la industria del petróleo.

Y fue interesante revisar un caso concreto. Uno de los muchos proyectos emblemáticos, relevantes, que había de realizar Pemex tenía que ver con la posibilidad de construir un ducto que fuera del Atlántico al Pacífico.

Atravesaría una zona de gran pobreza y, por lo tanto, había necesidad, Pemex así lo había decidido, de que acompañaría ese proyecto de inversión con un proyecto también de inversión social.

Y fue a la secretaría, y se lo agradecimos, para platicarnos en qué consistiría. Y nos dimos cuenta al hacerlo de que sería muy difícil cuantificar el impacto que en pobreza tenía lo que Pemex estaba realizando porque las acciones no guardaban un espejo, no guardaban una relación cercana con la forma como la pobreza se mide en México y con las variables que se han determinado, insisto, tanto en lo político como en lo jurídico, que son relevantes para combatirlas.

Seis son las dimensiones en donde habremos de desplegarnos la Sedesol y Pemex. La Sedesol primero siempre en la disposición de acompañar a Pemex, a sus proveedores, a la industria, en el acercamiento con las comunidades.

Pero ya en ese acercamiento, seis espacios de diálogo concretos. Anticipó ya Emilio alguno de ellos. Nos preocupa el rezago educativo. El rezago educativo quiere en México decir dos cosas por ley: una niño o niño que se ve obligado a dejar la escuela para apoyar el ingreso familiar y que teniendo la edad para hacerlo no está yendo a la escuela.

Pero una segunda dimensión es el adulto que no terminó la primaria o la secundaria. ¿Por qué la ley nos obliga a fijarnos en la primaria y la secundaria contra solamente fijarnos, por ejemplo, en la capacitación o en la alfabetización? Porque la primaria y la secundaria son como mínimo las llaves que se nos piden para un empleo formal.

Quien no puede en México acreditar con un certificado de primaria o secundaria, batalla para encontrar acceso a una oportunidad en el empleo formal.

Pemex nos decía: “En este despliegue que vamos a hacer en Oaxaca al amparo del ducto, vamos a capacitar soldadores, vamos a capacitar carpinteros, vamos a capacitar en una serie de oficios.”

Y nosotros le pedíamos, de camino a esa capacitación, certifica primaria y secundaria, porque eso le va a permitir a ese plomero, a ese carpintero, a ese soldador, acreditarse en el mercado como una persona que tiene esos conocimientos y, además, que terminó primaria o secundaria, y le va ampliar su universo de oportunidades.

Eso sugiere un primer punto de encuentro, que los esfuerzos de capacitación de Pemex no se agoten en el oficio sino que incluyan primaria y secundaria como mínimo, y esa solicitud debemos hacerla extensiva al sector, que en mucho de su despliegue capacita, que en mucho de su trabajo filantrópico y social capacita y ofrece espacios de educación. Pero si ese esfuerzo no se traduce en un certificado, nos quedamos truncos.

Una segunda dimensión tiene que ver con seguridad social y acceso a servicios de salud. Por definición, por construcción, un empleo formal, generado por el sector energético en México se traduce en seguridad social.

Pero como decía Emilio, el despliegue en materia de salud que Pemex habría de realizar sería también un despliegue amplio: habría campañas, tendría presencia y nosotros lo que le pedimos es que esas campañas y esa presencia, se escribieran en la lógica de quién las recibía supiera que recibiría esa atención de Pemex, pero que tenía derecho también al Seguro Popular.

Y que aprendiera cómo ejercerlo y cómo aprovecharlo, para que una enfermedad no se traduzca en un quebranto en el patrimonio, para que una enfermedad cuente con la certeza de clínica, de médico y de doctor.

Se ha hecho un esfuerzo muy relevante en materia, no solamente de recurso público y de construcción de infraestructura para hacer de la salud un ejercicio vigente, que se queda trunco cuando quien tiene ese derecho no sabe cómo ejercerlo y no está por lo tanto en posibilidad de hacerlo.

Pemex estuvo de acuerdo en que su despliegue de salud lo haría coordinado con el Seguro Popular para que quienes no tenían la fortuna de un empleo formal tuvieran de todas maneras un acceso a la salud, del cual el despliegue de Pemex sería punta de lanza para hacer ese un derecho vigente.

Nos llevamos la sorpresa, cuando empezamos a ver la carencia de seguridad social, que había una gran brecha entre quienes el IMSS dice que tienen derecho a seguridad social, y los trabajadores y sus beneficiarios que así lo reconocen.

Pero pongo en perspectiva la brecha; estamos hablando de 40 millones de mexicanos con derecho a seguridad social, reconocido en la encuesta contra 72 que, desde el punto de vista administrativo, el IMSS considera que tienen derecho.

Ahí se abre esa puerta de oportunidad que comentaba Emilio, no solamente el de afiliar y cumplir con la obligación frente al Seguro Social, sino el estar seguro que el trabajador lo entienda, que el trabajador lo sepa usar, que sepa que eso implica ahorro para el retiro, que sepa que eso implica protección frente a la incapacidad, que sepa que esa cobertura ampara a su familia, a su esposa, en ocasiones a sus padres. Y que pueda, por lo tanto, convertir un derecho y una obligación con la que ya cumplió la empresa, en un derecho que en la práctica ejerza a plenitud su trabajador.

Por otro lado, platicamos con Pemex en algunos temas que ya no tienen que ver con una brecha de percepción en la necesidad que hay que hacer de esfuerzos en vivienda, calidad en la vivienda y servicios a la misma.

Y ahí Pemex habría de orientar en su esfuerzo social acciones que permitieran ese empoderamiento, donde Pemex detectara que su trabajo social podía convertirse en infraestructura que hiciera llegar servicios a una vivienda que no lo tenía, o que mejorara los espacios de la vivienda que no tenía ni calidad, ni espacios suficientes, así habría de hacerlo.

Y finalmente que se entendiera, que cualquier persona que estuviera cerca del sector energético en México por la razón que fuera, porque fuera un proveedor, porque fuera inversionista, porque fuera un trabajador del industria o porque fuera una comunidad respecto de la cual se estuviera desarrollando cualquier proyecto del sector energético, tuviera certeza de que la sola presencia de ese sector habría de traducirse en condiciones de alimentación, sana, variada y suficiente.

Esta es la forma como en México se mide la pobreza, si nosotros pudiéramos decir que después de que llegó el sector energético a una comunidad, hay menos rezago educativo, hay más acceso a salud, hay mejores condiciones de vivienda y más certeza en educación, podríamos decir también que hay menos pobreza como resultado de esa presencia del sector energético. Y eso es a lo que junto con Emilio quisiéramos convocarlos hoy.

Muchas gracias por su atención hoy y por su apoyo, compañía y solidaridad permanente.

Muchas gracias a todos.