Fortalecer a los pequeños productores y a los agricultores familiares, así como establecer redes de protección social para asegurar el desarrollo inclusivo en las áreas rurales, deben de erradicar el hambre de una vez por todas, afirmó el presidente Enrique Peña Nieto en la sesión de clausura de la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

En la primera visita realizada por un mandatario mexicano a la FAO en 40 años, el presidente explicó que la Cruzada Nacional Contra el Hambre es una estrategia que combina medidas de protección social con esfuerzos para empoderar a agricultores familiares.

Hoy en día, 4.3 millones de mexicanos reciben algún tipo de apoyo de la Cruzada, lo cual incluye comidas para más de 430 mil niños, mujeres embarazadas y lactantes, personas adultas mayores y personas con necesidades especiales, a través de una red de 4 mil 300 Comedores Comunitarios.

Asimismo, enfatizó que proporcionar comida nutritiva a la gente no es suficiente, por lo que deben dárseles las oportunidades para construir vidas mejores.

Por ello, dijo, la Cruzada tiene como objetivos adicionales garantizar el acceso a la educación de niños y jóvenes, a través de becas; dar certeza jurídica con la regularización y escrituración de casas y terrenos; ofrecer viviendas dignas, a través de programas de crédito, construcción y mejoramiento de la vivienda, y llevar servicios básicos a los hogares.

En su presentación, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, destacó que México es uno de los 72 países que ya alcanzaron el primer Objetivo del Milenio, mismo que ya ha sido reconocido por esta organización.

Mencionó también que México está fortaleciendo su marco institucional para apoyar la lucha contra el hambre. El Sistema Sin Hambre fue creado en 2013 para apoyar el monitoreo y progreso de las acciones y ahora está en el Congreso una iniciativa de ley del derecho humano a la alimentación, que la FAO está lista para apoyar.

Recordó que en 2014 México y la FAO firmaron un acuerdo para apoyar la lucha contra el hambre, y anunció que se estudia la posibilidad de abrir una oficina subnacional, porque hay mucho quehacer y un gran potencial para desarrollar, no sólo en México sino en la cooperación Sur-Sur, como lo demuestra la iniciativa Mesoamérica Sin Hambre.