En el seminario “El derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria en México”, Soto Baquero destacó también la voluntad política de reconocer que parte de la población tiene problemas alimentarios o no accede a una alimentación adecuada, lo que representa por sí solo la mitad de la solución.

Ante académicos, investigadores e invitados especiales reunidos en el auditorio “Raúl Bailleres” del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el funcionario resaltó que la FAO reconoció que esa voluntad política se transformó en la Cruzada Nacional Contra el Hambre, que tiene dos ejes fundamentales compartidos por el organismo: la participación social y la coordinación interinstitucional e intergubernamental.

Enfatizó que la Cruzada abre por primera vez un espacio de gobernanza ampliado, de institucionalidad y de reglas que ponen en el centro el tema del hambre, así como el gran esfuerzo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) al llegar a donde nunca había llegado la política pública.

Soto Baquero señaló que hay tres grandes desafíos que comparten la Cruzada y otros programas de combate al hambre: la coordinación intersectorial, los modelos de operación de las políticas públicas y las tareas de vigilancia y monitoreo.

En el mismo evento, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, afirmó que la Cruzada Nacional Contra el Hambre tiene un enfoque de derechos y seguridad alimentaria y al día de hoy llega de manera focalizada a las comunidades más pobres del país, donde ya se han identificado con nombre, apellido y domicilio a 6.1 millones de mexicanos.

Una prioridad de la Cruzada, enfatizó la titular, ha sido promover la inclusión productiva para que las familias salgan adelante a través de su propio esfuerzo y generen un ingreso mediante el impulso de proyectos productivos de traspatio, como se hace en la región de Los Tuxtlas, Veracuz, donde cuatro mil mujeres de PROSPERA, Programa de Inclusión Social, reciben apoyos para cultivar la planta de stevia y mejorar su ingreso.