Dalia Imelda Castro Gómez vive en la localidad de Melchor Ocampo, en el municipio de Carrillo Puerto, en Quintana Roo, donde encabeza a un grupo de seis mujeres que se organizaron para poner en marcha un taller de costura y con ello mejorar sus ingresos y ayudar al desarrollo de sus familias.

SEIS MUJERES CON GANAS DE TRABAJAR

Dalia, mujer de cara redonda y piel morena, refiere que no fue fácil lograr el taller en esta localidad indígena maya, donde la cosecha del chile habanero, el maíz y el frijol es escasa. Habla con la seguridad de quien ha hecho su mejor esfuerzo por su comunidad, con un orgullo que no puede ocultar. Voltea hacia donde sus compañeras cosen en sus máquinas y las mira pasar la aguja sobre la tela.

“Somos un grupo de seis mujeres integrado por mis cuñadas y mis hermanas, quienes decidimos organizarnos porque no nos alcanzaba el dinero. Decidimos crear un taller de costura para bordar velos para apicultores, guantes, salas de extracción y trampas de propóleo, y nos va muy bien; hemos sacado adelante y con mucho esfuerzo este proyecto”, cuenta.

DESDE HACE SEIS MESES SEDESOL LAS APOYA

Hace algunos meses se enteró del Programa Opciones Productivas de la Secretaría de Desarrollo Social, por lo que acudió a las oficinas en Carrillo Puerto. “Fui a pedir información para ver si podía obtener apoyo para el proyecto del taller de costura y me dijeron que sí. Hace seis meses nos autorizaron el proyecto y pronto pusimos manos a la obra. Nos está yendo muy bien con los velos, pero estamos en busca de nuevos mercados porque queremos trabajar todo el año.”

Antes del taller, explica, su papel como mujeres se limitaba a cuidar a sus hijos en el hogar,  pues los esposos trabajaban para mantener a las familias. Ahora todo está cambiando, “viendo las ganas que tienen las mujeres de salir adelante, sé que nuestro taller de costura es el inicio de muchos otros proyectos. Hemos  luchado y seguido hacia adelante; en lo particular estoy orgullosa del grupo y de mis compañeras, porque gracias a ellas hemos llegado a donde estamos”.

EL RETO AHORA ES INVITAR A MÁS MUJERES

Tras asegurar que el taller de costura funciona bien, Dalia señala que el reto ahora es tener un empleo permanente, fijo, y no sólo por temporada. Han comenzado a trabajar en la confección de uniformes deportivos y, lo más importante, buscan integrar a nuevas personas para que aprendan y crezcan como ellas.