Este reconocimiento se une al que otras soberanías estatales han otorgado en este año de la lealtad institucional y centenario del Ejército Mexicano al Instituto Armado.

Nos motiva a empeñarnos para lograr un México en paz,  contribuyendo al fortalecimiento de la sociedad y así propiciar las condiciones para alcanzar un México más próspero.

Acción instruida por nuestro Comandante Supremo, el Ciudadano ENRIQUE PEÑA NIETO, Presidente de la República, y que se une a  las labores que realizan diversas instancias de los tres niveles de gobierno y de la sociedad, para llevar a México a su máximo potencial. 

Ingeniero CARLOS LOZANO DE LA TORRE, Gobernador del Estado de Aguascalientes;

Diputado MARIO ANTONIO GUEVARA PALOMINO, presidente de la Mesa Directiva de la Sexagésima Primera Legislatura;

Magistrado FERNANDO GONZÁLEZ DE LUNA, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado;

Distinguidas diputadas y señores diputados;

Invitados especiales que nos acompañan;

Compañeros de armas;

Muy buenos días.

Es un  honor encontrarme en este magno escenario ante tan destacadas personalidades representativas del Estado libre y soberano de  Aguascalientes para agradecer el singular y emotivo gesto que nos ha dispensado esta soberanía, al decretar la inscripción: “Centenario del Ejército Mexicano 1913-2013”, en este recinto legislativo. 

Acto que tiene gran relevancia para quienes vestimos el uniforme de la república, pues impregna en estos muros el testimonio imborrable del reconocimiento que la sociedad de esta entidad otorga a sus soldados.

Deferencia que se extiende a todas las mujeres y hombres que han entregado su vida y vocación de servicio, para que nuestra patria cuente hoy con un ejército fortalecido, institucional y profesional para coadyuvar al esfuerzo de los tres órdenes de gobierno y sociedad.

Los integrantes del Ejército Mexicano….¡su Ejército!…¡el Ejército de todos!, expresamos a la Sexagésima Primera Legislatura de este Honorable Congreso Estatal, nuestra más profunda gratitud, por la unánime decisión, de encontrar en los primeros cien años de vida del Ejército, sustancia para merecer la elevada distinción que se nos otorga.

Expresión de reciprocidad al cumplimiento cabal de las misiones generales que nos asignó el constituyente de 1917, y a la lealtad cultivada como virtud durante este tiempo, dando identidad a todos los soldados de México.

La inscripción en este muro de honor del honorable congreso del estado que hoy se devela, nos hace recordar nuestro origen; las etapas que han distinguido el desarrollo del instituto armado; los valores que nos definen y caracterizan; pero sobre todo, la entrega, pasión y compromiso de cada mujer y hombre de armas que ponen al servicio de la patria.


En este lugar y ante esta imagen tan republicana, de nuestra Carta Magna flanqueada por dos enseñas nacionales, con la inscripción dorada de uno de los acontecimientos paradigmáticos de la Revolución Mexicana, me brinda la inigualable oportunidad de ponderar el mérito histórico de la sociedad de Aguascalientes. 

Por ello, resulta ineludible hacer alusión a la soberana convención, que en 1914 marcara un parteaguas en el devenir histórico institucional del país.

Es así entonces que Aguascalientes, al igual que sus Fuerzas Armadas, son parte substancial de la historia de la patria. a esta sociedad y al Ejército Mexicano nos vincula con firmeza y convicción el movimiento social que cimentó las instituciones que hoy nos rigen.

Ecos de batallas y episodios políticos y sociales, llegan hasta nuestros días, para ratificar que fueron las aportaciones provenientes de este jirón del país, donde los mexicanos encontramos la fuente de apego a formas democráticas y la voluntad nacional, recia e inteligente, para erigir al México de hoy. 

La riqueza de los debates, la identificación y clarificación de problemas generales que en esta ciudad se discutieron, fueron ideas triunfales que quedaron plasmadas en la Constitución.

Este importante contexto histórico, hace recobrar especial relevancia para nosotros, la distinción que nos confieren hoy los herederos de la esencia propositiva de aquella soberana convención.

Aguascalientes, es tierra progresista inseparable de la sociedad que le da origen, razón y destino; trasciende al paso del tiempo, porque sus sólidos cimientos yacen en los anhelos de sus hombres ilustres.



Como los del Ingeniero ALBERTO J. PANI, fundador del banco de México; Don JESÚS TERÁN PEREDO, gobernador de la entidad y fundador de la actual Universidad Autónoma de Aguascalientes; y del historiador y cronista ALEJANDRO TOPETE DEL VALLE, a quien se atribuye el lema que porta el escudo de armas estatal: “Tierra buena, gente buena, agua clara y cielo claro”, por mencionar solo algunos.

La deferencia que nos otorga el pueblo de Aguascalientes y sus representantes, es aliciente moral para los soldados de la república, y en especial para los que aquí se encuentran acantonados. 

Gesto que se une al que otras soberanías estatales han otorgado en este año de la lealtad institucional y Centenario del Ejército Mexicano, y nos motiva a empeñarnos para lograr un México en paz,  contribuyendo al fortalecimiento de la sociedad y así propiciar las condiciones para alcanzar un México más próspero.

Acción instruida por nuestro Comandante Supremo, el Ciudadano ENRIQUE PEÑA NIETO, presidente de la República, y que se une a las labores que realizan diversas instancias de los tres niveles de gobierno y de la sociedad, para llevar a México a su máximo potencial. 

Damas y caballeros legisladores; distinguidos funcionarios del gobierno estatal; invitados especiales: 

El consenso es valor trascendental en democracia; es la base sobre la que se rigen o establecen acuerdos para lograr el bienestar general de la sociedad a la que nos debemos.

Evidencia de esta expresión, es el acto que hoy nos reúne, donde la iniciativa y voluntad  política de la sexagésima primera legislatura del estado, distingue al Ejército de la Patria.

Estos momentos, son acontecimientos que motivan e impulsan, pero sobre todo  comprometen a seguir cumpliendo, ─con entrega, lealtad y patriotismo─, nuestros deberes militares.

Nos enaltece honrar a los héroes; conmemorar sus gestas; apreciar el sacrificio que hicieron por construirnos patria; y establecer los cimientos de nuestra identidad como institución.

En 100 años de lealtad institucional hemos fraguado el perfil distintivo del Ejército; han sido años de consolidación paulatina y de forja cotidiana; caminamos hombro a hombro con la sociedad con paso firme y decidido para seguir labrando la grandeza de México.

Somos un pueblo ideológicamente heterogéneo; los Militares Mexicanos asumimos que para consolidar un régimen democrático, moderno y plural, nuestra actuación debe basarse en el respeto a los derechos humanos, las leyes y a las  instancias legalmente establecidas.

Antes de concluir, quiero reiterar que es un honor, un verdadero y gran honor, encontrarme con ustedes, representando orgullosamente a las mexicanas y mexicanos en uniforme militar.

Les reitero mi gratitud y reconocimiento; estén seguros que desde ahora, su gentil cortesía ya prevalece en el corazón y pensamiento de cada soldado. 

Sepan que nos esforzamos para que nuestro diario actuar, contribuya a que exista un México mejor; justo, libre y democrático; un México de esperanza, con oportunidades para todos.

Un México de pasión y compromiso por todo lo que se propone.

Un México al que todos nos comprometamos a honrar y defender perennemente.

MUCHAS GRACIAS.