Licenciado ENRIQUE PEÑA NIETO, Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas;

Diputado FRANCISCO AGUSTÍN ARROYO VIEYRA, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados;

Senador Ernesto JAVIER CORDERO ARROYO, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores;

Ministro JUAN SILVA MEZA, Presidente de la Suprema Corte De Justicia de la Nación;

Doctor ERUVIEL ÁVILA VILLEGAS, Gobernador del Estado de México;

Almirante VIDAL FRANCISCO SOBERÓN SANZ, Secretario de Marina;

Distinguidos integrantes del gabinete y del presídium;

Compañeros de Armas;

Señoras y Señores;

Muy Buenos Días.

Para quienes integramos la fuerza aérea mexicana, es un honor contar con su distinguida presencia en la celebración de nuestro nonagésimo octavo aniversario de vida institucional.

Al hablar de la historia de la Aviación Mundial, resulta esencial destacar el valioso aporte militar mexicano en este rubro.

La fecha que hoy nos convoca, es una ocasión propicia para traer a la memoria los orígenes de esta fuerza armada.

Fue la época revolucionaria, la que registra por primera vez un combate aeronaval.

Su eficacia para fines tácticos y estratégicos, fue una de las razones que motivaron al presidente Venustiano Carranza, a emitir el decreto mediante el cual se creó el arma de aviación militar, el 5 de febrero de 1915.

Carácter que conservaría hasta el 10 de febrero de 1944, cuando el presidente Manuel Ávila Camacho, dispuso que se elevara a la categoría de fuerza armada.

Ese transitar en el tiempo, -primero como arma y después como fuerza armada-, nos ha permitido acuñar fortalezas como el honor, el valor, la lealtad, la disciplina y la vocación de servicio.

Bagaje axiológico que guía el actuar de los soldados del aire, sin más premisa que ser dignos recipiendarios de la herencia de nuestros antecesores, tanto en pensamiento, como en el actuar cotidiano.

Como segmento sólido del instituto armado, la fuerza aérea comparte con la armada y el ejército, un mismo legado de fidelidad y amor a la patria.

Está integrada por mujeres y hombres identificados con las aspiraciones nacionales y los valores de una sociedad cuyo mayor patrimonio es su pluralidad.

Atributos que hacen de este cuerpo militar, una pieza vital y sensible en la salvaguarda y preservación de la seguridad y soberanía del espacio aéreo mexicano.

Para cumplir nuestro cometido, disponemos de recursos que el pueblo y gobierno han depositado bajo nuestra custodia, para trabajar en favor de la armonía y seguridad.

Actuamos con la firme convicción de respetar el estado de derecho y las garantías individuales, que señala el marco normativo.

El auxilio que históricamente hemos proporcionado en casos de desastre, nos ha permitido desarrollar una doctrina con un alto grado de responsabilidad social.

Factores que aunados al espíritu solidario con la población civil, son y seguirán siendo la plataforma ideal para apoyar las acciones que contribuyan a lograr un México más próspero.

A casi un siglo de su creación, la fuerza aérea se encuentra en una elevada cima de su existencia, nutrida de militares altamente calificados en el ámbito de la aeronáutica.

La excelencia es un estadio de mejora continua que conlleva, a hacer hoy, algo mejor que ayer.

De ahí que en cada unidad, dependencia o instalación, nos hemos ocupado que nuestro actuar, sea confluencia de conocimientos y conductas éticas.

Incorporamos a la mujer en nuestras filas, marcando una nueva etapa y honrando las cualidades morales e intelectuales que le son propias al conjunto femenino, robusteciendo con ello la igualdad de género que se pondera en las fuerzas armadas.

Las acciones que realizamos los integrantes de la fuerza aérea, son reflejo de la calidad educativa que se acrisola en nuestros planteles de formación.

Inmersos en el complejo entramado de antagonismos que confronta el estado mexicano, nuestra fuerza aérea demanda cuadros de oficiales competentes para la solución de problemas tácticos, técnicos, logísticos y administrativos.

Ciertos que las adversidades pueden cambiar como lo hacen las circunstancias, invertimos gran parte de nuestro potencial en lo que es y debe ser inmutable: una alta moral, un sólido espíritu de cuerpo y el incuestionable amor a México.

Estamos convencidos, que no obstante el tamaño de los desafíos, contamos con una consistente estructura para seguir contribuyendo al progreso del país.

Señor Presidente; distinguido auditorio:

Las fuerzas armadas son fuertes y útiles, en tanto están pertrechadas de la energía invencible que provee de un recio haz profesional.

Ser custodios de las armas nacionales, es encomienda suprema que encuentra en el razonamiento, asimilación y aplicación de las leyes, el cauce para una conducta que enorgullezca a nuestros compatriotas y nuestras familias.

Estamos conscientes, que en cada etapa de la vida nacional, han existido protagonistas que supieron estar a la altura de los retos que les tocó enfrentar.

En la aviación militar destacan:

-    el General Alberto Leopoldo Salinas Carranza, primer comandante del arma de aviación militar;

-    el Ingeniero Juan Guillermo Villasana López, precursor de las construcciones aeronáuticas en México y

-    el General Antonio Cárdenas Rodríguez, Comandante de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, durante la segunda guerra mundial.

Ellos nos enseñaron el rumbo a seguir.

Sus sucesores, nuestros hermanos mayores en situación de retiro, heredaron la sapiencia de que la vida del soldado del aire cobra trascendencia con el don de los años.

En esta memorable fecha saludamos y reconocemos la labor de quienes constituyeron digno molde de las generaciones que actualmente llevamos la responsabilidad de la conducción de las operaciones aéreas.

En el devenir institucional, también desafortunadamente, hemos perdido a ejemplares compañeros que en cumplimiento de sus deberes, han ofrendado su vida por la patria.

Su pérdida nos duele profundamente. Sin embargo, su sacrificio no ha sido en vano.

Hoy, la mejor manera de honrar su memoria es avanzar firmes en la construcción de un estado eficaz y de un México más seguro.

Compañeros de la Fuerza Aérea:

Emprendamos el vuelo todos los días en cumplimiento de nuestras misiones, siguiendo el ejemplo de todos aquellos que nos legaron justicia, libertad y autodeterminación.

Herencia que en este excepcional marco conmemorativo, nos lleva a refrendar, por conducto del alto mando, nuestra lealtad a las instituciones de la república, manifestando una vehemente adhesión a la convocatoria del comandante supremo para mover a México.

Es momento de hacerlo; estamos a tiempo.

Las damas y caballeros del aire sabremos asumir el compromiso de encarar cualquier reto.

Surcando los cielos, en la búsqueda de horizontes más extensos, encontraremos la grandeza de nuestra patria.

Más de nueve décadas de intensa, aleccionadora y gratificante trayectoria, nos indican que el plan de vuelo trazado ha sido el correcto.

En esos ciclos de tiempo, hemos aprendido que la vida institucional de México debe observarse en el amplio horizonte de las metas que trascienden a las propias generaciones y donde la voluntad nacional debe ser principio de unión de nuestros futuros empeños.

Cerrar filas con otros compatriotas para defender lo que es patrimonio común, es garantía de nuestro único futuro posible.

El pueblo de México, sabe que tiene en nosotros un aliado que, con absoluta lealtad, apoyará la enorme tarea de construir un país próspero, justo, democrático y con mayores oportunidades para todos.

Sin más pretensión que ser parte activa de un esfuerzo que nos faculte a seguir contemplando desde las alturas, el desarrollo en cada rincón de nuestro dilatado y promisorio México.

La fuerza aérea mexicana seguirá actuando bajo los más altos conceptos del honor, del valor y de la lealtad.

Muchas Gracias.