La Revolucin

Porfirio Díaz fue Presidente de México treinta y un años, durante ese tiempo, el poder quedó en manos de un pequeño grupo de personas, encabezadas por el mismo Porfirio Díaz; durante este tiempo el pueblo no tuvo oportunidad de opinar sobre sus problemas ni de elegir a sus gobernantes. 

En 1908, Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista norteamericano James Creelman, en la que afirmó que México ya estaba preparado para tener elecciones libres. La noticia llenó de optimismo a mucha gente, que de inmediato se organizó para participar en las elecciones de 1910. Surgieron varios partidos políticos, y se escribieron libros y artículos que discutían la situación del país y la solución de sus problemas. 

Uno de los líderes de estos partidos fue Francisco I. Madero, quien junto con otras personas que, estaban en contra de la reelección y que creían en la democracia y en la necesidad de renovar el gobierno, se convirtió en un peligro para el gobierno de Díaz y poco antes de las elecciones de 1910 Madero fue detenido en Monterrey y encarcelado en San Luis Potosí donde recibió la noticia de que Díaz había vuelto a reelegirse. Mediante el pago de una fianza salió de la cárcel, aunque debía permanecer en la ciudad, pero a principios de octubre Madero escapó a los Estados Unidos de América, donde publicó el Plan de San Luis.

En ese documento, Madero denunció la ilegalidad de las elecciones y desconoció a Porfirio Díaz como presidente. Se declaró él mismo presidente provisional, hasta que se realizaran nuevas elecciones; prometió que se devolverían las tierras a quienes hubieran sido despojados de ellas; pidió que se defendiera el sufragio (voto) efectivo y la no reelección de los presidentes. También hizo un llamado al pueblo para que se levantara en armas el 20 de noviembre de 1910 y arrojara del poder al dictador.

Sin embargo se anticiparon los acontecimientos el 14 de noviembre de 1910, en el poblado de Cuchillo Parado, Chihuahua, cuando Toribio Ortega se levantó en armas con un pequeño grupo de seguidores, otro acontecimiento que se suscitó antes del 20 de noviembre fue, el 18 del mismo mes, en la ciudad de Puebla donde se descubrió una conspiración maderista en la casa de la familia Serdán, quienes hicieron resistencia contra la policía y los soldados, de este hecho de armas perdieron la vida Aquiles y Máximo Serdán; Carmen y su madre fueron aprehendidas. 

Madero también obtuvo el apoyo de Pascual Orozco, Francisco Villa y Emiliano Zapata independientemente de los motines que ocurrieron en la Ciudad de México.

En seis meses las fuerzas maderistas derrotaron al Ejército Federal en varios combates resultando contundente la toma de Ciudad Juárez. En mayo de 1911, se firmó la paz en esta ciudad fronteriza. Por este hecho, Porfirio Díaz se vio obligado a renunciar a la presidencia y salió del país rumbo a Francia, donde murió en 1915. 

De acuerdo con los tratados de Ciudad Juárez, la República Mexicana quedó bajo el gobierno provisional del Lic. Francisco León de la Barra, cuya administración se desarrolló como una prolongación de la dictadura.

El propósito de los Acuerdos de Ciudad Juárez fue dar por concluida la Revolución y realizar el licenciamiento de las tropas revolucionarias, es decir, desarmar a las masas campesinas y restablecer el orden jurídico, sin embargo, no hacían mención sobre el problema de la tierra, ni sobre ningún otro de los puntos mencionados en el Plan de San Luis, por lo tanto el movimiento popular, social y sobre todo agrario, continuó su lucha. 

Después del interinato de Francisco León de la Barra y al llegar Francisco I. Madero a la presidencia de la República a principios de noviembre de 1911, la situación no era nada favorable, pues Madero tenía enemigos por todas partes. Como resultado de los Acuerdos de Ciudad Juárez, muchos porfiristas quedaron en el gobierno interino, quienes se encargaron de hacerle la vida imposible.

El Presidente Francisco I. Madero se enfrentó a una gran inestabilidad política: primero, tuvo que luchar contra un poder legislativo que le era totalmente adverso, pues era mayoritariamente porfirista; en segundo lugar, aprovechando la libertad de prensa, fue atacado por sus enemigos que lo ridiculizaban severamente; en tercero, tuvo que enfrentar las rebeliones armadas de Bernardo Reyes, Pascual Orozco, Félix Díaz y Emiliano Zapata.

Pero Madero siempre confió en la gente y creía que con la democracia se resolverían todos los problemas de la sociedad. No estaba en contra de la inversión extranjera, sólo pensaba que había que regularla adecuadamente. Pensaba que a los peones había que pagarles más y darles un mejor trato, no estaba muy convencido de expropiar los latifundios y entregárselos a los campesinos. Esto último originó que Zapata proclamara el “Plan de Ayala” a menos de un mes de que Madero asumiera la Presidencia de la República, en suma, para principios de 1913, el gobierno maderista tenía en su contra varios grupos porfiristas y revolucionarios.

Entre los días 9 y 19 de febrero de 1913, ocurrió el episodio conocido como la “Decena Trágica”, periodo donde Madero defiende su gobierno, lo controla y finalmente lo pierde. Los líderes del golpe de estado fueron los Generales Manuel Mondragón y Gregorio Ruiz, secundados por el civil Rodolfo Reyes y su padre el General Bernardo Reyes, quien se encontraba preso en la cárcel de Tlatelolco. Este suceso dio inicio el 9 de febrero, con la liberación de los Generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, este último se encontraba preso en la cárcel de Lecumberri, y dirigieron las tropas sublevadas hacia Palacio Nacional. Madero confió las tropas del gobierno al General Victoriano Huerta, quien obligó a Madero y a Pino Suárez a renunciar a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, respectivamente. Teniendo este episodio el desenlace fatal del asesinato de ambos el 22 de febrero.

Cabe resaltar en este golpe de estado la participación del embajador norteamericano Henry Lane Wilson, quien apoyó abiertamente a los insurrectos: en la embajada norteamericana se acordó el plan a seguir para efectuar el golpe de Estado; por lo tanto, los términos que se acordaron fueron denominados como el “Pacto de la Embajada”.

Tras la renuncia de Madero, asumió la presidencia provisional, de acuerdo a la Constitución, el Secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuraín, pero sólo el tiempo necesario (menos de una hora), para nombrar Secretario de Gobernación a Victoriano Huerta, y posteriormente renunciar a la presidencia y así dejar a Victoriano Huerta como Presidente de la República.

Durante el desarrollo de la Revolución Mexicana, la violencia armada fue una constante ya que la conducción política de los principales gobernantes de ese periodo – Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Victoriano Huerta, Venustiano Carranza – no lograron el consenso de los grupos políticos que emergían, parte de la población fue guiada por líderes revolucionarios, quienes levantaron en armas sectores de la sociedad a la que escasamente instruyeron y adoctrinaron en el arte de la guerra.

Venustiano Carranza, tuvo una activa participación durante la última década del gobierno de Porfirio Díaz y durante la Revolución Maderista de 1911, y fue hasta 1913, con el derrocamiento del Presidente Francisco I. Madero, cuando Carranza se volvió una figura pública nacional, ya que en el mes de febrero de 1913, siendo gobernador del estado de Coahuila, recibió un telegrama signado por el General Victoriano Huerta, en donde le manifestó que fue autorizado por el Senado de la República Mexicana para asumir el Poder Ejecutivo. Ante esta situación Carranza dejó la responsabilidad al Poder Legislativo local, para que resolviera sobre la actitud que debería asumir el gobierno a su cargo, con respecto al golpe de estado de Huerta en contra de Madero. 

El 19 de febrero de 1913, el XXII Congreso Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila, emitió el decreto número 1421, en el cual se desconoció a Huerta como Jefe del Poder Ejecutivo de la República, así como, todos los actos que dictara con ese carácter, al mismo tiempo le concedió a Carranza, en citado documento, facultades extraordinarias en todos los ramos de la Administración Pública para proceder a armar fuerzas, para coadyuvar al sostenimiento del orden constitucional en la República. También se exhortó a los gobernadores de los demás Estados de la República y a los Jefes de Fuerzas Federales, Rurales y Auxiliares de la Federación para que secundaran la actitud del Gobierno del Estado de Coahuila.

Carranza para poder cumplir con la misión asignada por el Congreso de su Estado, tuvo la necesidad de crear un ejército para enfrentar y sustituir al Ejército Federal, las bases de este ejército fueron establecidas en relación con los objetivos políticos, dados a conocer a la Nación en un Manifiesto, publicado en la Hacienda de Guadalupe, Coahuila, el 26 de marzo de 1913, conocido como "Plan de Guadalupe". Este plan en su artículo 4º expresó: 

“Para la organización del ejército encargado de hacer cumplir nuestros propósitos, nombramos como primer jefe del ejército, que se denominará “Constitucionalista,” al ciudadano Venustiano Carranza, gobernador del Estado de Coahuila”. 

Para la organización del Ejército Constitucionalista, Carranza emitió nombramientos y órdenes acordes para la integración del ejército con el que combatiría a las fuerzas huertistas, destacando el decreto del día 4 de julio de 1913, en el Cuartel General de Monclova, en el que se ordenó la creación de 7 Cuerpos de Ejército, denominándolos: 

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El objetivo de la organización de este ejército fue la aplicación de una estrategia acorde a los objetivos políticos del “Plan de Guadalupe”, para este fin Carranza y a sus jefes militares enseñaron a sus soldados las tácticas y técnicas de combate, el uso del armamento, material y equipo de guerra con el que se contaban. Los encargados de esta tarea fueron el entonces Teniente Coronel Jacinto B. Treviño, Jefe de Estado Mayor y el Capitán Primero Francisco L. Urquizo, mismos que realizaron las siguientes actividades: 

  • Formularon una Ordenanza para el Ejército Constitucionalista, la que fue la base de la disciplina.
  • Emitieron decretos por los cuales se admitían a los ex-militares maderistas o federales siempre que se presentaran dentro de los treinta días siguientes a la fecha de publicación del Plan de Guadalupe.
  • Organizaron el escalafón de jefes y oficiales y crearon nuevos grados.
  • Adquirieron armas y municiones en los Estados Unidos.
  • Organizaron nuevos cuerpos para la lucha que se avecinaba con los voluntarios que se les unieron, para la lucha que se avecinaba destacando la creación y actuación del Batallón de Zapadores formado con mineros de la región de Piedras Negras por el capitán Urquizo.
La creación de este Ejército Constitucionalista y el mantenimiento de los efectivos del Ejército Federal tuvo repercusiones en la sociedad civil, ya que ambos ambos contendientes extrajeron de los poblados a los campesinos que convirtieron en soldados, a los hacendados y terratenientes se les impusieron préstamos forzosos, requisiciones de ganado y granos. 

En los artículos 5º, 6º y 7º del “Plan de Guadalupe” se definen, los principales objetivos que se deberían alcanzar por medio del empleo del ejército recién formado: 

Art. 5º. “Al ocupar el ejército constitucionalista la ciudad de México, se encargara del Poder Ejecutivo el ciudadano Venustiano Carranza, primer jefe del ejército o quien lo hubiere sustituido en el mando. 

Art. 6º El presidente interino de la República, convocara elecciones generales tan luego como se haya consolidado la paz, entregando el poder al ciudadano que hubiere sido electo. 

Art. 7º El ciudadano que funja como primer jefe del ejército constitucionalista en los Estados cuyos gobiernos hubieren reconocido la revuelta, asumirán el cargo de gobernador provisional y convocaran a elecciones locales después de que hayan tomado posesión de sus cargos los ciudadanos que hubieren sido electos para desempeñar los altos poderes de la federación, como lo previene la base anterior” . 

El Ejército Constitucionalista contenía en sus filas muy pocos militares de alta graduación los cuales hicieron su carrera en el Ejército Federal, son ejemplos de ellos: Felipe Ángeles, Federico Cervantes, Jacinto B. Treviño y Vito Alessio Robles, otros personajes como los Generales Álvaro Obregón o Salvador Alvarado se constituían como "ciudadanos en armas" . 

Por otra parte Carranza jamás aceptó el grado de general, fue partidario de la sustitución de los ejércitos populares por uno permanente y nacional. Este proceso de unificación fue acompañado de una fuerte agitación y violencia que reflejó las contradicciones de los grupos afectados. Así fue como los hombres que abrigaron los mismos ideales de Carranza y lo llevaron al poder, se vieron divididos. 

De lo expuesto tenemos un ejemplo claro, en lo ocurrido en la Soberana Convención de Aguascalientes, en octubre de 1914, su propósito fue tratar de evitar la separación entre las facciones, decidir quién y en qué forma gobernaría el país, acordar• la elaboración de un programa de gobierno. Esta convención fue ante todo un intento de negociación política entre las facciones revolucionarias, una disputa por el poder. Fue el escenario donde midieron sus respectivas fuerzas políticas e ideológicas las principales corrientes revolucionarias en pugna. 

Después de la Convención hubo más confrontaciones, pero la violencia se desató cuando Carranza intentó imponer al ingeniero Ignacio Bonillas para que permitiera la continuidad de su política. 

La lucha ya no fue contra el Ejército Federal, sino entre las diferentes facciones del Ejército Constitucionalista, no se logró la unificación revolucionaria y para conseguirla los caudillos de los diversos bandos, intentaron eliminar a Carranza, a quien consideraron traidor a la revolución y provocador de la rebelión. 

A esta situación se agregaron los movimientos contrarrevolucionarios, que surgieron con la caída de Victoriano Huerta, que provocaron la salida del país de muchos militares, políticos e intelectuales que no estuvieron de acuerdo con el gobierno carrancista. Estos movimientos se gestaron en su mayoría en los Estados Unidos, Cuba, Guatemala y otros países, pero ninguno tuvo éxito.


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