Posteriormente, los judíos, griegos y cartagineses utilizaron algunas insignias para diferenciarse de los otros. Los romanos organizaron las insignias con carácter militar, con las enseñas de sus cinco legiones representados por el águila, el lobo, el minotauro, el caballo y el jabalí. Tiempo después se eliminaron cuatro, quedando solo el águila, la que perdura como insignia de muchos países. 

Durante la Edad Media los mesnados (gente de armas que servía bajo el mando del Rey o de un caballero principal), llevaban pintada o bordada en sus banderas la imagen del Santo Patrono. En España los romanos legaron a los visigodos la costumbre de utilizar el SIGNUM, pero fueron los árabes los primeros que emplearon banderas de tela de diferentes colores, rematando las astas en una media luna. Esta costumbre fue tomada por los cristianos, olvidándose de las insignias romanas y visigodas. Fue el Rey Alfonso “El Sabio”, quien reglamentó la forma y uso de las banderas. 

En nuestro país los diferentes pueblos indígenas emplearon las banderas al igual que en Europa. El escudo de armas de los mexicas era un águila que apresaba un ocelote. A la llegada de los españoles a nuestro país, en 1519, trajeron consigo sus costumbres, las cuales llegaron a los habitantes de estas tierras. 

Durante los 300 años de la colonia se emplearon varias banderas, entre ellas la que trajo Hernán Cortés. En la Ciudad de México se efectuaba una ceremonia llamada “Paseo del Pendón”, para conmemorar la caída de México-Tenochtitlan, el 13 de agosto de 1521. La insignia que más se uso fue un cuadro con la Cruz de San Andrés, rematada por escudos de la Ciudad de México con leones coronados. Esta bandera perduró prácticamente hasta la consumación de la Independencia de nuestro país en 1821.

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En la Guerra de Independencia los grupos insurgentes enarbolaron varias banderas, desde el estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe que el cura Miguel Hidalgo y Costilla tomó de una iglesia, hasta la Bandera Trigarante o de las Tres Garantías (Religión, Independencia y Unión), con los colores rojo, verde y blanco en forma diagonal, en cada franja una estrella; en la franja verde tenía una corona imperial.


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Una vez consumada la independencia y al ser nombrado Emperador Agustín de Iturbide, decretó que la bandera de la nueva nación en lugar de colores diagonales fueran horizontales y como escudo un águila frontal coronada. Mas tarde los colores fueron verticales como hasta la actualidad. Durante el siglo XIX la bandera no cambió, pero si el escudo, el cual se presentó indistintamente, de frente, de perfil, hacia la izquierda, a la derecha, con o sin nopal, con o sin serpiente, con gorro frigio o corona.


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En 1880 se ordenó que se unificara el empleo del Escudo Nacional y que se permitiera agregarle o eliminarle elementos. Sin embargo, fue hasta 1916 cuando Venustiano Carranza encargado del Poder Ejecutivo, decreta que el escudo fuera un águila de perfil en actitud de combate, devorando una serpiente posada sobre un nopal y en la parte inferior orlada con ramas de encino y laurel. Mas tarde, en 1934 el Presidente Abelardo L. Rodríguez ordenó el empleo de un escudo que debían ostentar las banderas, monedas, medallas y correspondencia oficial; el citado emblema estilizó el diseño con el águila ligeramente agachada y la posición de la serpiente rectificada. Actualmente la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales del 8 de febrero de 1984 es la que regula el uso de nuestra insignia.