La Fundación Cecilia Rivadeneira, que atiende a niños y niñas con cáncer en Ecuador, recibirá en donación del Gobierno de México los materiales que conformaron su Pabellón en Expo-Hábitat III; éstos consisten entre otros materiales, de un piso de 120 metros de caucho 100% ecológico fabricado con neumáticos reciclados, pasto sintético, diez torres de MDF, cuatro vigas para techo y dos estructuras para la instalación de pantallas.

A veces, de nuestro mayor dolor puede surgir algo grande que toque los corazones y cambie la vida de miles de personas.

Ese es el caso de Wilson Merino Rivadeneira, aunque él prefiere que lo llamen simplemente Wi.

Él era un joven muy apegado a su madre, doña Cecilia Rivadeneira. De ella aprendió el amor a los demás, a valorar las almas en lugar de codiciar riquezas o bienes materiales; a “invertir” en las personas.

“Aprender a invertir todos los días en aquellos que te quieren y te estiman o aquellos que más lo necesitan sin esperar nada a cambio porque las recompensas siempre vienen solas”, dicho en sus propias palabras.

Vino entonces una de esas jugadas del destino. A pesar de solo hacer el bien, de su amor a los demás, de su humanismo, doña Cecilia fue diagnosticada con cáncer.

De la mano de su madre, Wi vivió en carne propia las historias que se escriben todos los días en los hospitales; el dolor en carne propia, la impotencia y la angustia de ver consumirse a quien uno quiere con todo el corazón.

Finalmente, doña Cecilia perdió la batalla. Fue el mayor golpe para Wi; o tal vez no. Tal vez fue el empujón que necesitaba para emprender algo realmente grande.

Era el año 2004 y Wi decidió crear la Fundación Cecilia Rivadeneira con un objetivo claro: seguir las palabras de su madre y transformar las condiciones de vida de los pequeños diagnosticados con cáncer en su natal Ecuador.

Actualmente, la Fundación opera en las ciudades de Quito, Ibarra, Manta, Ambato, Portoviejo, Cuenca y Guayaquil. Aquí tiene en marcha programas cuyos títulos se explican por sí mismos: Juega Conmigo, Doctores Sonrisa, Cumpliendo Sueños, Formación en Artes Escénicas, Educación para la Sensibilización y Campañas de Sensibilización en Vía Pública.

Hay un programa particularmente importante: la Granja-Escuela donde los niños pueden estar con sus familias, recibiendo apoyos para su alimentación y sin sufrir ningún tipo de discriminación o estigmatización por su padecimiento.

Esta Granja es fundamental en la estrategia de la Fundación Cecilia Rivadeneira: el 40 por ciento de los niños ecuatorianos  abandona su tratamiento porque no cuenta con recursos económicos suficientes. Esto incrementa la tasa de mortalidad en un padecimiento que es perfectamente tratable e incluso se puede revertir si es detectado a tiempo.

Esta mañana Wi está particularmente contento. Le han informado que la Delegación Mexicana que participa en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable, donará a su Fundación la infraestructura de su pabellón en la Expo Hábitat III.

Se trata, entre otros materiales, de un piso de 120 metros de caucho 100% ecológico fabricado con neumáticos reciclados, pasto sintético, diez torres de MDF, cuatro vigas para techo y dos estructuras para la instalación de pantallas.

La Granja-Escuela, levantada con sus propias manos y el ejemplo de su madre, será más fuerte y más sólida. Muchos niños y sus familias tendrán un mejor espacio para recibir sus tratamientos.

Un pedacito de México se queda en Ecuador, curando a niñas y niños que en este lugar han aprendido a sonreír y ser felices, sin importar sus circunstancias.