Nuestro país participa en la Conferencia de Naciones Unidas Hábitat III con un objetivo claro: Ser un ejemplo mundial sobre la manera en que deben transformarse los centros urbanos, a fin de transformarlos en verdaderos motores de desarrollo social y mejorar así la calidad de vida de su población.

Para ponerlo en términos prácticos… ¡el problema es mayúsculo!

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo solucionar este problema que enfrenta todo el mundo?

Para esa razón, este lunes dio inicio la tercera edición de esta conferencia mundial, Hábitat III, teniendo como sede Quito, Ecuador. En ella, las 196 delegaciones participantes aprobarán la Nueva Agenda Urbana que gira en torno a tres pilares:

  • El Derecho a la Ciudad, para que todos los ciudadanos puedan disfrutarlas en condiciones de igualdad, particularmente niños y niñas,  y adultos mayores.
  • Igualdad de Género, para que todas las mujeres tengan las mismas condiciones de desarrollo y puedan vivir sin ningún tipo de violencia.
  • Accesibilidad Universal, para que todas las personas con alguna discapacidad o limitación física puedan disfrutar libremente de todos los espacios de las ciudades.

 La intención de los países miembros de la ONU es que, para el año 2030, las ciudades del futuro sean:

  • Para que no se discrimine a nadie por cuestiones económicas, sociales o de raza.
  • Para que no haya que hacer grandes desplazamientos para llegar a los centros de trabajo o de esparcimiento.
  • Para que todos los habitantes puedan vivir en paz y con pleno respeto a su integridad.
  • Es decir, que no solo no depreden los recursos naturales sino que los preserven.
  • Resilientes: Eso significa que se puedan poner en pie lo más pronto posible, luego de un desastre natural.

Ahora bien. ¿Cómo llega México a Hábitat III? La respuesta es: con la tarea bien hecha.

En los últimos meses, el Gobierno de la República, a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urano (SEDATU), organizó en las 32 entidades del país foros por el Derecho a la Ciudad, donde se escucharon los puntos de vista de funcionarios de los tres niveles de gobierno, académicos, urbanistas, organizaciones sociales, mujeres, jóvenes e incluso de niños.

México, que fue designado país co-facilitador de Hábitat III, también organizó la Reunión Regional de América Latina y el Caribe a fin de que los países de la región llegaran a la Conferencia con una posición articulada. A esta postura se le conoce como la Declaración de Toluca.

Otro punto fundamental, fue la aprobación y próxima publicación de la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano la cual, entre otros beneficios, consagra por primera ocasión el Derecho a la Ciudad para todos los mexicanos. Además, regula donde no se puede construir vivienda, a fin de evitar pérdidas humanas ante desastres naturales.

Además, en los últimos cuatro años se ha puesto en marcha una Nueva Política de Vivienda donde se combate el hacinamiento y se apoya, particularmente, a mujeres, a indígenas y a los jóvenes.

Pero el trabajo no termina aquí. Una vez que concluya Hábitat III, México tendrá el reto de aplicar todos los preceptos de la Nueva Agenda Urbana, lo que significa crear comités de seguimiento a los acuerdos internacionales y fortalecer a los municipios —económica y administrativamente—  pues serán ellos quienes pondrán en marcha las acciones concretas.

Nuestro objetivo es transformar  la vida de 90 millones de mexicanos ya que ocho de cada diez habita en una ciudad que, hoy, se caracteriza por su desarrollo desigual y desordenado.

Pero ya no más…

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dos terceras partes de la población mundial vive en ciudades pero la mayoría lo hace en condiciones de desigualdad y, en muchos casos, sin acceso a servicios públicos de calidad y en condiciones de inseguridad y violencia.

Las manchas urbanas se han expandido sin control. Muchas personas pueden pasar hasta cuatro horas diarias en el transporte público —que tampoco es seguro ni de calidad—camino al trabajo, lo que contribuye a la desintegración familiar, entre otros fenómenos.

Y para terminar, la contaminación generada en esas zonas contribuye en gran manera a la generación de gases de efecto invernadero, principal causante del cambio climático, a la devastación de áreas verdes y a la destrucción de los recursos naturales.

Te recuerdo que:

Desde el año de 1976, la ONU auspicia la Conferencia sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable, mejor conocida como Hábitat, como un esfuerzo de la comunidad internacional por encontrar soluciones y modelos de ciudades ideales, buscando primordialmente incrementar la calidad de vida de la población y respetar el medio ambiente.