Parques que estén siempre limpios, bien iluminados y que cuenten con las canchas y la infraestructura suficiente para que personas de todas las edades puedan jugar a sus anchas o practicar algún deporte.

Espacios públicos seguros donde el público pueda disfrutar con absoluta tranquilidad, donde se pueda caminar en paz sin que nadie ponga en riesgo ni su integridad física ni, menos aún, su vida.

Ciudades donde se respete a todas las mujeres y donde ninguna, sin importar su edad o condición social, tenga que soportar supuestos piropos que rayan en el insulto y que solo las denigran.

Esto es lo que pedirán las niñas y los niños de México a presidentes, ministros, altos funcionarios y tomadores de decisiones de todo el mundo, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Hábitat III, que tendrá lugar del 17 al 20 de este mes de octubre en la ciudad de Quito, Ecuador.

En este importante evento, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y del cual nuestro país es co-facilitador, habrá una importante presencia: la de las niñas y niños mexicanos que demandarán, entre otras cosas, su derecho a vivir, a disfrutar la ciudad.

¿Qué necesita la niñez para ser feliz y disfrutar de los espacios públicos? Algunas niñas y niños mexicanos que participarán en Hábitat III hablan al respecto.

Miguel Quiroz García tiene nueve años de edad y vive en la ciudad de Puebla. Entre sus principales pasatiempos están el jugar futbol con sus vecinos, andar en bicicleta y sacar a pasear a su pequeña mascota.

“Se necesitan más parques y lugares para que las niñas y niños puedan divertirse, jugar y hacer lo que más les guste. Pero que sean lugares seguros donde la gente sea cuidadosa con las personas que van cruzando las calles, con los peatones, porque cuando veo choques, accidentes o personas que se lesionan, sí me siento inseguro”, comenta.

Dichos parques, añade Antonio Quintana Aramburo, de 12 años, deben incluir resbaladillas, brincolines y columpios.

“Cuando estoy en mi casa, si todavía no anochece, voy al parque a jugar porque, si las niñas y niños salen solos de noche, los pueden atropellar”, advierte.

Algunas niñas y niños que participarán en Hábitat III consideran muy importante ganarle terrero a los automóviles. Por ejemplo, Ximena Osorio Rodríguez, de 11 años, expone que “en lugar de que se construyan estacionamientos, que ocupan mucho espacio, esos espacios se podrían aprovechar en áreas verdes para que las niñas y niños puedan jugar cuando quieran”.

La calidad de los espacios y la seguridad en los mismos resultan fundamentales para los infantes, ya que muchos viven con miedo y por eso dejan de disfrutar de espacios en los que deberían jugar con absoluta libertad.

“Más que miedo”, explica Danielle Aguilar Moreno de 12 años, “es la angustia de que me pueda pasar algo a mí, a mis amigos o a mis familiares. Es muy importante que nos escuchen porque no solo son espacios para las niñas y niños, son espacios para todos”.

Finalmente, los delegados mexicanos hablan del respeto que debe existir entre niños y niñas en todas las calles y espacios públicos del país.

Judith Aguilar Moreno tiene 17 años y es la mayor del grupo. Con tristeza reconoce que “en mi caso, cuando sales a la calle te chifla y sí lo siento como una falta de respeto. Son actos que no te hacen sentir muy bien pero yo trato de seguir mi camino y no prestar mucha atención para no seguirles el juego”.

A eso hay que sumar que, salir en bicicleta en su natal Cholula, “es todo un desafío”.

“Ha habido cambios en la movilidad donde yo vivo y eso ha provocado que, cuando voy en mi bici, tengo a un lado a los coches y esa interacción es peligrosa”.

De acuerdo con expertos, en los primeros años de vida el ser humano aprende y se desarrolla a través del juego. Si les damos a las pequeñas y pequeños los espacios suficientes para que sean felices, en realidad estamos construyendo un mejor país.