En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, cuya agenda fue aprobada en septiembre de 2015 en la Asamblea de las Naciones Unidas y a la que México está suscrito, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) instrumenta estrategias para lograr una transformación de nuestras ciudades para convertirlas en sustentables, compactas, resilientes y seguras.

Hasta el momento, la Secretaría ha creado tres redes de ciudades: la red de ciudades sustentables, la red de ciudades resilientes y la red de ciudades seguras, para lograr en el mediano y largo plazo un cambio sustentable y eficiente. En este ejercicio nos concentraremos en las dos primeras redes.

La red de ciudades sustentables en el marco de la integración del país a la COP 21

En diciembre del año pasado, México refrendó su compromiso de fortalecer una agenda para crear ciudades sustentables, donde se impulsen los derechos humanos y la inclusión social, así como acciones para mitigar las emisiones de gas de efecto invernadero, esto en el marco de su integración a la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas COP 21.

Además, nuestro país realiza acciones de planeación territoriales y urbanos para atender de forma específica los problemas de cada ciudad, así como la aplicación de una política de vivienda que promueva el crecimiento y el desarrollo urbano sostenible.

En esta red se desarrollan proyectos para mejorar la sostenibilidad de las ciudades, desde la perspectiva ambiental, como es el manejo adecuado de los residuos sólidos; la movilidad urbana, el rescate de espacios públicos, así como la generación de vivienda que incorpore eco-tecnologías, a través de un enfoque transversal en el que participan distintas autoridades de los tres órdenes de gobierno de la mano de la población.

El modelo de ciudad sustentable consolida ciudades compactas, productivas, competitivas, sustentables e incluyentes, que detonan los beneficios sociales y económicos a favor del desarrollo del país.

A la fecha, se han integrado ocho ciudades que son un ejemplo en materia de planeación, vivienda, transporte y cuidado del medio ambiente:

Campeche, Campeche

Esta ciudad ya es un importante polo turístico y actualmente tiene en marcha un programa de consolidación urbana para aprovechar de mejor forma sus espacios. Es la ciudad 57 del ICP.

Ciudad Valle Derramadero, Coahuila

Este corredor industrial enfrenta una gran demanda de vivienda, debido a la oferta de empleo que existe en todo el estado, lo que obliga a ordenar ese desarrollo.

Cozumel, Quintana Roo

Año con año, la isla más grande de México recibe a millones de turistas que llegan del todo el mundo a bordo de cruceros. Ahora el reto es mejorar sus espacios públicos, las áreas deportivas y de esparcimiento para todos sus ciudadanos.

Huamantla, Tlaxcala

Esta ciudad vive un auge industrial debido a la reciente apertura de la planta de producción de la automotriz Audi, que representa la base para un proyecto de desarrollo regional y urbano incluyente y sustentable.

Jiutepec, Morelos

Es uno de los municipios conurbados de Cuernavaca, Morelos. Si bien está absorbiendo parte de la expansión de la capital morelense, está en un momento adecuado para ordenar ese crecimiento.

Nuevo Laredo, Tamaulipas

Dentro de la franja fronteriza, es uno de los puntos que se han beneficiado con la instalación de empresas manufactureras con fines de exportación y ahora busca fórmulas para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Tehuacán, Puebla

La ciudad poblana busca revertir la sobre explotación de los mantos acuíferos, proteger el suelo y los bosques para la recarga de los mismos, mantener su biodiversidad y proteger la vida silvestre.

Tijuana, Baja California

Esta ciudad se fue construyendo con migrantes de todo el país y ahora tiene en marcha un programa de vivienda sustentable, a fin de mejorar las condiciones de vida de su población. Ocupa el número 16 del Índice de Ciudades Prósperas de México (ICP) elaborado por UNO-Hábitat, el INFONAVIT y la SEDATU, que evalúa 152 municipios a las 16 delegaciones de la Ciudad de México.

Además de lo anterior, el sector de la vivienda ha impulsado acciones a través de dos vertientes: Hipoteca Verde- INFONAVIT, en la que de octubre de 2015 a la fecha se han otorgado más de 2 millones 068 mil 353 créditos verdes, y Programa EcoCasa-SHF, que ha financiado desde el inicio de sus operaciones, en 2013, alrededor de 20 mil viviendas que reducirán las emisiones de dióxido de carbono.

La Red de Ciudades Resilientes

Esta red busca incrementar la capacidad de recuperación de las urbes en caso de desastres provocados por fenómenos naturales. A esta red se han integrado 18 ciudades de 17 entidades federativas, en una primera etapa.

En un trabajo coordinado entre SEDATU y la Secretaría de Gobernación en colaboración con ONU-Hábitat, coadyuvan para que los gobiernos municipales que integran la Red elaboren un perfil de riesgo o de resiliencia que garantice la seguridad de sus poblaciones.

La Red está conformada por las ciudades de Ensenada, La Paz, Carmen, Tapachula de Córdoba, Ciudad Juárez, Saltillo, Manzanillo, Victoria de Durango, Aculco, León de Aldama, Acapulco, Puerto Vallarta, Guadalajara, Tepic, Monterrey, Atlixco, Playa del Carmen y Mazatlán.

El contexto mundial obliga a que las ciudades estén cada vez mejor preparadas para atender los riesgos y responder eficazmente a los desastres naturales y las coyunturas económicas.

Estas redes son fundamentales para el futuro de México ya que, de acuerdo con los objetivos de la ONU para el año 2030, las ciudades del mundo deben ofrecer viviendas seguras y asequibles; sistemas de transportes adecuados y una urbanización que sea incluyente y con espacios públicos accesibles para todos.

Del mismo modo, se busca que en ellas se preserve el patrimonio cultural y natural de las ciudades; reducir el número de personas afectadas ante desastres naturales; establecer políticas y planes para mitigar el cambio climático y que  los edificios sean sostenibles y resistentes, construidos con materiales de la región.

En síntesis, representan la posibilidad de tener un mejor futuro. Uno donde se disfrute el transporte público y los espacios públicos sean creadores de ciudadanía, identidad y cohesión social, donde se procure el bienestar de los habitantes actuales y futuros de las ciudades dependiendo de las decisiones que hoy se tomen.