El catastro rural es la imagen y memoria territorial de la propiedad social en México, conformada por mapas y planos que permiten determinar con precisión dónde se encuentra geográficamente un ejido o comunidad, y, en particular, cada destino de tierra: uso común, parcelas o solares.

A través de la Dirección General de Catastro y Asistencia Técnica, el Registro Agrario Nacional (RAN), organismo sectorizado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), realiza los trabajos técnicos topográficos y cartográficos para actualizar su base documental y digital, lo que permite saber cómo está constituido cada núcleo agrario, cómo se divide internamente y cuál es el número de habitantes y familias beneficiadas con estos servicios.

El catastro rural del RAN está conformado por dos componentes: el cartográfico, integrado en los más de 45 mil metros lineales de información que custodia el Archivo General Agrario (AGA), y el informático, a través del Sistema de Información Geoespacial (SIG) que puede consultarse en internet.

El SIG resguarda capas de información desde 1992 relacionadas con los ejidos y comunidades, producto de la delimitación de los núcleos agrarios, mediante los programas PROCEDE y Fondo de Apoyo Para Núcleos Agrarios sin Regularizar (FANAR).

Para alimentar el catastro rural del RAN se trabaja primero en las mediciones de campo con apoyo de las brigadas del FANAR, desde donde se genera la información cartográfica y registral que se sube al Sistema Integral de Modernización Catastral y Registral (SIMCR), con vinculación directa al Padrón Histórico de Núcleos Agrarios (PHINA) y el Sistema de Información Geoespacial (SIG).

Tanto el PHINA como el SIG proporcionan información en tiempo real sobre los ejidatarios y comuneros de México. El PHINA contiene datos estadísticos de la evolución de los más de 32 mil 83 núcleos agrarios del país, como son las fechas de creación y de modificaciones de un ejido o comunidad. El SIG, por su parte, a través de un mecanismo de georreferenciación, permite visualizar la totalidad de las capas de información que integran la propiedad social, dentro de las cuales destacan las tierras parceladas, de uso común y asentamientos humanos.

La sistematización y el control de la información del catastro rural cobra gran relevancia; ya que por un lado, contribuye a la adecuada identificación y correlación de quienes conforman un núcleo agrario, y al interior se traduce en certeza jurídica y seguridad patrimonial, y, por el otro, constituye una herramienta de consulta para las dependencias de gobierno, la academia y el público en general.

De 196 millones de hectáreas que comprende el territorio nacional, casi 100 millones de hectáreas son propiedad social; esto quiere decir, que se cuenta con el control catastral de más del 50 por ciento de nuestro territorio, con lo cual el catastro rural del Registro Agrario Nacional es una base sólida para promover el ordenamiento y la planeación territorial del país.