El turismo debe entenderse como un motor para generar desarrollo y bienestar social, manifestó la Secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, al presentar una ponencia en la Universidad Autónoma de Madrid.

Ante estudiantes y académicos de esta casa de estudios, una de las más prestigiadas en España, aseguró que para ser verdaderamente útil, el turismo debe ser una estrategia sostenible en el largo plazo.

Expuso que el turismo es una actividad humana compleja que requiere, para desarrollarse a plenitud, de una agenda transversal política, económica y social en la que participen activamente gobierno y sociedad. Por ello, comentó que en México se creó una instancia al más alto nivel, el Gabinete Turístico, encargado de coordinar las acciones de las agencias federales.

Destacó que para México, el turismo es una fuente estratégica de divisas, que permite contrarrestar el déficit de la balanza comercial y, además, genera cerca del 9 por ciento del Producto Interno Bruto; más de 2.5 millones de empleos directos y cinco millones de indirectos. Mucho más de lo que producen otras industrias, puntualizó.

Por eso, indicó, el turismo es ya una de las actividades económicas más importantes en el país y una de las más prometedoras, por lo que representa parte medular de la agenda del futuro de México.

La titular de la SECTUR se refirió a la Política Nacional Turística del Presidente Enrique Peña Nieto y anotó que ésta parte de la premisa de que un turismo fuerte es expresión de una economía en crecimiento y factor de desarrollo regional.

Agregó que esta actividad no puede entenderse si no es a través de la vinculación de los distintos componentes de la economía, de la administración pública y de su impacto social en las localidades.

El turismo, señaló, es un fenómeno complejo que involucra a muchos elementos del tejido social y del quehacer humano y más de 50 ramas de la economía.

Ruiz Massieu recalcó que el turismo debe verse también como una estrategia sostenible en el largo plazo, es decir, debe basarse en modelos de desarrollo que no sólo sean respetuosos del impacto ambiental, sino que sean parte de un esquema que armonice las condiciones ambientales, económicas y sociales de la localidad con los intereses de inversión.