Turismo religioso

Son viajes en donde el turista renueva su fe e involucra sentimientos de esperanza, agradecimiento, convivencia, acercamiento a las creencias religiosas.

La temporada de Semana Santa motiva a este mercado a realizar visitas a santuarios o lugares sagrados como a las peregrinaciones, además, visitas a tumbas de santos, asistencia y participación en celebraciones religiosas. Estos viajes suelen ser cortos de tres o cuatro días, para ofrendar, pedir un favor o cumplir con una tradición.

En México se encuentra tres, los principales centros de peregrinación:

La Basílica de la Virgen de Guadalupe, en el Distrito Federal, uno de los santuarios más visitados en el mundo. En contexto a este gran recinto religioso, está la denominada Ruta de San Juan Diego, que visita varios templos relacionados con la vida del santo, la experiencia religiosa, cultural, arquitectónica y turística que se puede vivir en este recorrido es una experiencia singular; la Basílica de San Juan de los Lagos, en el estado de Jalisco; y el Santuario del Señor de Chalma, en el estado de México.

                             

Santuarios

La historia, la tradición, el folclor y las expresiones artísticas de cada santuario son el testimonio de una cultura que refleja el influjo y el estilo de vida de las poblaciones que lo rodean, de la región y del propio país.

La proliferación de estos templos se da en el siglo XIX y corresponde, en lo religioso, a la manifestación social del romanticismo. A la Virgen de Guadalupe se le erigen santuarios a la orilla de las poblaciones preferentemente al pie de un cerrito y se va a reproducir hasta la calzada procesional y el altar, en ocasiones, copia del de la Basílica Guadalupana.

El calvario es otro de estos santuarios de extensión que también corresponden a la devoción del México romántico. Su carácter se debe al culto pasionario y por consiguiente ocupan el tiempo de cuaresma y Semana Santa.

Este calendario establece una bipolaridad en las fiestas entre la bullanguera celebración Guadalupana, la navideña y la Semana Mayor. En una conmemoramos el inicio de la redención; en la otra la consumación y triunfo de esta epopeya divina. Fiesta y dolor, luz y luto, salud y muerte, he aquí la síntesis vital.

El Turismo Religioso es una herramienta para el desarrollo económico; contribuye al rescate y promoción del patrimonio cultural; puede dar impulso al desarrollo local de infraestructura y servicios públicos. Además, los sitios religiosos impulsan otros lugares y ofertas.