Una de las principales atracciones del altiplano mexicano es la migración anual de la mariposa monarca, uno de los más grandes espectáculos de la naturaleza. Cada año, entre 60 millones y un billón de mariposas emprenden el viaje desde el este de Canadá y hasta los bosques del centro-occidente de México, en un viaje que recorre más de cuatro mil kilómetros. Las mariposas hibernan agrupadas en pequeñas zonas de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca, un área nacional protegida y reserva natural que cubre más de 500 kilómetros cuadrados.

Una vez que se encuentran dentro de los confines de la reserva, las mariposas monarca pasarán los siguientes cinco meses agrupadas cubriendo los troncos y ramas de los árboles, como una manta naranja y negra. Cada grupo se compone por miles de mariposas y asemeja un gran panal. En ocasiones, el peso de las mariposas es suficiente para que las ramas se doblen o quiebren.

Las mariposas monarca se reproducen durante los meses de febrero y marzo, justo antes de iniciar su migración de regreso al norte. Durante esta temporada del año, las noches en los altiplanos del centro-occidente de México aún son frescas, pero el calor del sol obliga a las mariposas a separarse de sus grupos y así inician sus rituales de apareamiento. Las mariposas son más activas durante la temporada de apareamiento, y éste uno de los mejores momentos del año para visitar la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca.

La Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca está seccionada en varias áreas, algunas de ellas abiertas al público de noviembre a marzo. Los puntos de acceso más comunes para los visitantes en la reserva incluyen son los santuarios El Rosario, Sierra Chincua, Cerro Pellón y Piedra Herrada.
 

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