Como antecedente tenemos en noviembre de 1810 Morelos hizo conocer a sus tropas la intención de erigir una provincia en el sur del país, llamada Nuestra Señora de Guadalupe de Tecpan con territorios de las intendencias de Puebla, México y Valladolid, pero con el declive de la campaña de Morelos, el proyecto quedó en el olvido.

Fue hasta 1823, en el Segundo Congreso Constituyente que Nicolás Bravo y Vicente Guerrero recuperaron la idea de Morelos; la creación del Estado del Sur, que tendría el mismo territorio de la Capitanía General del Sur, pero el Congreso rechazó la propuesta.

Al morir fusilado Vicente Guerrero en Cuilapan, Oaxaca, algunos solicitaron en 1833 la creación del estado de Guerrero, y el cambio de nombre de Cuilapan por Guerrerotitlán, con el apoyo de Juan Álvarez y de Nicolás Bravo; pero la propuesta no fue aprobada.

El Estado de Guerrero fue formalmente constituido el 27 de octubre de 1849 cuando nace un territorio que conjunta  historia, riquezas naturales, hombres y mujeres de gran fortaleza y un gran patrimonio tangible e intangible con un simbolismo, ritual y festivo que lo distingue de las otras entidades mexicanas.

El estado de Guerrero le debe su nombre al héroe de la Independencia de México, don Vicente Guerrero Saldaña, originario de la ciudad de Tixtla de Guerrero. De acuerdo a sus características económicas, sociales y geográficas se encuentra dividido en 81 municipios, integrados en siete regiones: la Montaña, Zona Centro, Acapulco, Zona Norte, Costa Grande, Costa Chica y Tierra Caliente.

Parte del patrimonio cultural intangible de los guerrerenses es su gastronomía que se define con un fuerte rasgo que resalta la identidad guerrerense. Las comidas de Guerrero son de gran variedad y confluyen tres grandes corrientes culinarias: la indígena, la española y la francesa. En la primera predominan los ingredientes dominantes como el maíz, el chile, el fríjol y la carne.

De ascendencia indígena son los moles rojo, verde, clemole, ayomole, huaxmole y todos los chilmoles o salsas de chile; las tortillas, memelas, picadas, chalupas, tostadas, totopos; los atoles blancos y dulces combinados con diversas frutas; los pozoles blanco, verde y de elote o elepozole; los frijoles se preparan de muchas maneras y son de alimento cotidiano.


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