La educación sexual es un recurso relacionado con el control social de la sexualidad (DeLamater, 1981), su impacto social es particularmente notable porque afecta procesos como la natalidad, la fecundidad y la nupcialidad. Incluso en contextos epidémicos puede desempeñar un papel central en la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), especialmente en el caso del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).