Una lesión de causa externa se define como “cualquier daño o impedimento corporal específico e identificable, resultado de una exposición aguda a energía térmica, mecánica, eléctrica o química o de la ausencia de elementos esenciales como el calor y el oxígeno” (1). De acuerdo a la intencionalidad con la que se presentan, las lesiones de causa externa pueden clasificarse en intencionales o no intencionales. Las primeras son aquellas en las que hay una acción humana realizada de forma premeditada y destinada a causar un daño, ya sea autoinflingido (suicidio) o provocado a otras personas (agresión o violencia). En las lesiones no intencionales no hay una intencionalidad, implícita o explícita, de causar un daño por lo que tradicionalmente han sido denominadas “lesiones accidentales”.  Las lesiones accidentales son un problema de salud pública prioritario. Por ello, la Secretaría de Salud, a través del Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (STCONAPRA) impulsó el Programa de Acción Específico: Prevención de Accidentes en Grupos Vulnerables 2013-2018 en el que se buscan prevenir lesiones de causa externa en población infantil, adolescente y adulta mayor. Para delimitar una estrategia nacional, en 2015 se lanzó el Modelo Integral para la Prevención de Accidentes en Grupos Vulnerables (MIPrA) que cuenta con estrategias específicas para prevenir y controlar las lesiones de causa externa.

 1.- World Health Organization. Health statistics and information systems. Global summary estimates. Disponible en: http://www.who.int/healthinfo/global_burden_disease/estimates/en/index1.html.

Ahogamientos

Asfixias

Caídas

Envenenamientos e Intoxicaciones

Quemaduras