El Programa de Acción para la Prevención y Control del Cáncer de Mama tiene como objetivo principal, disminuir la mortalidad del cáncer mamario en las mujeres mexicanas, para lograr dicho objetivo, establece estrategias operativas entre las que destaca la detección oportuna mediante tamizaje la cual debe realizarse a través de tres acciones, autoexploración de mamas, exploración clínica y estudio de mastografía.

La mastografía ha demostrado ser el estudio de imagen ideal para la detección temprana 
y el diagnóstico oportuno del cáncer de mama, no obstante, en México no se cuenta con la infraestructura suficiente, tanto en mastógrafos como en recursos humanos especializados para cubrir al total de la población femenina de mayor riesgo.

Por la particularidad del estudio de mastografía el acceso para muchas mujeres no es fácil, es por lo anterior que la exploración clínica de las mamas sigue siendo la acción más utilizada en las unidades de primer contacto, se estima que en las instituciones del sector salud, a una de cada tres mujeres de 25 años y más, se le ha realizado la exploración, sin embargo, existe sobre registro de esta actividad, desconociendose la calidad en la realización de la técnica.

No obstante, si se considera el número de médicos y enfermeras y la capacidad instalada para la detección a mujeres mayores de 25 años, a través de la enseñanza de la autoexploración y de la exploración clínica, una vez al año, potencialmente se lograría un nivel de cobertura satisfactorio.

El examen clínico es esencial, ya que se debe efectuar siempre a través de un estudio completo, iniciando por la historia clínica como elemento indispensable para una correcta valoración de los factores de riesgo, el motivo de consulta, el tiempo de evolución de la sintomatología en caso de que exista, tiempo de aparición, etc., y sobre todo, la exploración física que siempre deberá ser dirigida a la búsqueda intencionada de masas.

Disminuir la mortalidad por esta neoplasia, así como abatir el costo, elevar la efectividad y oportunidad de la atención no están determinadas únicamente por la capacidad del médico y la enfermera o por el avance científico y tecnológico. Existe un componente sociocultural, relacionado con la educación tradicional que reciben hombres y mujeres, por lo tanto, en la detección temprana se involucran factores sociales, culturales, institucionales, económicos y conductuales de la población.

Estos factores pueden favorecer u obstaculizar dicha tarea, es importante al momento de proporcionar la atención, valorar dichos factores y respetar la decisión que tome la mujer. Es por esto que la responsabilidad que asuma sobre su cuerpo y su salud determinará la posibilidad de detectar oportunamente el cáncer de mama.

Por lo tanto la educación para la salud es un elemento imprescindible para abatir la tasa de mortalidad del cáncer de mama, considerando que la educación permite mediante el intercambio y análisis de la información, desarrollar habilidades y cambiar actitudes con el propósito de inducir comportamientos para cuidar la salud,
individual, familiar y colectiva.

Las acciones de educación para la salud tienen por objeto lograr que las mujeres y sus parejas comprendan la importancia del autocuidado de la salud, que reconozcan los factores de riesgo asociados al cáncer de mama y en su caso, a que servicio acudir para recibir atención en la detección temprana de este padecimiento.