El dengue constituye un problema creciente de salud pública en la Región de las Américas y el mundo, y por el elevado número de personas afectadas está considerada la enfermedad vírica más importante transmitida por artrópodos (1). La reaparición y la gravedad del dengue están asociadas con los llamados macrofactores (ambientales, socioeconómicos, políticos y sociales) (2, 3) y microfactores (dependientes de las características biológicas del virus, el vector y la persona afectada).
Entre los macrofactores más importantes se encuentran los cambios climáticos —como el calentamiento global, los fenómenos del Niño/Oscilación del Sur (ENOS) y de la Niña (AENOS) (4)—, que influyen en la intensidad y duración de las temporadas de lluvias y huracanes o provocan intensas sequías
y daños a la biodiversidad. Estos cambios causan alteraciones en los ecosistemas y se crean las condiciones ideales que facilitan la expansión y diseminación de organismos patógenos y sus vectores (5, 6). Otros macrofactores son el crecimiento poblacional, las migraciones y la urbanización no controlada, que provocan el crecimiento de las ciudades, con cinturones de pobreza y falta de servicios básicos, especialmente de los relacionados con el suministro de agua y la eliminación de residuales líquidos y sólidos (7, 8). Estos trastornos traen consigo el aumento en el número de criaderos de vectores, entre ellos del mosquito Aedes aegypti, principal vector del virus del dengue. Por otra parte, los microfactores dependen de las características del virus (9), del vector (mosquito) y su creciente resistencia a los insecticidas (10, 11) y del huésped (la persona susceptible) (12). Los microfactores influyen estrechamente en el comportamiento de la enfermedad y la
presentación de formas graves del dengue. 
La pérdida de la capacidad de respuesta para prevenir y controlar el dengue por parte de los programas
nacionales constituye otro factor determinante de la expansión de esta enfermedad. En el presente
trabajo se ofrece un análisis de la Estrategia de Gestión Integrada para la Prevención y el Control del
Dengue (EGI-dengue), aprobada en el 44.° Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la
Salud, y de sus principales resultados preliminares.