Las cifras actuales de sobrepeso, obesidad y diabetes entre la población que reside en el Distrito Federal, representan una amenaza a la sustentabilidad de los Servicios de Salud.
De acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT), entre la población mayor de 20 años de edad, el 42.6% presenta sobrepeso, el 26.8% obesidad y el 9.2% padece diabetes.
Por otra parte, en la población escolar (5-11 años) la prevalencia de sobrepeso es de 19.8% y la de obesidad de 14.6%.
Datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), mencionan que una persona
con sobrepeso gasta 25% más en servicios de salud, gana 18% menos que el resto de la población sana y
presenta ausentismo laboral.
A esta situación se agrega la presencia cada vez mayor de casos y defunciones de enfermedades no transmisibles, siendo las enfermedades del corazón la principal causa de muerte, seguida inmediatamente por la diabetes.
Ambas enfermedades se encuentran íntimamente relacionadas y su presencia sigue en aumento.
Esta situación obliga a elaborar un nuevo modelo de prevención y control de las enfermedades crónicas no
transmisibles, un modelo que tenga como propósito el vitar que estas enfermedades afecten a la población.
La magnitud del problema hace necesaria la participación intersectorial, incluyendo la sociedad civil y el sector
privado. Es un hecho que la participación responsable de todos los sectores, permitirá promover una cultura
entre la población a favor a la identificación y prevención de los factores de riesgo.
El propósito de un esfuerzo de esta naturaleza, es ofrecer un panorama que permita contar con los elementos
suficientes para dimensionar el desafío que representan las enfermedades no transmisibles, e incidir entre la
población sobre la importancia de una buena alimentación y la activación física.
La intención es crear estrategias eficientes y eficaces, que se traduzcan en verdaderos cambios con un impacto positivo en el bienestar de la población.