Los derechos humanos son un tipo particular de derechos: son aquellos con los que cuenta toda persona por el sólo hecho de serlo. A diferencia de los demás, son inherentes a la naturaleza humana, es decir, no vienen de fuera, por ello, no se adquieren ni se pierden. No se obtienen como resultado de cubrir ciertos requisitos (como los derechos de ciudadanía, para los cuáles hay que reunir los requerimientos para ser ciudadanos, como son el cumplir la mayoría de edad y otros), ni de tener merecimientos (como los derechos que se adquieren por ciertos logros, como los estudios, o los derechos adquiridos por los trabajadores en virtud de sus méritos, por ejemplo, la antigüedad en el empleo). Los derechos humanos pertenecen a los individuos por su calidad de miembros de la familia humana.