El control de las enfermedades diarreicas (CED) se inició en 1978 como respuesta al llamado de los Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para concertar las acciones alrededor de uno de los mayores problemas de mortalidad, morbilidad y desnutrición de los niños de los países en desarrollo. El CED representa un esfuerzo global para abordar el problema de las diarreas en la Región de las Américas.

Las enfermedades diarreicas agudas (EDA) constituyen uno de los principales problemas que afectan a la población infantil, disminuyendo su bienestar y generando una demanda importante a nivel de los servicios de salud. A pesar de la disminución de la mortalidad en general, la diarrea prevalece como un problema de salud pública. En algunos países es todavía la primera causa de muerte entre niños de 1 a 4 años junto con las infecciones respiratorias agudas (IRA).