La adolescencia, por su propia naturaleza, representa una etapa que supone riesgos al sujeto. En particular, si un joven se expone a las sustancias inhalables mientras el sistema nervioso central (SNC) continúa en proceso de maduración se afectan funciones mentales superiores, como la función ejecutiva, la capacidad para evaluar las situaciones, la toma de decisiones y el control de los impulsos.

 

De la misma manera, el adolescente se enfrenta a factores biopsicosociales que favorecen el consumo de las sustancias inhalables por su bajo costo y fácil acceso. Por ejemplo:

  • Ámbito individual: estados depresivos, ansiedad, impulsividad y agresividad;
  • Dinámica familiar: dificultades de comunicación, interacción, confusión de roles;
  • Ámbito escolar cargas académicas;
  • Comunitario: inseguridad, y factores económicos.