• La encía roja, inflamada o sensible.
• Parte de la raíz de los dientes puede estar expuesta o sus dientes pueden aparentar estar más largos.
• La presencia de pus entre los dientes y la encía (cuando se hace presión sobre la encía).
• Manchas blancas o rojas en la encía.
• La presencia de una bolita o protuberancia.
• Cambios en el ajuste de las dentaduras parciales o prótesis.