Los mecanismos de transmisión están bien definidos y son la vía sexual, parenteral y perinatal, por lo cual en México se han instituido desde la década de los años 80, intervenciones encaminadas a la prevención y el control de la hepatitis B, focalizando a los grupos con mayor riesgo de adquirir la infección. Estas acciones van desde la vacunación a la población en general y grupos específicos, el tamizaje y control de los hemoderivados y sus componentes, así como el diagnóstico oportuno de estos padecimientos. Desde 1998 el acceso a la vacunación gratuita ha permitido la cobertura de más del 93% de la población infantil de acuerdo a esquemas vigentes.