NUM. 016 / México, D.F.
  • La variedad “Irina” se introdujo para su validación a la región de Alzayanca, Tlaxcala, debido a su fenología (épocas de floración y cosecha), tolerancia a enfermedades, rendimiento y calidad de los frutos, características que le permiten obtener altos niveles de rentabilidad y productividad en dicha región.
  • De acuerdo con el organismo de la SAGARPA, se espera incrementar la rentabilidad para el productor mediante mejores precios de venta, así como una disminución en los costos de cultivo (10 por ciento), como resultado de menos aplicaciones de agroquímicos para el control de enfermedades.
“Irina” es una variedad mejorada de durazno que el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) pone a disposición de los productores gracias a su alta calidad, sanidad y tolerancia a la cenicilla.

Desde hace algunos años, el INIFAP inició el mejoramiento genético y la formación de un banco de germoplasma de durazno; como producto de ello, se han generado nuevas variedades con épocas de maduración temprana que mejoren la sanidad de los frutos y permitan ampliar su comercialización.

Entre las ventajas de esta nueva variedad destaca que su maduración es durante la primera quincena de julio, por lo que el producto está menos expuesta a daños por granizo y por la pudrición café que causa el hongo Monilinia fructicola.

Especialistas del INIFAP –órgano desconcentrado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA)- señalan que su rendimiento promedio ha sido superior a 10 toneladas por hectárea en árboles de cinco años de edad, con una carga de frutos alta y estable.

Indican que la variedad “Irina” se introdujo para su validación a la región de Alzayanca, Tlaxcala, debido a su fenología (épocas de floración y cosecha), tolerancia a enfermedades, rendimiento y calidad de los frutos, características que le permiten obtener altos niveles de rentabilidad y productividad en dicha región.

A partir de ello, agregaron, se ha iniciado su validación en regiones serranas del país, compuesta por entidades como Puebla, Querétaro y Zacatecas.

Con esta variedad, aseguran, se espera incrementar la rentabilidad para el productor mediante mejores precios de venta por kilogramo, así como una disminución en los costos de cultivo (10 por ciento), como resultado de menos aplicaciones de agroquímicos para el control de enfermedades.

Sus redondos frutos pesan alrededor de 115 gramos, poseen una cáscara amarillo chapeado con poca vellosidad y una jugosa pulpa de color amarillo naranja y sabor agradable con un hueso mediano adherido a ésta, explican los investigadores del instituto.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), actualmente se cultivan 47 mil hectáreas distribuidas en los estados de Zacatecas, Michoacán, Puebla y Chihuahua, con una producción de alrededor de 200 mil toneladas anuales.

En las regiones productoras de las serranías del centro del país se cultivan más de cinco mil hectáreas bajo condiciones de temporal o de riego.

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