NUM. 347 / México, D.F.

  • La zona productora de palma de aceite está distribuida en tres grandes regiones, definidas por el INIFAP dentro de las áreas de potencial productivo, Pacífico: Chiapas; Golfo de México, Veracruz y Tabasco, y Península de Yucatán, Campeche y Yucatán. 

  • El aceite de palma ha recobrado gran importancia en la alimentación humana y como materia prima para la fabricación de biodiesel, por lo que representa una importante alternativa de cultivo con alto potencial productivo y generador de empleo.

  • Reportan que el estado de Chiapas tiene aproximadamente 600 mil hectáreas adicionales de potencial productivo, las cuales se clasifican por la disponibilidad de recursos naturales (agua, tierra y clima), esto es componentes edafoclimáticos: investigadora del INIFAP, Aída Olivera de los Santos.  

  • El INIFAP transfiere innovación tecnológica a los productores de la zona, con la producción de plantas de palma de aceite con alta calidad  en previvero y vivero, así como en la Identificación y liberación de polinizadores para incrementar los rendimientos. 

Investigaciones realizadas en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), a través del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), reportan que en el sureste de México se cuenta con más de dos millones de hectáreas de óptimo potencial para producir palma de aceite.

Actualmente, la zona productora de palma de aceite está distribuida en tres grandes regiones, definidas por el INIFAP dentro de las áreas de potencial productivo, Pacífico: Chiapas; Golfo de México, Veracruz y Tabasco, y Península de Yucatán, Campeche y Yucatán.

El aceite de palma ha recobrado gran importancia en la alimentación humana y como materia prima para la fabricación de biodiesel, por lo que representa una importante alternativa de cultivo con alto potencial productivo, generador de empleo y contribuye a mejorar la calidad de vida de los productores de esta región del país.

En este escenario, estudios reportan que el estado de Chiapas tiene aproximadamente 600 mil hectáreas, adicionales a las actuales, de potencial productivo, áreas que se clasifican por la disponibilidad de recursos naturales (agua, tierra y clima), esto es componentes edafoclimáticos para que el cultivo se desarrolle mucho mejor, precisó la investigadora del Campo Experimental “Rosario Izapa”, en la entidad, Aída Olivera de los Santos.

La especialista explicó que el INIFAP transfiere innovación tecnológica a los productores de la zona, con la producción de plantas de palma de aceite con alta calidad de dos especies: en previvero y vivero, así como en la identificación y liberación de polinizadores para incrementar los rendimientos.

Además, se desarrollaron técnicas para el uso de trampas tipo CSAT (técnica con feromona como atrayente sexual) para la captura del picudo negro –insecto plaga- y el aprovechamiento de los espacios para intercalar cultivos (granos y hortalizas) con la palma.

Olivera de los Santos destacó que el Instituto realiza transferencia de tecnología a través de capacitación a los productores en diferentes procesos, desde el tratamiento de siembra, cuidado del cultivo hasta la utilidad y manejo del machete malayo, para incrementar la eficiencia en esta actividad.

Cabe señalar que la palma de aceite es una planta de alto potencial de producción, lo que genera grandes volúmenes de biomasa en forma de hojas inflorescencias (disposición de las flores sobre las ramas), racimos, raíces y tallos.

Sus etapas de extracción consisten en esterilizar los frutos, desgranarlos, macerarlos, extraer el aceite de la pulpa, clarificarlo y recuperar las almendras del bagazo resultante, ante lo cual es importante el aprovechamiento del reciclaje de las partes de la palma, detalló la investigadora Aída Olivera.

Por todo lo anterior, el INIFAP-SAGARPA implementa técnicas para producir palma de aceite, la cual es una planta de alta eficiencia para transformar la energía solar en aceite vegetal, y su cultivo representa rentabilidad económica y sustentabilidad agroecológica a largo plazo, concluyó.