El plátano fue una de las primeras plantas domesticadas. Se cultiva desde el Neolítico, hace 10.000 años. Nuestros antepasados de la edad de piedra la plantaban a partir de los retoños del rizoma. Hubo variaciones locales y hoy existen más de 500 variedades de plátanos.

El nombre científico del plátano, Musa paradisiaca, no está muy lejos de ser una fuente de inspiración para la alimentación, pues posee una enorme cantidad de propiedades benéficas para la salud, contiene una excelente combinación de minerales y vitaminas que la convierten en un alimento indispensable en cualquier dieta, incluida la de diabetes, además, es el complemento perfecto para personas con gran actividad física, como niños y deportistas.

El plátano constituye una de los alimentos más maravillosos que nos ofrece la naturaleza, riquísimo en nutrientes, especialmente potasio, vitamina B6 y ácido fólico, dulce, sabroso y fácil de comer; es la fruta más popular entre la población infantil.

Además de aumentar la energía y la concentración esta fruta también puede prevenir muchos problemas de salud, entre ellos: la depresión ya que contiene triptófano, que se convierte en serotonina (conocida como “la hormona de la felicidad”), asimismo, el estreñimiento, la presión arterial, úlceras, acidez estomacal, y la anemia, entre muchos otros.

México produce más de 2 millones de toneladas de plátano cosechadas en 77 mil hectáreas sembradas en 16 entidades del país, entre las que destaca Tabasco como líder nacional de producción. Estados Unidos, España e Italia son los principales importadores de plátano mexicano.