También se conoce como reconversión de cultivos al cambio de producto o actividad que permita un mejor aprovechamiento del suelo, que favorezcan la fertilidad del suelo y permita romper con los ciclos biológicos de plagas y enfermedades para tener un control efectivo de las mismas, al impedir que se vuelvan inmunes o resistentes.

Por otro lado, realizar un cambio ya sea de producto o actividad representa una mayor rentabilidad económica y viabilidad social para el productor, es decir, no es otra cosa más que aprovechar las ventajas comparativas y competitivas, ofreciendo productos con valor hacia el mercado interno y externo.

Existen varios tipos de reconversión que pueden ser: cambiar un cultivo anual establecido por otro del mismo ciclo; cambio de cultivos anuales por perennes, por ejemplo reconvertir el área de cultivo de cereal para establecer un frutal determinado o cuando se reconvierten cultivos anuales de temporal por pastizales.

Asimismo, pueden presentarse cambios de giro entre los diferentes sectores productivos, por ejemplo, al pasar de una actividad agrícola a pecuaria o de una pecuaria a forestal.

Con el fin de atender los desafíos actuales en el sector agrícola del país como la producción excedentaria y su comercialización, cambio climático y bajos rendimientos, la SAGARPA reforzó las acciones del Plan Nacional de Reconversión de Cultivos.

El objetivo para este año es sumar 300 mil hectáreas para la reconversión de cultivos, de las cuales 100 mil serán destinadas a granos como arroz, sorgo, avena, triticale, canola, cártamo y girasol, además de 200 mil hectáreas de cultivos perenes como naranja, nogal, limón, mango, palma  de coco y plátano.

Sabías que…

En México 145 millones de hectáreas están destinadas a la actividad agropecuaria, de las cuales 30 millones son tierras de cultivo.