La planta ayudará a mantener fuera del territorio nacional a la mosca del Mediterráneo (Ceratitiscapitata), considerada una de las diez plagas de mayor impacto económico, y una de las que más afectan a la producción agrícola en el mundo.

Este insecto, originario de África Occidental, se ha extendido hasta abarcar más de 90 países. Su tamaño es menor que el de la mosca doméstica y el color de su cuerpo es amarillo y negro, con alas anchas, cortas y transparentes con áreas de bandas oscuras. 

La presencia de la mosca del Mediterráneo en nuestro país cancelaría la posibilidad de exportar más de 250 especies de frutas, verduras y hortalizas. Para evitar esto, se han instalado cerca de 20 mil trampas que componen una red de vigilancia en toda la nación, a fin de detectar moscas de la fruta no presentes en la República Mexicana.

Se estima que la nueva planta Moscamed entrará en operación en el segundo semestre del año 2017. Cabe destacar que esta fue diseñadapor expertos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y que estará equipada con tecnología de punta.