El rambután o nefelio llegó a México en la década de los 60 y fue introducido a la región del Socunusco en Chiapas como una planta atractiva por sus frutos, pero fue hasta principios de los años 90 que empezó a tener auge en esa zona hasta consolidarse como una zona altamente productiva.

La producción de este exótico fruto se concentra en seis municipios de Chiapas: Cacahoatán, Tapachula, Frontera Hidalgo, Metapa de Domínguez, Huehuetán y Tuzantán, aunque se estima que existen cultivos de traspatio y huertos comerciales aún no registrados, que incrementarían los registros oficiales a más de 3,500 toneladas.

El rambután es muy apreciado por su sabor dulce, pulpa jugosa y contenido de vitamina C y riboflavina. Su contenido de hidratos de carbono y proteínas ayudan a aumentar la energía y a prevenir la hinchazón en el organismo. La mayor parte del rambután es agua lo cual puede quitar la sed al instante.

El “lichi peludo”, como también se conoce al rambután, es una fruta fácil de comer; basta con partirla por la mitad y quitarle el hueso central. Por sus propiedades nutritivas y sabor, la pueden consumir los niños, los jóvenes, los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas o madres lactantes y las personas mayores.

Chiapas ha crecido en producción de orgánicos, el rambután está entre ellos, el fruto se ha posicionado en el buen gusto y el compromiso es seguir apoyando el desarrollo agrícola de esa fruta que cuenta con una distinción de tipo gourmet.

El rambután, del malayo rambut, "cabello", con esa apariencia extraña, es en realidad más que una fruta, es un alimento muy nutritivo.

Sabías qué…

Para su exportación el rambután debe pesar un mínimo de 30 gramos y una dulzura de un 18% en la escala de grados Brix. Sorprendentemente el rambután Chiapaneco, alcanza los 22 grados Brix.