México cuenta con productos agroalimentarios de excelencia, originarios de lugares específicos de algún estado de la República, dichos productos son importados a diferentes países, con el sello distintivo de nuestro país y protegidos con la denominación de origen que los identifica como productos propios de México.

La denominación de origen designa a un producto como originario de una región geográfica específica y cuyas características son exclusivas del lugar en que se desarrolla.

En 1958 México firmó el tratado de Lisboa el cual trata de la protección de las denominaciones de origen y su registro internacional, además de que los países miembros se comprometen a proteger en sus territorios las denominaciones de origen de los productos de otros países que se encuentren registradas en la Oficina Internacional de la Propiedad Intelectual.

Nuestro país cuenta con las siguientes 14 denominaciones de origen: tequila de Jalisco; mezcal de Oaxaca, charanda (Michoacán), Bacanora (Sonora), sotol (Coahuila, Durango y Chihuahua), café de Veracruz, café de Chiapas, arroz de Morelos, mango Ataulfo de Chiapas, chile Habanero de la Península de Yucatán, vainilla de Papantla (Veracruz), Olinalá (Guerrero), talavera (Puebla) y ámbar (Chiapas).

En México es la Secretaría de Economía, a través del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, quien se encarga de autorizar las denominaciones de origen, asimismo, determina las características que deben cumplir los procesos de cultivo, facultando los elementos naturales y humanos con el fin de emitir una declaratoria.