Originaria de Uruapan, Michoacán, la charanda es un aguardiente que surge por destilación del jugo de caña o de sus derivados, como son el el piloncillo, la melaza o la propia azúcar cristalizada.

La charanda es una bebida con mucha tradición en Michoacán, con una larga historia que data del siglo XVI, cuando comenzó a cultivarse la caña de azúcar en Michoacán aproximadamente el 1550.

El nombre de la bebida le es dado en honor al cerro de La Charanda, donde la mezcla de minerales específicos y materia orgánica humidificada dan al suelo una apariencia rojiza, por lo que no es extraño que el significado del nombre de esta bebida en lengua purépecha sea “tierra colorada”.

En el cerro de La Charanda se ubica la destiladora más grande y la primera en comercializar dicha bebida desde 1907, y ahora es la encargada de dar a conocer nacional e internacionalmente esta deliciosa bebida.

Este licor ha estado presente por casi 500 años en las culturas del centro de México, suficiente razón para ser una tradición, degustémosla con responsabilidad.

¿Sabías qué?
La charanda aporta la ventaja de poder mezclarse con jugos, aguas frescas, refrescos embotellados y con otros licores.