Durante el 15 de mayo, padres, madres e hijos estrechan lazos de fraternidad al convivir en armonía en zonas urbanas y rurales. En el caso de las familias que viven y trabajan en el campo, es importante que en esta celebración recordemos y reconozcamos el arduo esfuerzo que realizan a favor del desarrollo social.

Los campesinos que comparten un vínculo familiar, se caracterizan por ser gente muy competitiva al trabajar duro diariamente, apoyándose y motivándose siempre los unos a los otros, sin importar las adversidades que se les presenten e impidan su desenvolvimiento.  

El vivir lejos de las ciudades beneficia las relaciones emocionales de estas personas, debido a que regularmente solo existe comunicación entre ellas, lo que además facilita su trabajo, ventaja que permite el rápido crecimiento de sus comunidades, ya que agiliza los procesos de producción.

Las familias campesinas valoran mucho lo que la vida les brinda, otra razón por la que es justo que en el Día de la Familia se les recuerde y valore tanto por su constante lucha, como por su contribución al progreso de la sociedad a través de las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras.