Un elemento decorativo y muy tradicional en la fiesta de Navidad, de la cual resulta imposible hablar sin pensar en él, es el arbolito. Este emblemático adorno, podría tener su origen con los celtas de Europa Central que, coincidiendo con la Navidad cristiana, celebraba el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol llamado "Divino Idrasil" (Árbol del Universo).

En nuestro país el cultivo de árboles de navidad es una alternativa para el desarrollo sustentable en numerosas áreas rurales del país, y al mismo tiempo es una estrategia efectiva para detener el avance de la mancha urbana.

Actualmente se cultivan en México las especies de pinos: Pinus ayacahuite (pino blanco o vikingo), Pinus greggii (pino prieto), Pinus cembroides (pino piñonero), Pseudotsuga menziesii (cahuite y pinabete). Abetos: Abies religiosa (oyamel) Picea, Pseudotsuga (pinabete) Cedro blanco: Cupressus lindleyi.­­­ Otros: Chamaecyparis (Ciprés de Lawson) y Platycladus (Thuja).

El cultivo de árboles de Navidad reviste una gran importancia desde muchos puntos de vista, por ejemplo, capturan carbono a través de la fotosíntesis, mitigando así del cambio climático; se transforman en abono orgánico (composta); representan una alternativa de ingreso, pues permite la generación de empleos en áreas rurales y una derrama económica colateral, derivada de la misma venta de árboles, así como de artesanías, alimentos, otros productos y servicios.

Información del SIAP indica que en 2014 se produjeron casi 600 mil plantas de árboles de Navidad en el Distrito Federal, Guanajuato y Estado de México, las cuales suman 671 hectáreas sembradas. También producen pinos navideños Coahuila, Veracruz, Durango, Michoacán y Puebla.