Desde su formación hace casi 4000 millones de años los océanos contienen la mayor parte del agua salada de nuestro planeta. Entender su funcionamiento es muy importante para explicar la diversidad de vida que hay en nuestro planeta. No es de extrañar entonces el interés que existe por explorarlos.

Si consideramos que México cuenta con alrededor de 3 millones de kilómetros cuadrados de los cuales sólo se tienen actividades pesqueras en una zona de 250 mil kilómetros cuadrados (apenas el 9% de la zona económica exclusiva) comprenderemos mejor la navegación del BIPO, Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica para aguas profundas.

El aprovechamiento de los recursos que, como los mares, son fuente importante de alimentación es uno de los objetivos principales por lo que el Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA) puso en operación el BIPO, que además, realiza estudios y análisis de las características físico-químicas de las aguas profundas que marcan una nueva etapa en la investigación pesquera del país.

El Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica (BIPO) de 60 metros de largo (eslora), 14 metros de ancho (manga) y un peso aproximado de dos mil 400 toneladas, cuenta con siete laboratorios con instrumental, equipo de alta tecnología, lo que le permite investigar hasta 8 mil metros de profundidad y examinar hasta 200 metros por debajo del subsuelo marino.

Con los resultados que arroje el BIPO se propiciará el desarrollo de nuevas pesquerías y generará el establecimiento de empresas dedicadas a la captura de especies en las profundidades del mar patrimonial, además permitirá el estudio del 91 por ciento de nuestros mares que aún no han sido explorados.

 

¿Sabías qué?
El barco de Investigación Pesquera y Oceanográfica (BIPO) puede navegar hasta 40 días sin regresar a puerto.