Nuevamente, señoras y señores, muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a las muy distinguidas personalidades que están en el presídium.

A miembros del gabinete, de áreas del Gobierno de la República que están íntimamente vinculadas al desarrollo, al crecimiento económico, a la innovación, y que, sin duda, trabajarán muy de cerca con el trabajo que se habrá de postular desde el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Saludo a don Enrique Villa Rivera, quien ha concluido su gestión al frente de este Consejo, y a quien públicamente le quiero extender mi más amplio reconocimiento por la gran labor que realizara al frente de esta gran institución.

Agradecer la presencia del señor Rector de la máxima casa de estudios de nuestro país, y que ha sido una institución promotora y palanca realmente, de que este país tenga una mejor senda en la ruta de impulsar la innovación, la ciencia y la tecnología.

Que no obstante que no se han logrado, como aquí ya lo expuso el Director entrante, no se han logrado los objetivos ni las metas ambicionadas, sin duda, se ha trazado con toda puntualidad la ruta que debe de seguirse.

Y con enorme pragmatismo recuerdo una última reunión en el periodo de transición, lo que fue una propuesta que ahora queremos materializar a lo largo de esta gestión. Me decía él entonces, el señor Rector entonces, decía: Mire. Muy fácil, señor Presidente. Si hoy invertimos el 0.4 por ciento PIB, si dedicamos o nos ocupamos de que cada año por lo menos crezca un punto, uno más, al término de la Administración lograremos el objetivo que la ley prevé y que hoy no se cumple, de tener el 1 por ciento de inversión en ciencia y tecnología. Así de simple, a la vez complejo, pero vamos a trabajar porque así sea, señor Rector.

Y miren que no es casual, que en el marco de este encuentro con académicos, con científicos, con tecnólogos, con intelectuales, dé hoy, tome la protesta de ley a don Enrique Cabrero, a quien he invitado para que se haga cargo y asuma la titularidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

No es casual hacerlo en el marco de este encuentro, porque quiero, desde ahora, significar lo que para mi Administración representa la ciencia y la tecnología, el impulso a la innovación.

Por todo lo que se ha dicho ya aquí, lo que se ha comentado en distintos foros y espacios, en campaña, en la transición, en lo que las instituciones académicas, el sector privado, han reconocido, México necesita para incorporarse a la era del conocimiento y para imprimirle mayor valor agregado a lo que México produzca, a lo que México genere.

Y de eso se trata, al final de cuentas. Se trata de que al insertarnos, aunque tarde, pero hay que hacerlo ya, a la era del conocimiento, permita que México pueda detonar mayor crecimiento, oportunidades de mayor bienestar para las familias mexicanas. Y que eso se logre al asegurarnos que lo que se genere en México tenga mayor valor agregado. Que no sólo seamos un país que maquile o que manufacture, sino que, además, incorpore mayor conocimiento a lo que estemos generando en nuestro país.

Ya he citado, en múltiples ocasiones, las experiencias de otras latitudes, y una que me parece es representativa de lo que México puede lograr y alcanzar es el caso de Corea del Sur. Porque son dos países que partieron de una condición muy similar, muy, prácticamente, igual a la nuestra y que mientras el mundo y otros países decidieron hacer mayor inversión en ciencia y tecnología, ese país se significó porque no sólo la duplicó, sino, hoy está por encima del tres por ciento, de la inversión que hacen en ciencia y tecnología.

Y lograron en apenas 30 años, aproximadamente, de los años 80 a la fecha, mejorar el ingreso per cápita de su población, notablemente, cuando tenían un ingreso, incluso, menor al que tiene hoy nuestro país.

Lograron, en esos 30 años, que el ingreso per cápita, lo que cada ciudadano de ese país recibe, fuera mayor, y tiene que ver con la inversión que se hace en ciencia y tecnología.

Por eso es que en este acto quiero significar el valor y la importancia y prioridad que tendrá para mi Gobierno la inversión que hagamos en ciencia y tecnología, pero además, la definición de políticas públicas que permitan optimizar la inversión que el Gobierno, que las instituciones académicas, que el sector privado realicen en esta asignatura.

No sólo se trata de incrementar los montos de inversión. Se trata de hacer el uso, o un destino óptimo y que permita, realmente, que se aproveche en lo que debe llevarnos a una incorporación mayor a la era del conocimiento.

Yo estoy claro que 2013 representa para México una gran oportunidad en distintos campos, en distintas asignaturas, y una de ellas, sin duda, es el de la ciencia y la tecnología. Estamos dando los primeros pasos.

Aquí, no queda agotada esta tarea en un año, sino será una labor permanente en los próximos seis años. El estar destinando mayor inversión pública, el convocar al sector privado a que incremente sus inversiones en esta asignatura y a que la academia, las distintas instituciones académicas del país, las que generan o que promueven el desarrollo científico y tecnológico, sean parte de este eslabón y de esta sinergia que deba generarse para lograr el objetivo de insertarnos adecuadamente en la era del conocimiento.

Creo que ésta es una gran oportunidad que México hoy tiene, que no podemos desaprovechar, y que debe llevarnos a alcanzar los objetivos que aquí, hoy, nos estamos trazando.

Por más de 40 años, el CONACyT ha contribuido al progreso nacional, a través del diseño de políticas públicas en estos ámbitos. Su importancia y aportaciones son innegables.

Por eso, estoy comprometido a ampliar sus alcances y a posicionar al CONACyT como un instrumento esencial del Estado mexicano para acelerar la transformación del país.

En varios foros, los científicos, los tecnólogos, los académicos, las instituciones académicas, me plantearon la conveniencia de crear, incluso, la Secretaría de Ciencia y Tecnología.

Y, entonces, yo respondí, y aquí he sido congruente con lo que entonces comprometí. Dije: No se trata de generar mayor burocracia. Si de lo que se trata es darle un mayor espacio de relevancia e importancia para el Gobierno, el tener esta área dentro del gabinete, no es necesario que generemos mayor burocracia, hagamos mayor inversión.

Definamos mecanismos que permitan consolidar el desarrollo regional del país. Que permitan que los procesos productivos que tenga el país realmente sean innovadores e incorporen mayor ciencia y tecnología.

Y no tengan duda. Más allá de si es Secretaría o no, no tengan duda, para el Presidente de México la ciencia y la tecnología serán una prioridad. Tan lo es así, que he invitado al doctor Francisco Bolívar Zapata, que está aquí presente y, por cierto, quiero saludar a los señores ex Directores del CONACyT, a académicos, al Secretario General de la ANUIES, a familiares de quien ha sido hoy, ha rendido su protesta de ley, pero le he invitado para que desde la transición apoyara al diseño de algunas políticas públicas. Y él ha aceptado, además, ser parte de la estructura que trabaje dentro del área de la Presidencia de la República, para que tengamos esta vinculación y, mayor aún, con el CONACyT.

Porque esa será la prioridad que tenga el CONACyT y que tenga la ciencia y la tecnología para mi Administración.

Y aquí, quiero darles algunos datos que acreditan, con toda puntualidad, el que esto empiece a materializarse. Son pasos, primeros pasos, pero, estoy seguro, que a través de las reformas, algunas estructurales que habremos de impulsar, algunos ajustes que estaremos haciendo en el camino, va a permitirnos lograr el objetivo que tiene este Gobierno, de que la inversión en ciencia y tecnología, al menos, alcance el uno por ciento del Producto Interno Bruto.

Antes de referirme a estas cifras, yo quiero expresar reconocimiento al doctor Enrique Cabrero, al haber aceptado esta responsabilidad, quien venía anteriormente trabajando como Director del CIDE y, además, como miembro del Sistema Nacional de Investigadores de nuestro país. O sea, que esta tarea y esta área no le resulta en lo más mínimo desconocida.

Porque, además, la institución que anteriormente él encabezaba o presidía, colaboró en distintos trabajos durante el periodo de transición, no sólo para este tema, sino para otros más, a lo cual quiero expresarle mi reconocimiento y, hoy, desearle el mayor de los éxitos, en esta tarea y en esta responsabilidad que ha asumido frente a los mexicanos.

Estoy convencido de que su amplia trayectoria y experiencia académica y su conocimiento sobre políticas de descentralización y desarrollo regional, permitirán a México un mayor desarrollo de la ciencia y tecnología en todo el territorio nacional.

Cuáles son las cifras que quiero compartirles a ustedes.

Primero, y antes de ello, nuevamente, decir que la ciencia y la tecnología, sin duda, además, está alineada. Lo que hagamos en innovación, ciencia y tecnología, en inversión, en políticas públicas, sin duda, va a permitirnos, o hará una importante contribución, a alcanzar las cinco grandes metas nacionales que este Gobierno se ha trazado.

El conocimiento permitirá transformar al país en un México de paz. Algunos se preguntarán: Y por qué. Qué tiene que ver la ciencia en la tranquilidad, en el clima de paz que México tenga.

Porque va a abrir mayores oportunidades de desarrollo individual a más mexicanos; que en lugar de tener o dedicarse, eventualmente, a alguna actividad ilegal o ilícita, tengan cabida dentro de algún espacio de desarrollo individual, donde aporten conocimiento a partir de una adecuada educación que, también, tiene que ver con esto.

Contribuirá, también, a lograr el México incluyente que todos queremos.

Qué significa esto.

Combatir los niveles de pobreza y de desigualdad que México tiene. Y la ciencia tiene mucho qué aportar, porque la ciencia, la tecnología, el conocimiento, nos permitirán encontrar mejores oportunidades o rutas que realmente permitan instrumentar políticas públicas de mayor eficacia para disminuir la pobreza y la desigualdad en nuestro país.

Comprometí, también, una educación de calidad y que, precisamente, para ese propósito se han dado ya los primeros pasos, desde esta Reforma Educativa, que ya ha sido aprobada por el Congreso, en la ruta que está para que el Constituyente Permanente, eventualmente la apruebe. Y ahora son cuatro estados de la República que la han aprobado, y estoy seguro que esto será un proceso acelerado, porque México está ávido, necesitado de tener una educación de mayor calidad.

Y, por supuesto, que el conocimiento tiene que aportar mucho a que logremos modificar el esquema, los instrumentos, las formas de educar hoy a las nuevas generaciones, para que, realmente, tengan mayores espacios de oportunidad el día de mañana, sean parte de una sociedad más competitiva y que, realmente, en la era del conocimiento México pueda tener o acelerar su paso de mayor desarrollo y de mayor progreso.

Sin duda, el conocimiento contribuirá al México próspero. Al hablar de México próspero es lograr que México tenga un mayor crecimiento económico, sostenido y acelerado. Y aquí el conocimiento, también, tiene que hacer contribución.

Tendrá que darnos mayores luces de cómo podemos realmente lograr que México crezca. Y lo va a hacer, a partir, incluso, de la innovación que impulse en la producción que tenga nuestro país.

Si logramos que realmente lo que México produzca incorpore mayor conocimiento, la generación de riqueza será mayor, el crecimiento de México será mayor.

Y, sin duda, no puedo dejar de mencionar que cuando hablé de que México, como una quinta meta nacional, debe permitirnos, o debe convertirse en un actor de mayor solidaridad global, también me refiero a los casos que ya tenemos, que son referentes, ya citados por el doctor Enrique Cabrero, que han sido contribución del conocimiento científico de México al mundo.

Yo agregaría sólo a los casos citados, el doctor Mario Molina, que sus investigaciones permitieron tomar medidas para evitar una mayor contaminación a la atmósfera.

No podemos olvidar, tampoco, sumados a los casos ya citados, el del doctor Maximiliano Ruiz Castañeda, mexiquense, por cierto, quien con la vacuna contra el tifo, en sus investigaciones científicas hizo una gran contribución a la humanidad.

Cómo vamos a lograr este propósito.

Mediante una mayor inversión en educación, en investigación y en innovación.

Yo quiero sólo referirme, ahora sí paso a los datos que acreditan que este Gobierno está dando los primeros pasos, justamente en la ruta de lograr que haya una mayor inversión en ciencia y tecnología.

El Presupuesto del 2013, aprobado por la Cámara de Diputados, contempla un gasto destinado a ciencia y tecnología e innovación de 70 mil 395 millones de pesos. Significa esto un incremento del 18 por ciento con respecto al año anterior.

Y CONACyT, el CONACyT tendrá una asignación de 28 mil 312 millones de pesos, que representa un incremento de 13 por ciento con respecto al ejercicio anterior.

En dónde están asignados estos recursos.

Siete mil millones de pesos para el Programa de Becas de Posgrado y otras modalidades de apoyo a la calidad.

Tres mil 148 millones de pesos para el Sistema Nacional de Investigadores; dos mil 500 millones de pesos dedicados a la creación del Programa para el Desarrollo Científico y Tecnológico y, adicionalmente, el Programa de Innovación Tecnológica para negocios de alto valor agregado, que dispondrá de tres mil millones de pesos. Esto es 45 por ciento más que el año anterior.

A partir de esto, quiero hoy dar las primeras instrucciones al nuevo Director del CONACyT.

Primero. Diseñar en coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Economía una hoja de ruta, una ruta crítica, que nos permita tener muy claro qué debemos hacer, recopilando todo lo que se ha aportado ya desde la academia, desde la comunidad científica, en los trabajos de la transición, para asegurarnos que en esta Administración o que en los próximos 10 años podamos triplicar la inversión que hoy se hace en ciencia y tecnología.

Llegar al 1 por ciento al término de esta Administración y triplicarlo sería llegar al 1.2 por ciento, y creo que esto es posible lograrlo en los próximos ocho o 10 años, si tenemos una ruta crítica que debamos seguir y observar puntualmente.

Segundo. Diseñar políticas públicas diferenciadas que permitan impulsar el progreso científico y tecnológico en regiones y estados, con base en sus vocaciones económicas y capacidades locales.

Tercero. Fortalecer el Sistema Nacional de Investigadores, ampliando sus alcances, incrementando su número de científicos y tecnólogos, y apoyando a los grupos de investigación existentes.

Cuarto. Concretar, en coordinación con las Secretarías de Educación Pública y de Economía, un verdadero Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación que, entre otros objetivos, incremente el valor agregado a la producción nacional, como ya señalé, de los importantes beneficios que esto tendría para el país.

Y quinto. Fortalecer los mecanismos de vinculación entre el sector productivo y la academia.

En este marco deberán comenzar las gestiones necesarias para apoyar la creación de una Fundación para la Innovación, la Ciencia y la Tecnología con la participación de la iniciativa privada.

Sobre este tema, y no me quiero extender de más, pero cuando hay diferencias, desde dónde debe venir la inversión, si del sector privado, si del sector público. Creo que debe venir de todos los ámbitos, pero, sin duda, a quien le corresponde liderar este proyecto, el objetivo de lograr una mayor inversión, es al sector público, es al Gobierno de la República y, por eso, estamos asumiendo la responsabilidad en esta asignatura, para lograr este objetivo.

Hay que aprovechar lo que ya se ha avanzado, incluyendo un importante documento que fue coordinado por el Rector de la UNAM, Hacia una Agenda Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que fue el espacio que nos permitió tener un encuentro previo y hacer compromiso sobre esta asignatura.

Estas instrucciones forman parte de un compromiso indeclinable de mi Gobierno: Construir, junto con ustedes, una política transexenal para establecer una nueva cultura científica, basada en el conocimiento académico, la fortaleza empresarial y la responsabilidad gubernamental.

Señoras y señores:

Tenemos un gran reto por delante, que es llevar a México a una participación real en la era del conocimiento.

Alguna vez señalé que éste es un tema a veces, escabroso, complejo de entender, sobre todo, de asimilar, y más por los actores políticos.

Pero entre más cerca estemos los políticos de los académicos, de los científicos, de los tecnólogos, mejor entenderemos la importancia que reviste hacer una mayor inversión en ciencia y tecnología.

Este Gobierno, y el Presidente de México, estará siendo aliado permanente de toda esta gran comunidad, la que le ha preocupado y ocupado el que México pueda, verdaderamente, incorporarse a la era del conocimiento.

No perdamos más tiempo. Estamos en la gran oportunidad. Hay una gran ventana de oportunidad frente a nosotros y que queremos aprovechar.

Yo hago votos porque el 2013 depare a México y a todos los mexicanos condiciones de mayor bienestar, de mayor desarrollo; y, particularmente, hago votos porque este propósito que nos hemos trazado, de crecer y de invertir más en innovación, ciencia y tecnología, permita, realmente, que se traduzca en generar condiciones de mayor bienestar y de mayor oportunidad para todos los mexicanos.

Muchísimas felicidades.