Muchísimas gracias, señor Presidente Sebastián Piñera.

Nuevamente, quiero expresarle mi agradecimiento y reconocimiento por la espléndida anfitrionía de la que hemos sido objeto en esta Cumbre y en los varios encuentros que ya hemos llevado a cabo, en este hermoso país de Chile.

Y sobre todo, por la gran oportunidad que ha habido de tener un mayor acercamiento entre quienes representamos a los países miembros de esta gran región de América Latina y del Caribe.

En primer lugar.

Señor Presidente, señores Jefes de Estado y Primeros Ministros de países hermanos de esta región:

Quiero dejar constancia del agradecimiento, en nombre de mi país, a este reconocimiento que se ha otorgado a Presidentes que fueron parte de este grupo, y del Presidente Hugo Chávez, que lo sigue siendo, y que, no obstante de no encontrarse entre nosotros, deseamos su pronta recuperación y reconocemos la gran fortaleza y ese espíritu de lucha que, sin duda, está teniendo para sobreponerse a este momento adverso a su salud.

Pero, también, quiero reconocer el testimonio de aprecio y contribución que aquí se expresa, para los ex Presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, Leonel Fernández y el Presidente Felipe Calderón, quien fuera Presidente de mi país, y quienes contribuyeron, precisamente, a la consolidación de este grupo, ahora Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Sin duda, un espléndido espacio de carácter plural, que permite recoger las expresiones, sentimientos, posiciones de países hermanos y a veces con opiniones diferenciadas, pero que todas identificadas en un propósito y en un objetivo: Lograr que esta región, de manera unida, pueda realmente hacer una importante contribución, de esta manera, a un mayor desarrollo interno, a combatir los elementos que tanto lastiman, todavía, a nuestras sociedades, como son la pobreza, la violencia, la inseguridad, en un clima de paz y de armonía.

Yo celebro, realmente, este encuentro, Presidente Piñera, y le felicito nuevamente, por lograr este encuentro armonioso que además ha favorecido a una mayor identificación entre quienes somos parte de este grupo.

Sobre todo, al recoger, insisto, distintos testimonios sobre visiones, a veces diferenciadas, pero compartidas en propósitos que nos unen a todos.

Yo quisiera agregar a esto, decir que para mí ha sido un gran honor participar por primera vez en esta Cumbre, y en ello dejar claramente señalada la firme decisión de México de seguir participando activamente en el fortalecimiento de este foro, que sintetiza, sin duda, la vocación de unidad de los 33 países que somos miembros de esta Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Yo estoy convencido de que esta comunidad está llamada a desempeñar un papel estratégico en la construcción de una región unida por la paz, la libertad, la democracia, la equidad y el desarrollo para todos nuestros semejantes.

En las últimas décadas, hemos sido testigos de cambios relevantes en la arquitectura y el balance del orden institucional, y del orden internacional. Aquí, creo que es algo que se ha compartido y en el que hay plena coincidencia entre quienes hemos participado.

Hoy, el mundo ya no es bipolar, sino multipolar. No sólo hay países emergentes, sino también bloques emergentes de naciones. Y ejemplo de ello es la región de la que somos parte, el bloque de América Latina y el Caribe.

Y pese a la turbulencia financiera que aún enfrentan otras regiones, como la Unión Europea y la lenta recuperación de algunas otras naciones, los países latinoamericanos y caribeños se han distinguido en los últimos años, por su estabilidad y por su crecimiento.

Esto deja ver que esta región, en lugar de ser parte o de significarse por problemas de carácter económico, ahora, y más aún a partir de esta unidad que aquí se manifiesta, proyecta ser parte de la solución global que se vive en el mundo.

Por eso, creo que en este clima de armonía, de paz, de respeto entre quienes somos pares, podamos abonar a la construcción de una mayor unidad, de una mayor integración entre nosotros, a efecto, realmente, de consolidarnos como un bloque sólido, fuerte, de mayor desarrollo y de mayor equidad para nuestros pueblos.

Creo que la ruta que debemos seguir para alcanzar estos objetivos, será, primero, el de consolidar en la región una mayor competitividad, para poder hacerle frente a otras regiones y a otros bloques del mundo.

Segundo. El lograr que nuestra región sea más incluyente. Que significa acelerar el paso en combatir lo que, sin duda, es constante y distingue a esta región, que es la pobreza y, sobre todo, la enorme desigualdad social que hay entre nuestros pueblos.

Tercero. El lograr que esta región se desenvuelva en un clima de paz y de armonía.

Ante esto, solamente, y con ello quiero concluir, y con ello, también, haber adelantado una futura intervención dentro de este foro que se realiza de carácter público, decir que México, a partir de la responsabilidad que recién he asumido hace apenas, casi dos meses, asume su mayor responsabilidad global.

Quiere ser parte de las soluciones a los problemas que deben llevarnos a ser causa común en el mundo entero. Pero de manera muy particular y muy señalada, queremos ser un país que se integre mayormente a esta región de la que somos parte: América Latina y el Caribe.

Que establezcamos, y ese es parte del compromiso que quiero dejar hoy, aquí, en constancia, que asumamos mecanismos de mayor cooperación, de mayor intercambio, con nuestros pueblos hermanos para realmente establecer las vías para un mayor desarrollo de la región.

Para mí fue muy grato haber escuchado el día de ayer, testimonios de quienes representan, especialmente países de la región caribeña. Y sólo recojo lo expresado por alguno de ellos: Éste es un espacio para que nos conozcamos mejor, para que sepamos más de cómo es y qué tiene cada uno, y encontremos, a partir de conocernos mejor, las mejores formas de apoyarnos y de ayudarnos entre nosotros.

Yo hago votos, señor Presidente de la CELAC, porque este encuentro, el primero que realiza esta Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, sea un arranque muy promisorio en favor de la unidad y del desarrollo que queremos, entre todos, seguir construyendo para esta región.

Y, por igual, hago votos por el mayor de los éxitos a la Presidencia que asume, a partir del día de hoy, el Presidente Raúl Castro como Presidente de la CELAC. Que sepa que desde México estaremos vinculándonos, en solidaridad y en apoyo a esta coordinación, que desde la Presidencia que hoy se asume de la CELAC, el Presidente de Cuba, pueda tener y asuma en alcance a lograr ésta, insisto, mayor integración, mayor desarrollo y, sobre todo, trabajando todos en gran unidad.

Muchas gracias, Presidente Piñera.

Felicidades, Presidente Castro.