-MOISÉS NAÍM: Presidente:

América Latina, que es el tema de esta tarde y México, hay vientos de cambio, hay vientos de cambio en las economías y hay vientos de cambio en la política.

Háblenos de su visión sobre estos cambios que están pasando en América Latina.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Gracias, Moisés.

Y es un gusto tener esta oportunidad de lo que originalmente iba a ser un encuentro entre varios Jefes de Estado de la Región de América Latina, pero no por ello quiero dejar de hablar de esta región que, sin duda, ha tenido cambios importantes en los últimos años.

América Latina se había distinguido, quizás, hace 20, 30 años por ser una región muy convulsionada, tanto en lo político como en lo económico. Y, sin embargo, no hay duda de que es una región del mundo que ha cambiado.

Es una región en la que vive, prácticamente, el 10 por ciento de la población mundial. Y es una región en donde se aprecian variables que son positivas para el desarrollo de esta región.

La primera variable, la política.

Los países de la Región Latinoamericana han venido consolidando su democracia, han venido adoptando modelos políticos de transparencia, de apertura.

Y hoy los problemas que se apreciaron en el pasado, se dejan de ver, precisamente, en esta región; quizá, con algunas particularidades, pero, a final de cuentas, democracias que se vienen consolidando, es particularmente el caso de México.

Problema consistente, también en esta región y, que lo sigue siendo, un gran reto, es el de la pobreza y el de la desigualdad.

Y, también, de acuerdo a datos de CEPAL, tanto la pobreza, como la extrema pobreza, han disminuido en los últimos años. Tenía aquí algunas cifras, que les comparto, solamente en este punto bajó, de 2002 a 2014, en la región, la pobreza de 44 a 28 por ciento, y la pobreza extrema de 19 a 11 por ciento.

La región latinoamericana también ha venido observando un crecimiento constante y sostenido, mayor al que el mundo en general ha observado.

Les comparto los datos que, también, tengo en mis manos: el crecimiento promedio de 2010 a 2014 fue de 3.7 por ciento, frente al crecimiento que contrasta notablemente con el que tuvo la Unión Europea, que fue de uno por ciento. Países como Japón tuvo 1.5 por ciento y aún Estados Unidos un 2.1 por ciento.

Éstas son, Naím, yo creo que las cifras y los datos de la región latinoamericana que le hacen hoy distinguirse como una región que está creciendo, que está enfrentando los retos propios de este tiempo, de los cuales podremos hablar, y que tienen democracias mucho más consolidadas, que han permitido que tengan, precisamente ahora esta constante y, sobre todo, este rasgo muy particular de ser una región de menos problema, de menos crisis, y de más desarrollo, y de mayor avance en sus retos propios, como es el de la pobreza y desigualdad.

-MOISÉS NAÍM: Y de América Latina, Presidente, háblenos de México y concretamente, ayúdenos a entender el México bueno y el México malo.

El México bueno que tiene este potencial inmenso de tamaño, de gente, de dinamismo, conexión con la economía de Estados Unidos, acuerdos de libre comercio, miembros de la OCDE, muchas cosas buenas que hay en México, las reformas que ustedes iniciaron.

Pero eso convive con los titulares de los periódicos del México malo, del México asesino, de los carteles, los narcos, El Chapo; todo esa parte.

Ayúdenos a entender la coexistencia de esos dos Méxicos.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Mira, Moisés, yo creo que solamente hay un México que es bueno. Hay un México bueno, pero somos un país que no estamos exentos, como cualquier otro país del mundo, de tener problemas, de tener retos propios.

Los vemos en los temas que tú señalas, de inseguridad, marcada, particularmente, en algunas partes de nuestro territorio.

Problemas de ser una plataforma del narcotráfico para llegar al mercado consumidor, quizá, más importante, que es el de América del Norte.

Tenemos nuestros propios problemas, repito, como los tiene cualquier otro país. Pero somos un país bueno. Somos un país que se distingue en la región a partir, justamente, de lo que ha logrado alcanzar en los últimos años.

El México de hoy es uno muy diferente al que teníamos, quizás, hace apenas 30 años, muy marcado y muy señalado por sus recurrentes crisis económicas, por los problemas económicos que lamentablemente nos hicieron regresar, en términos de desarrollo social, retroceder en lo que hace al desarrollo social.

Y, sin embargo, hoy creo que nos hemos sobrepuesto a estos escenarios adversos.

Qué es notable de destacar de nuestro país.

Somos un país con una gran estabilidad institucional.

Desde hace 80 años en nuestro país ha habido estabilidad política. Hemos tenido, desde entonces, cada seis años una renovación en la titularidad del Ejecutivo, en un clima de estabilidad política.

Hemos consolidado nuestra democracia. Hemos dado espacio a que las diferentes voces, las diferentes ideologías y las distintas formas de pensar se puedan expresar políticamente.

Dejamos de vivir bajo un régimen donde había hegemonía de un solo partido político, a abrirnos auténticamente a una plena democracia, una democracia que día a día se viene consolidando.

Y es en ese escenario donde, en democracia, logramos hacer un gran acuerdo político, que yo creo que es algo que quiero destacar, y fue logrado hace tres años, cuando iniciaba mi Administración, en diciembre de 2012.

Casi de inmediato logramos, junto con la participación de las principales fuerzas políticas de mi país, establecer una agenda de cambios y una agenda de transformaciones, que se habían pospuesto por muchos años.

Los temas que yo recuerdo se discutían en la campaña político-electoral de 2012, en la que participé como candidato y de la que resulté triunfador, son temas que para muchos era impensable realmente fueran a concretarse. Reformas y cambios estructurales que hoy son una realidad.

Y eso, sin duda, también nos da una condición de mayor fortaleza frente a este escenario que el mundo nos está presentando, de alta volatilidad, de incertidumbre, de aversión al riesgo. Y que frente a ese escenario México está mejor preparado.

Y las reformas no están en la teoría, no están en que los beneficios eventualmente, sin duda, los habrá aún más en la maduración que tenga la implementación de las reformas, pero ya desde ahora se aprecian beneficios muy importantes.

Déjame señalarte algunas variables que dan muestra, justamente, de esta condición.

El año pasado se rompió en México la cifra de empleos generados en nuestro país, más de un millón 800 mil empleos, la cifra más alta de empleo generado.

Tenemos una tasa de desempleo baja, si lo contrastamos con otros países, de menos del cinco por ciento; logramos registrar la inflación más baja de la que se tenga registro en la historia de nuestro país, desde que se mide la inflación, hace 45 años, 2.13 por ciento, lo cual son indicadores que muestran la fortaleza que tiene nuestro país.

El consumo interno, el mercado interno, se está moviendo.

Y, además, si a esto agregamos que somos un país con una condición geográfica privilegiada: somos parte de América Latina, pero también somos parte de América del Norte; somos puente entre estas dos regiones del mundo. Con orgullo somos latinoamericanos, pero también con una integración indudable con América del Norte.

Nuestro aliado comercial más importante son los Estados Unidos. Tenemos un comercio con América del Norte de más de 520 mil millones de dólares, y además esto está creciendo.

Las reformas alcanzadas las hay en el ámbito de lo político; las hay en términos de los derechos que hoy tiene la sociedad mexicana; las hay particularmente en el terreno económico.

Y apunto, yo creo que al menos tres reformas que, sin duda, nos dan este mejor blindaje frente al escenario mundial que estamos viviendo.

Una Reforma Energética, que rompe con el modelo que México tuvo en los últimos 50 años; se abre este sector, el de la explotación de nuestros recursos en el subsuelo, los hidrocarburos; lo mismo que el sector eléctrico, para propiciar competencia, y vaya esto en beneficio de los usuarios, en beneficio de la sociedad, para que estos insumos puedan adquirirse en mejores condiciones y a precios más baratos; lo mismo que para las familias, que para el comercio, que para la industria.

La Reforma en Telecomunicaciones, que abre este sector a una mayor competencia para proveer servicios de telefonía, móvil y fija, servicios de Internet, elevar nuestra condición de competitividad, precisamente a través de estos medios.

Y la Reforma Financiera, la cual apuntala una necesidad que como país teníamos, que si bien contábamos con un sistema financiero, como lo tenemos, robusto; sin duda, el nivel de crédito que había en nuestro país era muy, estaba muy por debajo del que tenían otras economías. Y hoy el nivel de crédito en México está creciendo.

Pasamos de tener un nivel de crédito del orden de 25 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto, a ser hoy cercano al 32 por ciento; y el nivel de crédito, además, está creciendo a tasas mayores a lo que lo hace la economía, del orden de 3.5 por ciento.

En esta consistencia estaremos muy cerca, hacia el término de esta Administración, en 2018, de alcanzar la meta que nos propusimos de llegar a niveles de crédito del orden del 40 por ciento.

Eso es lo que está pasando hoy, en México. Éste es el blindaje que México tiene: sus reformas estructurales, que le dan una mejor solidez, una mejor preparación, y ello nos permite hacerle mejor frente a este escenario convulso, que el mundo nos está presentando.

-MOISÉS NAÍM: Presidente, usted sabe que hay, hubo mucho aplauso, fueron muy bien acogidas sus reformas por los observadores, pero también hay preocupaciones con respecto a la sostenibilidad de esas reformas, y una concretamente es la Reforma Energética.

Hay la pregunta de que sin con la caída de los precios de la energía, eso no va a socavar la viabilidad de sus reformas energéticas.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Mira, este diálogo me da ocasión para precisarte en dónde está el rumbo que claramente tenemos trazado de aquí al término de esta Administración.

Primero, preservar nuestra fortaleza y nuestra condición, nuestros fundamentos macroeconómicos. Es nuestra principal prioridad mantener esta condición.

Segundo. Llevar a cabo la debida y eficiente instrumentación de las reformas estructurales, entre ellas, apunto la Reforma Energética.

Y estamos empeñados y estamos claros que, más allá de la coyuntura que hoy presenta el escenario de caída en los precios del petróleo, estamos resueltos y decididos a instrumentar, en tiempo y forma, la Reforma Energética.

Ha sido muy exitosa, de la Ronda Uno las distintas licitaciones que han tenido lugar.

Solamente destacar que en diciembre, de los 25 campos que se licitaron, estos se lograron colocar en su totalidad y, además, con ofertas por parte de las empresas participantes, tanto nacionales como extranjeras, muy por encima de las expectativas que eventualmente se esperaban.

Ahora viene la siguiente licitación de la Ronda Uno, que es la que tendrá que ver con aguas profundas, y yo estimo que hacia el segundo semestre de este año, hoy se han abierto ya la información, los datos, el cuarto de datos, para las empresas que eventualmente estén participando en esta licitación.

Pero, repito, más allá de la coyuntura, por supuesto que estamos resueltos a implementar la reforma y a lograr la debida instrumentación de la misma.

Evidentemente corresponderá al instituto regulador, a la Comisión Reguladora, determinar resueltos a la licitación de estos campos, el momento, porque tiene que ser en condiciones de ventaja y de beneficio para el país.

Pero esto, el que hoy tengamos precios del petróleo bajos, no frena, ni limita, ni detiene la instrumentación de la Reforma Energética, en la etapa que corresponda ahora instrumentar.

-MOISÉS NAÍM: Otra de las amenazas a las reformas es por supuesto todos los vientos en contra, que vienen de la economía mundial.

Es más fácil hacer reformas cuando hay una época de auge económico, que cuando hay una época de mayores dificultades.

Los países emergentes están enfrentando aguas turbulentas, y México pertenece a esa categoría.

Pero usted ha argumentado que México está mejor posicionado que el resto de los países emergentes para enfrentar las dificultades.

Explíquenos por qué.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Yo creo que reiteraría lo que he expresado ya, Moisés, creo que la fortaleza de México está, precisamente, primero, en que de forma oportuna tomamos decisiones, precisamente, preventivas, en cuanto al gasto del Gobierno, sin saber exactamente cuál iba a ser el horizonte con respecto a los precios de materias primas y particularmente del petróleo.

Con oportunidad, en 2015, decidimos tomar medidas preventivas para recortar el gasto, lo volvimos a mantener este escenario y, además, en el compromiso de mantener este ejercicio de manera multianual, para ir reduciendo el déficit en nuestro país, e ir logrando un menor gasto, más allá de cualquier escenario que se presente en el entorno internacional, en el propósito de mantener nuestra fortaleza macroeconómica.

Y ello depende fundamentalmente de tener un manejo responsable en las finanzas públicas, y muy respetuosos del manejo monetario que realiza el Banco Central de nuestro país.

Por otro lado, otra condición u otra razón, yo creo, de estar mejor preparados, es que logramos hacer en tiempo nuestras reformas estructurales, lo cual nos da esta solidez, y creo que los datos que les he compartido en cuanto a empleo, en cuento a inflación, en cuanto al consumo interno que estamos teniendo, al desempeño que está teniendo nuestra economía, dan cuenta y son testimonio fiel y puntual de cómo frente a este escenario adverso que el mundo nos presenta, México se sigue moviendo, sigue creciendo económicamente.

Cuando observamos en otros países desaceleración económica, en México estamos creciendo. No estamos alcanzando los niveles, obviamente, deseados, pero, sin duda, se contrasta nuestro crecimiento económico con el que tienen otras partes del mundo y, particularmente, de la región latinoamericana.

Y, por supuesto, que representa, también, una gran fortaleza para México nuestra integración con Norteamérica.

Repito, nuestro principal socio es Estados Unidos. Estamos trabajando en lograr una mayor productividad en la región de Norteamérica.

Estamos, de forma conjunta con el Gobierno Norteamericano, estableciendo mecanismos para una mejor logística en el intercambio comercial que tenemos.

Hoy hemos puesto en marcha, por dar ejemplo de ello, un plan piloto para el predespacho en las aduanas, tanto de Estados Unidos como de nuestro país, en un programa proyecto de tres aduanas, dos que ya están hoy operando, lo cual hace que nuestro comercio sea mucho más ágil, más eficiente, y esto es parte del acuerdo que tenemos hecho con los Estados Unidos.

Realmente, ahí advertimos una gran fortaleza. Creo que el Acuerdo de Libre Comercio celebrado con Estados Unidos y con Canadá, ahora nuestra participación en el TPP y que, obviamente, está en etapa todavía de ser signado, aprobado por los Congresos, pero que ya somos ya 12 países parte de este gran Acuerdo de Libre Comercio entre América y la región Asia-Pacífico, sin duda, nos da un horizonte de gran potencial y de mayor fortaleza frente a este mar tan movido que el mundo está viviendo.

-MOISÉS NAÍM: Usted ha pasado como Presidente de México por una etapa, obviamente, muy compleja y con muchas sorpresas y ciertas turbulencias.

Qué sabe usted hoy, que no sabía cuando comenzó la Presidencia.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Mira, yo creo que estar en la Presidencia, sin duda, me ha dado la oportunidad de ver y de sentir de forma mucha más directa la gran fortaleza que tiene México, las grandes potencialidades que tiene nuestro país. Conocer de mejor manera sus diferentes regiones.

De ver, además, este ánimo muy renovado que hay entre la juventud mexicana.

Déjame decirte que más de la mitad de nuestra población, prácticamente, la mitad de nuestra población es predominantemente joven, tiene en promedio 27 años.

Y hoy lo estamos viendo en el emprendedurismo de nuestros jóvenes, en su capacidad creativa y deseosa de participar en la actividad productiva, cómo se están incorporando; por eso, incluso, el Gobierno ha diseñado mecanismos para financiar proyectos de jóvenes que, sin historial crediticio, puedan participar en proyectos productivos.

Estamos impulsando, a través de lo que en México conformamos como el Instituto Nacional del Emprendedor, un ambiente propicio para que los jóvenes puedan participar y puedan desarrollar sus propios proyectos, que hoy están teniendo éxito y que además les estamos acompañando con voces y con referentes de empresarios de éxito que han decidido participar en este esfuerzo.

Es claro que hoy gobernar en el mundo está siendo, no es fácil, es complejo. Vivimos escenarios, en términos políticos, convulsos.

Pero yo lo veo con un gran optimismo. Lo veo con optimismo porque México ha demostrado y se ha demostrado a sí mismo, como país, que a partir de estas fortalezas, de esta condición, que la democracia, en donde tienen cabida las distintas expresiones y visiones que hay sobre el desarrollo de México, la pluralidad política que tiene nuestro país, sí es posible concretar acuerdos, sí es posible ponerse de acuerdo en lo que país el necesita.

Para aquellos que supongan que la democracia y nuestra consolidación democrática es un obstáculo para que el país tenga una escenario de mayor desarrollo, creo que en los últimos años, justamente, lo que hemos demostrado y nos hemos demostrado, y le hemos demostrado al mundo, es que sí podemos transformarnos y transformarnos positivamente.

En esa ruta estamos. Estoy optimista, realmente, de cómo México se viene transformando, y un horizonte muy promisorio que le espera a nuestro país, en los próximos años, precisamente a partir de lo que hemos construido entre todos los mexicanos.

Esa es la fortaleza que yo veo. Te repito, sin estar ajeno a lo difícil que quizá pueda ser hoy gobernar en democracia, de hacer gobierno.

Pero esa es nuestra condición, esa es nuestra particularidad, es una fortaleza, que yo más lo veo como una gran oportunidad para seguir creciendo como país.

-MOISÉS NAÍM: Usted pertenece a una generación de Jefes de Estado que gobierna una con sociedad activada, con una sociedad que se ha despertado, con una sociedad que se siente con más derechos y que tiene más instrumentos individuales para utilizarlos, incluyendo las redes sociales y todo lo demás.

Tiene una clase media, México ha aumentado el tamaño de su clase media, esa es una clase media muchísimo más conectada, educada, informada y que tiene demandas nuevas sobre el Estado y sobre el Gobierno.

Una de esas demandas es, por supuesto, una renovada intolerancia hacia la corrupción.

El tema de la corrupción en México, como usted sabe, es un tema cotidiano, ha formado parte de la conservación nacional de una manera intensa.

La gente ha salido a la calle en México, en Guatemala, en Brasil, en Chile y en otras partes, donde hay una nueva intolerancia para la corrupción.

Esa no ha sido una sorpresa para usted, el cómo la corrupción se ha transformado en un tema de activismo social que no había estado antes presente en México.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Mira, yo creo, primero, que para lo que hemos venido trabajando en México,  la razón de las reformas, de los cambios y de las políticas públicas que estamos impulsando, los planes de infraestructura que también venimos impulsando y desarrollando, tienen un propósito: que vayamos generando en México más clase media; que vayamos generando una sociedad con mejores condiciones, con mejor ingreso, con mayores oportunidades y, evidentemente, hoy hay una sociedad, afortunadamente, muy activa y muy participativa.

Creo que el reto está en lograr cada día una mayor empatía entre un Gobierno actuante y la sociedad demandante.

Cómo encontramos estos puntos de encuentro, de comunicación, de diálogo y también de poder hacer efectivas muchas, o dar atención efectiva a muchas de las demandas que hay entre la sociedad.

Sobre el tema particular que tú refieres, de la corrupción, yo me he atrevido a decir que para México, y no sólo para México, yo creo que no es un tema privativo de México, lo creo de muchas sociedades y de prácticamente de todas las latitudes, que era un problema de orden cultural.

Y, sin embargo, hoy te diría, me atrevo a decir, que es incluso más allá de eso.

Alguna vez, presentando algunos de los cambios estructurales que hemos hecho, precisamente, para combatir la corrupción en México y para ese propósito se creó un Sistema Nacional Anticorrupción, que hoy está en proceso de consolidarse, falta alguna legislación de carácter secundario, pero ya está claramente definido en nuestra Constitución; así como un Sistema Nacional de Transparencia, que también está en etapa de implementación, como dos mecanismos importantes y de relevancia para combatir la corrupción.

Yo creo que hoy lo que estamos haciendo, lo dije, es domar y controlar la condición humana.

No es un tema ya, diría, de lo que dije alguna vez, o sostuve muchas veces, ser un tema de orden de cultural, yo diría que es un tema a veces más de condición humana.

Y hoy, ante esta exigencia que hay en una sociedad y con razón, creo que hoy se trata de establecer mayores controles, como lo estamos haciendo en México, y de domar esta debilidad humana que hay que meter en el orden.

Y creo que la mejor manera de hacerlo, como lo estamos haciendo en México y por lo que hemos optado en México, entre otros instrumentos, creo importantes, es en tener hoy Gobiernos abiertos, cada vez más transparentes en su actuar, en cómo gastan, en qué gastan, en la rendición de las cuentas sobre lo que gastan.

Y, por otro lado, un Sistema Nacional Anticorrupción que fundamentalmente establece mayores controles, no sólo para el orden Federal.

En México tenemos tres órdenes de Gobierno: Federal, estatal y municipal. Se trata de que estos sistemas de control, de auditoría, de fiscalización, no sólo ocurra en el orden Federal, donde hoy creo que hay varios mecanismos de control; sino que también esto vaya a donde a veces se encuentran mayores niveles de corrupción, que son en la base de la pirámide y tengamos que ir asegurando que haya un sistema que aplique por igual en los tres órdenes de Gobierno.

-MOISÉS NAÍM: Se nos está acabando el tiempo, Presidente, y habíamos prometido que usted nos diría si van a extraditar a El Chapo o no.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Mira, sobre esta pregunta, primero, yo tengo que decir que he hecho un reiterado reconocimiento al esfuerzo de las instituciones de mi país, de Seguridad Pública, porque realmente lograron la reaprehensión.

Fue para nosotros, como Gobierno, sin duda, un momento difícil y de tensión cuando logró evadir, cuando logró fugarse del penal, por las razones y por lo que resulte de la investigación, que sobre esa fuga las instancias de procuración de justicia, tenga que concluir.

Pero lo importante es que se logró su reaprehensión. El delincuente más buscado en México, de los más buscados en el mundo, se logró reaprehender, gracias a un esfuerzo de inteligencia y de trabajo consistente de las áreas de seguridad pública de nuestro país.

Hoy es muy claro, y lo he dicho también públicamente, la Procuraduría General de la República, que es la instancia de procuración de justicia en México, estará trabajando para seguir el proceso que se sigue por los delitos que se le inculpan, pero además, sí de trabajar en favor de la extradición.

Sí se está trabajando, evidentemente, pasa por todo un proceso que involucra al Poder Judicial de nuestro país, pero la indicación que tiene la Procuraduría General de la República es trabajar y acelerar su trabajo para lograr, lo más pronto posible, la extradición de este delincuente de alta peligrosidad.

-MOISÉS NAÍM: Y terminamos la sesión, Presidente, dándole las gracias por una muy interesante conversación.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: A ustedes.

Yo te agradezco esta oportunidad y agradezco a la audiencia que está aquí presente.

Muchas gracias.