-MODERADOR: Presidente Peña Nieto, aún recuerdo el día de su posesión como Presidente, lanzó una agenda tremendamente ambiciosa.

Y recuerdo que uno de los temas que más llamó la atención a todos quienes estaban ahí, especialmente, a los mexicanos, era la enorme reforma educativa que usted se planteaba, cosa que después, al día siguiente, lo hizo con el llamado Pacto por México, que es, quizás, una de las agendas de reformas estructurales más ambiciosas que, yo creo, se ha visto, ciertamente, en México y en muchos de nuestros países.

Ya ha hablado usted mucho que el tema de educación no es un tema simplemente de cobertura, sino de calidad. Cuéntenos un poquito, Presidente, eso y estas políticas sociales que ha venido encarando México y cómo conectarlas frente al sector privado, también.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Muchísimas gracias, Luis Alberto. Muy amable.

Y antes de hacer mis comentarios, quiero reiterar públicamente mi agradecimiento al Presidente Santos, a su distinguida esposa, a su equipo de colaboradores, por todas las atenciones que nos ha dispensado en esta VII Cumbre de la Alianza del Pacífico.

Reconocer la presencia de empresarios de toda la región que integra esta Alianza del Pacífico y de otras partes de la región latinoamericana, que acredita, sin duda, el gran interés que está habiendo por este acuerdo de nueva generación.

Es un acuerdo que va más allá de un acuerdo de libre comercio que, como ya se señaló por quienes me antecedieron en el uso de la palabra, permite el libre tránsito de personas, el compartir mercado de capitales, y el establecer una mesa de diálogo político.

Y hay algo que nos es común a los países que aquí participamos: Tenemos, en nuestros países y en nuestra agenda de trabajo y de Gobierno, temas compartidos y muy similares.

Todos buscamos el bienestar de nuestros pueblos, y atender algo que, sin duda, distingue a la región y distingue a los cuatro países que estamos aquí reunidos.

Somos cuatro países que hemos tenido un crecimiento en los últimos años, unos mayor, otros menor. Pero en todos los casos, mayor al promedio que se ha dado en la región y en el mundo entero.

Tenemos estabilidad macroeconómica. Y somos, además, cuatro países que tenemos una convicción muy clara de cuál es la ruta para revertir los escenarios de pobreza y de desigualdad que marcan a esta región, que es, precisamente, a través del Estado democrático, a través de un Estado con vigencia plena de derecho.

Y, sobre todo, hacer del libre comercio una ruta, un instrumento, para potenciar el desarrollo, la productividad y la competitividad de nuestras naciones y de la región en su conjunto.

El espíritu de esta Alianza es no sólo lograr una integración de este importante mercado de ya más de 200 millones de consumidores, sino desde aquí, hacer una plataforma para nuestra integración con la región de Asia-Pacífico.

Esto me lleva, a partir de estas coincidencias, a hablar de lo que Luis Alberto me ha cuestionado.

Qué está ocurriendo en México, a partir de esta ambiciosa y trascendental agenda de reformas estructurales que estamos impulsando.

Y cuando me refiero en términos plurales, lo digo porque no es sólo la agenda del Gobierno.

Sí, es a partir de una convicción y a través de lo que comprometí, desde hace apenas, casi seis meses, cuando tomé posesión, sino de dar espacio, en el ejercicio de una Presidencia democrática, a que todas las fuerzas políticas enriquezcan esta visión que hoy compartimos, para hacer que nuestra democracia dé mejores resultados a la sociedad, que no se agote el ejercicio democrático en las urnas, sino más bien, acreditarnos ante la sociedad, a la que nos debemos, quienes tenemos responsabilidad pública, de dar mejores resultados.

Y fue que esta convicción compartida del Gobierno de mi país, y de las principales fuerzas políticas, dio lugar al Pacto por México, y a la definición de una agenda de trabajo que incorpora o considera importantes cambios estructurales para acelerar el desarrollo de nuestro país.

Uno de estos cambios es, sin duda, la reforma educativa, que busca ir más allá de lo que quizá en México, especialmente en el Siglo XX, fue el gran desafío: Llevar la educación a todos los lugares más recónditos de la geografía nacional.

Ahora, el gran reto es asegurar que esa educación sea de calidad, y que permita dar herramientas e instrumentos a los educandos, a niños y jóvenes, de estar debidamente preparados para los retos de un mundo más competido y que demanda mayores capacidades y calificaciones para quienes se estarán incorporando a la vida activa y productiva en los próximos años.

Esta agenda y esta Reforma Educativa consideran el hacer de la evaluación un instrumento permanente, precisamente para ir definiendo, a través de las políticas públicas, para cada escuela, a cada región del país, cuáles son las necesidades específicas que permitan que en todo México contemos con una educación de mayor calidad.

En adición a esta Reforma Educativa, hay otras más de carácter estructural que sólo me permito referir de forma enunciativa para no ampliarme en el tiempo que se me ha concedido.

Una Reforma Laboral, precisamente para flexibilizar el mercado laboral, hacer más fácil la contratación de jóvenes que, sin mayor experiencia, puedan incorporarse a un trabajo.

Una Reforma al Régimen de Competencia que permita alentar mayor competencia en beneficio de los consumidores, en beneficio de la población en general.

Una Reforma al Sistema de Telecomunicaciones para alentar competencia y alcance de los servicios que ofrecen las tecnologías en materia de telecomunicaciones a todos los ciudadanos.

Y, recientemente, presentamos todo un paquete de iniciativas de reforma a distintos ordenamientos legales que, todo este paquete se ha considerado como una Reforma Financiera, que no es una reforma fiscal, que en su momento habremos de impulsar.

Es una reforma que busca ampliar el nivel de crédito que tenemos en México, y que esto, sin duda, va a potenciar, también, el nivel de intercambio comercial y de cooperación que tengamos con los países de la Alianza del Pacífico.

Se trata, en pocas palabras, de asegurar para las pequeñas, medianas empresas, para los mexicanos en general, mayor acceso al crédito, y que éste sea más barato.

Éstas son algunas de las reformas que ya están teniendo curso en nuestro país, en el marco de una agenda muy ambiciosa que tenemos todavía por delante.

Entre ellas, una Reforma Energética, una Reforma Hacendaria, una Reforma Política que, en pocas palabras, nos permita ser más competitivos, dar mejores resultados y asegurar para México un crecimiento sostenido, mayor al que hemos tenido, generar mayores empleos entre la población y, sobre todo, asegurar en la política pública que la generación de riqueza nos permita tener un reparto más equitativo, más justo y más igualitario entre los mexicanos.

Son estos mis primeros comentarios a la pregunta que ha formulado Luis Alberto Moreno.

Muchas gracias.