Santiago, República de Chile, 26 de enero de 2013.

Señoras y señores:

Muy buenas  tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto tener este gran honor de participar en esta IV Cumbre Empresarial de la CELAC y la Unión Europea, y haber escuchado a quienes me han antecedido en el uso de la palabra sobre las grandes oportunidades, ventajas que hay en la alianza estratégica que puede construirse entre América Latina y el Caribe y  la Unión Europea.

Quiero felicitar, aún cuando ha tenido que dejar por razones de otro evento, al señor Presidente de Chile y agradecer la hospitalidad del pueblo chileno, a quienes participamos en este encuentro.

A los Presidentes de Colombia y de Honduras, y a los Presidentes de distintos organismos, que están aquí representados. Y, sobre todo, a esta comunidad empresarial de la región de América Latina y de la Unión Europea, que participan de este importante encuentro.

Yo estoy convencido que esta Cumbre de la CELAC y la Unión Europea brinda la oportunidad de estrechar los vínculos entre Europa y América, especialmente a través de quienes encienden y potencian el motor de las economías, que son los empresarios, precisamente.

Como ustedes saben, América Latina y el Caribe atraviesan por un  buen momento económico. Las economías, en términos generales de  esta región,  han crecido del orden del cuatro por ciento en los últimos años.

En el caso concreto de México, están dadas las condiciones estructurales y coyunturales para despuntar, en los albores de este Siglo XXI. Mi país cuenta, en este momento, con una sólida estabilidad macroeconómica y un bajo nivel de deuda, en relación al tamaño de su economía.

Este año, el Paquete Económico aprobado por el Congreso  fue con cero déficit fiscal, además de que la inflación, hoy, en México, después de muchos años, encuentra condiciones de gran estabilidad e, incluso, por debajo del cuatro por ciento.

Los mexicanos contamos, asimismo, con sólidas instituciones y una democracia electoral que transita ya, hacia una democracia de resultados. Hay un consenso político por impulsar cambios estructurales, que permitan acelerar la transformación y el desarrollo de nuestro país.

Hace apenas algunas semanas, en el inicio de esta Administración, el 1 de diciembre, sólo un día después, se firmó un acuerdo político entre las principales fuerzas políticas de mi país y el Gobierno de la República, para establecer una agenda de trabajo que nos permita darle impulso a las acciones y reformas que permitan incidir en una mayor transformación para mi país y, sobre todo, acelerar su crecimiento económico y su desarrollo.

El Gobierno que encabezo se ha fijado cinco grandes metas o cinco grandes objetivos, en los que estaremos centrando nuestra atención y el trabajo de mi Gobierno.

El primero de ellos es lograr un México en paz, que centre su atención en el ciudadano, para garantizar la seguridad y la tranquilidad.

Segundo. Un México incluyente que permita ampliar las oportunidades de desarrollo entre los mexicanos y, sobre todo, permita realmente, de manera central y de raíz, combatir lo que todavía lastima y lacera la convivencia de nuestra sociedad, como por igual ocurre en toda la región, el combate frontal a la pobreza.

Y que significa no sólo atender a quienes más lo necesitan, a través de políticas asistencialistas, se trata de evolucionar estas políticas para lograr que quienes hoy son objeto de atención, a través de distintos programas para mitigar la condición social de pobreza, podamos lograr, en un mejor entorno de desarrollo y crecimiento económico, incorporar a estos sectores de la sociedad a la actividad productiva.

La cuarta meta tiene que ver con el México próspero que he trazado para los mexicanos, que significa que a través de un modelo económico de libre mercado, pero con sentido social, podamos ampliar las oportunidades de desarrollo para todos los mexicanos.

México, lo quiero señalar hoy, ante este sector empresarial, seguirá siendo una economía abierta, promotora del comercio mundial y garante de las inversiones nacionales y extranjeras.

El Gobierno que encabezo quiere ser, y así se ha comprometido, a ser un facilitador de las inversiones y, ante todo, respetuoso de la propiedad privada.

Hay certidumbre jurídica para los proyectos de inversión que se realicen en nuestro país.

Puedo afirmar que México ofrece hoy, no sólo estabilidad económica y certidumbre,  sino es también un mercado abierto y confiable para hacer negocios.

Las oportunidades estarán limitadas sólo por la creatividad y el talento de los empresarios.

Recientemente, también anuncié en mi país la creación de un Instituto Nacional del Emprendedor, que busca convertirse en un instrumento de apoyo, de respaldo a la pequeña y mediana empresa, para lograr un mayor crecimiento de ésta, de este sector de la economía, de este sector productivo y empresarial, que es aquel que además genera el mayor número de empleos en toda economía y que hoy, en esta economía global, merece mayores apoyos, respaldos, para su internacionalización y para su crecimiento.

Hemos comprometido en el Pacto por México, al que ya he hecho referencia, reformas en favor de la competencia, la productividad y la modernización económica.

Los avances que logremos, en estos cuatro ámbitos a los que ya me he referido, nos permitirán cumplir la quinta meta que me tracé al inicio de mi Administración: hacer de México un actor con mayor responsabilidad global.

Y eso es justamente lo que venimos hoy aquí a acreditar en esta Cumbre, no sólo la que tiene lugar en este espacio, sino los distintos encuentros que se están realizando aquí, en Santiago de Chile.

La CELAC, como encuentro de los Países de América Latina y el  Caribe, en esta CELAC con la Unión Europea, en la Alianza  Pacífico, y en los distintos encuentros que estoy sosteniendo de carácter bilateral, con Jefes de Estado y representantes de distintas naciones hermanas, para acreditar y, sobre todo, expresar la voluntad de México, para extender su solidaridad para con las grandes causas de la humanidad, y sobre todo, para con esta región de América Latina y del Caribe dejar de manifiesto y, sobre todo, acreditar en hechos la ampliación de nuestra presencia, y consolidar mayores alianzas estratégicas que contribuyan al desarrollo y al crecimiento de la región de América Latina y el Caribe, de la que somos orgullosamente parte.

Creo que las cifras son claras y hablan por sí mismas de la importancia que tiene esta alianza estratégica que hoy nos convoca, que es la de América Latina y la Unión Europea. Representa un mercado de más de 600 millones de personas, con un PIB per cápita de alrededor de ocho mil dólares, que aún cuando se trata de una cifra moderada, sigue  siendo o sigue teniendo una tendencia ascendente.

También, esta región goza de un crecimiento económico, especialmente el de América Latina, que se ha acelerado en los últimos años, y que espera, de acuerdo a indicadores del Fondo Monetario Internacional, para este 2013, se ubique del orden del 3.9 por ciento.

Es, quizá, una de las regiones del mundo, de las pocas que hoy se tiene, que tenga este nivel de crecimiento y que debemos aprovechar, no sólo para alentar una mayor relación entre los países miembros de esta región, de América Latina y del Caribe, sino de proyectar mayor crecimiento y mayor desarrollo a partir de alianzas estratégicas con otras regiones, como la gran oportunidad que representa la Unión Europea.

Es de destacar que igualmente, entre el 2004 y 2011, el comercio de la Unión Europea con Latinoamérica y el Caribe observó un crecimiento promedio anual de 12 por ciento. Es una cifra positiva que advierte lo alentador y positivo que puede tener esta relación de estas dos regiones. Sin embargo, me parece todavía modesta para la gran oportunidad que se tiene y más cuando otras regiones del mundo han logrado mayores tasas de crecimiento en los últimos años.

Para América Latina y el Caribe es fundamental diversificar aún más sus exportaciones, por encima de la coyuntura, el mercado europeo es una oportunidad de negocios para los empresarios de esta región.

Como ya lo dije, con relación a las pequeñas y medianas empresas, que para mi país, como estoy seguro, lo son para, también, los otros países de esta región, una gran oportunidad para que crezcan, para que escalen su tamaño y su presencia en los mercados globales.

Con la internacionalización de las empresas de ambos Continentes podremos fortalecer nuestras economías, generar más empleos y bienestar para los habitantes de nuestros pueblos.


Señoras y señores:

Los felicito por este franco y alentador diálogo. No cabe duda de que América Latina y el Caribe tenemos mucho, mucho qué ganar con una relación económica más estrecha con la Unión Europea.

Sus deliberaciones, recomendaciones que como empresarios tengan que hacer, sin duda, vendrán a fortalecer lo que en el terreno de la política estemos trabajando, quienes representamos a los países de esta región.

Hoy, tenemos la oportunidad histórica de formar alianzas estratégicas entre América Latina y el Caribe y Europa, para detonar un desarrollo compartido, un desarrollo que sea sostenido y, a la vez, sustentable en beneficio de nuestros pueblos.

Quiero concluir mi intervención diciendo que resulta muy alentador que en este encuentro no sólo se haya dedicado, o sea exclusivo para Jefes de Estado o representantes de los países que aquí participamos, sino que esta Cumbre, la que ha convocado y, por ello, le felicito al Presidente de Chile, sea una Cumbre en la que se han dado cita empresarios, como ustedes, legisladores y miembros de los Poderes Judiciales de todos los países que aquí participan.

Cuál es el gran beneficio y trascendencia que esto tiene.

Que, sin duda, es una mejor manera de propiciar las sinergias necesarias para que en nuestros países se den los cambios estructurales que nos permitan avanzar de manera más acelerada, porque el motor de todo el cambio, de toda transformación, está en la capacidad creativa y el talento de los actores económicos y sociales, que va más allá de la mera participación de los actores políticos.

Por eso, yo celebro la realización de este encuentro, porque, sin duda, habrá de orientar la forma y la mecánica que hacia futuro se tenga en otras cumbres, y que todo ello nos permita hacerle mejor frente a los grandes retos globales y a los grandes desafíos que nuestro país de manera interna está viviendo.

Yo hago votos porque esta Cumbre depare, realmente, para la región, para la alianza estratégica de América Latina y el Caribe, con la Unión Europea, mejores y mayores oportunidades, y un futuro promisorio de desarrollo y de bienestar social para nuestros pueblos.

Muchísimas gracias.