Muchísimas gracias.

Quiero extender la más cordial bienvenida a todas las delegaciones que de más de 190 países están hoy aquí presentes en nuestro país.

Particularmente, quiero saludar a Ibrahim Thiaw, quien es el Director Adjunto del PNUMA.

A Braulio Ferreira, que es el Secretario Ejecutivo del Convenio de Diversidad Biológica.

Al señor Gobernador del Estado de Quintana Roo, por la hospitalidad que dispensa a quienes vienen de más de 190 países, precisamente, a ocuparse de medidas y de acciones que realmente nos permitan preservar nuestro mundo y comprometer calidad de vida para las futuras generaciones.

Saludo a todos los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

A representantes de distintas organizaciones no gubernamentales.

Autoridades de diferentes órdenes de Gobierno.

Y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores delegados del mundo entero:

Bienvenidos a México.

Es un gran honor ser anfitriones de esta 13ª Conferencia de las Partes del Convenio Sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas, la COP13.

Los recibe un país, como ustedes ya lo han podido constatar en estos días, hospitalario, generoso y amigable con sus visitantes.

Los recibe un país que se está transformando en la forma en que educa a sus niños y jóvenes; en la forma en que se conecta digitalmente con el mundo; en la forma en que produce sustentablemente su energía.

Un país que está mejorando la forma de impartir justicia y de acercar la gestión gubernamental a los ciudadanos.

Un país que ha decidido emprender profundas reformas estructurales para liberar todo su potencial.

Los recibe uno de los cinco países con mayor riqueza biológica. Albergamos cerca del 12 por ciento de las plantas y animales conocidos en la tierra.

El libro sagrado de los mayas, porque nos encontramos en una zona de importante influencia de la cultura maya, el Popol Vuh, dice que los dioses fecundaron a los animales de las montañas, guardianes de todas las selvas: venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes.

Déjenme compartirles, en este espacio, un poco de las creencias de distintas culturas mesoamericanas, que sin duda nos ligan o nos vinculan con el propósito y espíritu de esta COP13.

Los mayas, habitantes de esta península de Yucatán, durante tres milenios, al igual que otros pueblos mesoamericanos, tenían una profunda relación material y espiritual con la naturaleza.

Entre nuestros pueblos originarios, los nahuas creían que en los árboles vivían las almas de sus ancestros; los zapotecos, que sus antepasados emergían de las raíces de los árboles; los huicholes, que sus ascendientes eran animales, particularmente jaguares.

La conservación de los recursos naturales era parte de su cosmovisión.

Los mayas creían que, si los árboles se cortaban sin permiso, el cielo se desplomaría y el fin regresaría a la Tierra.

Los tzotziles pensaban que los dioses de la Tierra actuaban a través de los animales, para defender los bosques contra la intrusión de los humanos.

Si bien existía esta gran unión con su entorno, se cree que muchas de las civilizaciones mesoamericanas pudieron haber desaparecido a causa de la sobrepoblación, la explotación excesiva de recursos y el deterioro ambiental.

Aquí están los dos elementos que, sin duda, hoy centralmente nos convocan. El recoger la experiencia de otras culturas sobre lo que representaba para ellos el medio ambiente, y también recoger de esa experiencia lo que llevó al exterminio y a la desaparición de muchas de las mismas.

Ser un país megadiverso conlleva la gran responsabilidad de cuidar nuestro entorno, que no sólo es patrimonio nacional, sino de toda la humanidad.

Por ello, México celebra esta Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad.

Estamos reunidos para proteger a la biodiversidad del mundo, al elefante que es sacrificado por el marfil, al bosque que es talado por sus maderas preciosas, o al delfín del río que muere por la contaminación de su hábitat.

Es cierto, debemos proteger la biodiversidad porque es lo correcto, pero, sobre todo, es una obligación moral.

Pero, también, la protección y conservación puede traducirse en una causa de utilidad, que contribuya al sustento y desarrollo de las comunidades.

Por eso, a esta Cumbre no sólo invitamos a los Ministros de Medio Ambiente, sino, también, a los responsables de las agendas de Agricultura, Bosques, Pesca y Turismo.

Quiero expresar mi más amplio reconocimiento a los ministros participantes, que apenas el sábado pasado aprobaron la Declaración de Cancún sobre Integración para la Conservación y Uso Sustentable de la Biodiversidad para el Bienestar.

Este acuerdo permitirá que los sectores productivos de cada país incorporen criterios de biodiversidad y protección en la toma de decisiones.

Los sectores abordados por la Declaración de Cancún son muy importantes para nuestros países. Y me gustaría ilustrar el caso de México con tres ejemplos:

Durante 2015, México recibió 32 millones de turistas, con lo cual nos colocamos en el noveno lugar de los países más visitados del mundo.

La gente que nos visita viene a disfrutar de nuestras bellezas naturales, hermosas playas y arrecifes y de nuestros extraordinarios paisajes.

El reto es lograr que esta riqueza natural se conserve y siga siendo atractiva para los turistas, que habremos de recibir en el futuro.

Como segundo ejemplo, me refiero al sector agroalimentario, que como nunca antes está conquistando mercados internacionales.

En 2015, por primera vez, en los últimos 20 años, el valor de nuestras exportaciones agropecuarias y pesqueras superó el de nuestras importaciones.

Algunos ejemplos exitosos de la integración de la biodiversidad en las cadenas agroalimentarias, son la sustentabilidad en la producción del café, la pesca de atún aleta amarrilla y langosta, y la conservación del material genético del maíz, como país centro de origen.

El desafío es consolidar más actividades agropecuarias que conjuguen desarrollo económico, inclusión social y protección ambiental. Son los tres elementos centrales que deben deparar a la realización de cualquier actividad económica hacia el futuro, ésta, la de cuidar nuestro entorno, la de lograr la inclusión social, pero también, sobre todo, la de hacer posible el desarrollo y crecimiento económico, armonizándolo con la protección a nuestro medio ambiente.

Finalmente, el reto de conservación en el sector pesquero lo ilustro con la batalla que estamos dando por conservar la vaquita marina, similar a un delfín pequeño, de las cuales se estima que existen menos de 100 ejemplares en su hábitat natural.

Estamos trabajando con los pescadores del Alto Golfo de California para que la vaquita marina deje de ser una víctima incidental de la pesca de otras especies.

La COP13 tiene en sus manos la oportunidad de cambiar la visión tradicional con la que conservamos y preservamos nuestra riqueza biológica.

Se trata de concebir a la biodiversidad como una estrategia de desarrollo para el bienestar presente y futuro de la humanidad.

Hay muchas experiencias exitosas para conservar y utilizar de manera sustentable nuestro capital natural.

Por ejemplo, en México hemos impulsado un programa de pago por servicios ambientales, con el que se ha asegurado la conservación de tres millones de hectáreas de ecosistemas forestales.

Además, en cuatro años, lo que lleva esta Administración, hemos reforestado más de 743 mil hectáreas, prácticamente el 75 por ciento de la meta trazada en esta Administración de llegar a un millón de hectáreas en seis años.

Y me da mucho gusto compartirles también que esta mañana decretamos nuevas Áreas Naturales Protegidas y Zonas de Salvaguarda; tres de las cuatro nuevas reservas están relacionadas con nuestro patrimonio marítimo, el cual cubre una extensión de 1.6 veces la superficie terrestre de nuestro país.

Dentro de las nuevas áreas protegidas se encuentran el Caribe Mexicano, éste que hoy nos recibe para prohibir todo tipo de exploración y extracción de hidrocarburos, así como la descarga de sustancias contaminantes, entre otras medidas.

Los decretos que se han expedido el día de hoy, para ampliar nuestras Áreas Naturales Protegidas, nos permiten llegar ya a 91 millones de hectáreas declaradas protegidas.

Hoy solamente hemos declarado 65 millones de Áreas Naturales Protegidas. Triplicamos cualquier otra cifra que en el pasado se hubiese tenido de Áreas Naturales Protegidas en nuestro país.

Éste es el paso tan importante que hemos dado el día de hoy.

Y vale la pena decir que ésta no es sólo una declaración unilateral de parte del Gobierno. Es una declaración del Gobierno de la República, pero ampliamente consensuada con los actores sociales, con los actores productivos, que están precisamente en las zonas que hoy se han declarado como Áreas Naturales Protegidas. 

Es un acuerdo consensuado, repito, con todos los actores involucrados y que participan en el desarrollo y explotación de estas zonas, que hoy han quedado declaradas como Áreas Naturales Protegidas.

Éste es el valor que tiene este gran acuerdo que hoy hemos alcanzando, para triplicar en nuestro país la zona de protección, tanto marítima como terrestre, que tiene nuestro país.

Que además debo decir, nos permite no sólo cumplir en lo que tiene que ver con las zonas marinas protegidas de llegar al 10 por ciento, sino que auténticamente hemos duplicado este objetivo para México, al llegar a 23 por ciento como zona marítima declarada protegida.

Señoras y señores:

Hay que decir que hemos alcanzado un punto en el que o cambiamos nuestra forma de vida para detener la pérdida de la biodiversidad global, o esta pérdida va a cambiar para siempre nuestra forma de vida.

Hoy, sabemos que el verdadero reto consiste en lograr que el capital natural contribuya a satisfacer las necesidades y a mejorar la calidad de vida de las personas.

La única forma de garantizar un presente y un futuro más limpio y seguro para todos es mediante un verdadero desarrollo sustentable.

Éste es el reto para las naciones que participan en esta Conferencia de Naciones Unidas sobre Biodiversidad.

Deseo que los trabajos que aquí ya se están realizando tengan el mayor de los éxitos, que realmente los compromisos que se adquieran, los acuerdos que se tomen, las experiencias que se compartan, nos permitan enriquecer el actuar de los Gobiernos en esta materia, pero sobre todo nos permitan asumir cada día un compromiso más serio y decidido en favor de cuidar nuestro medio ambiente, y especialmente de cuidar y velar por la preservación de nuestra biodiversidad.

Les deseo a todas y a todos los representantes de naciones hermanas que hoy aquí concurren, que tengan éxito en estos trabajos, pero, al mismo tiempo, que tengan una feliz estancia en este país, que hoy los recibe con los brazos abiertos.

Muchísimas gracias.