Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Agradecemos, el Presidente Mujica y un servidor, la comprensión por la, espero no tan prolongada, espera para tener este homenaje en favor y en honor del señor Presidente de la República hermana del Uruguay.

Pero el evento del que venimos se ha prolongado. De hecho, lo abandonamos antes de que concluyera el primer encuentro que hemos sostenido Presidentas y Presidentes de los países de la región latinoamericana y del Caribe.

Pero no puedo dejar de reconocer aquí, en la participación del Presidente Mujica, su vehemencia y la defensa que hizo a la posición claramente en favor de encontrar en este espacio de diálogo, que hemos creado en la CELAC y que pareciera un tema o un evento común, él lo ha señalado, me lo venía compartiendo, es algo que ha tomado décadas, la construcción de un espacio de diálogo y de acercamiento entre los países latinoamericanos y del Caribe.

Por eso, me congratulo de participar en este evento, de encabezar esta ceremonia en la que habremos de otorgar la Medalla Águila Azteca al excelentísimo señor Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Alberto Mujica Cordano.

En este encuentro, me da mucho gusto saludar a varios representantes de la comunidad intelectual, académica y de distintos sectores de la sociedad uruguaya que están aquí, acompañando a su Presidente.
Saludar, también, a quienes representan a nuestro país, tanto en el ámbito diplomático como representantes de otros sectores de la sociedad mexicana.

Y también saludar y agradecer la hospitalidad de quienes representan a la República hermana de Cuba, a quienes están hoy, aquí, entre nosotros, y que agradecemos su presencia.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

México es un país profundamente identificado y comprometido con las mejores causas y anhelos de la comunidad internacional. Y de manera especial, con aquellos que compartimos las naciones latinoamericanas y caribeñas.

Los pueblos latinos, además de impulsar valores fundamentales, como la paz, la libertad, la tolerancia y la cooperación, también nos sentimos identificados en la lucha permanente por lograr un desarrollo equitativo, justo y armónico para nuestras sociedades.

En este esfuerzo colectivo, grandes mujeres y hombres han forjado el alma latinoamericana que nos une desde México hasta la Patagonia.

Me refiero a talentos ejemplares cuya vida y obra son fundamentales en la identidad americana.

Libertadores como Simón Bolívar, José María Morelos o José Artigas, así como pensadores y poetas universales como José Martí, Octavio Paz o Mario Benedetti, entre otros.

En la actualidad, su tenacidad y ejemplo nos siguen motivando para continuar trabajando por la justicia y la equidad en nuestra Patria común, que es América Latina.

Precisamente, uno de estos luchadores sociales es nuestro amigo don José Mujica, quien desde su temprana juventud y con gran audacia asumió la vocación de convertirse y ser un agente transformador de su país.

En incontables ocasiones, la vida lo llevó por senderos arriesgados que pusieron al límite su voluntad e, incluso, lo privaron de libertades fundamentales.

Sin embargo, por más ardua que fue la prueba, José Mujica se levantó, una y otra vez, para seguir andando el camino.

Y cito textualmente lo que han sido sus palabras: Yendo liviano de equipaje, como él mismo ha dicho, de esta forma ha aprendido a atesorar lo más sencillo y, a la vez, lo más importante de la vida.

Uno de los mensajes más importantes de nuestro homenajeado es que tenemos que seguir soñando y creando, día a día, la región moderna, productiva, competitiva y de mayores oportunidades para quienes forman parte de la sociedad latinoamericana.

En este ideal, el pueblo charrúa se ha convertido en un gran referente del carácter y determinación que inspira a América Latina y el Caribe.

Uruguay suma más de 10 años de crecimiento económico con estabilidad. Además de ello, se han impulsado políticas sociales que han hecho de este país el más equitativo de América Latina.

Señor Presidente:

Bajo su liderazgo, Uruguay se ha distinguido por ser un país conciliador, que contribuye decididamente a la unidad de los pueblos latinoamericanos. Es admirable su forma de entender y hacer política.

Su experiencia y filosofía de vida, lo hacen un gran estadista de nuestro siglo.

Como hombre sobrio, líder social y ciudadano del mundo, estoy seguro de que usted seguirá siendo ejemplo para ésta y las futuras generaciones de uruguayos y latinoamericanos.

Señoras y señores:

La Condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca es el máximo reconocimiento que el pueblo de México otorga a quienes han realizado grandes aportaciones en el porvenir de nuestra Nación y del mundo entero.

En este acto, también le brindamos nuestro mayor agradecimiento por ser, el Presidente Mujica, un verdadero amigo y un gran aliado del pueblo mexicano.

De manera especial, valoramos su apertura y disposición para compartirnos experiencias exitosas, como lo ha sido el Plan Ceibal, que inspiró un programa similar en nuestro país y que nos está permitiendo llevar computadoras a niños de quinto y sexto de primaria en México.

Desde hace más de 180 años, y a pesar de la distancia geográfica que aparentemente nos separa, Uruguay y México siempre hemos sido y seremos pueblos cercanos.

Uruguay fue el primer país que visité oficialmente como Presidente de México, debido a la importancia que mi Gobierno otorga a nuestra relación.

Estoy seguro de que Uruguay y México serán actores responsables y proactivos en la construcción de una región latinoamericana más fuerte, más unida y más próspera.

Por todas estas razones, como Presidente de México, es un honor imponer este día al excelentísimo señor José Alberto Mujica Cordano la Condecoración de la Orden Mexicana Águila Azteca.

Muchas felicidades.

Y gracias por la amistad que dispensa al pueblo de México.