Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

           Señor representante de la Organización de los Estados Americanos.

            Señor Gobernador del Estado de Quintana Roo, muchas gracias por su hospitalidad.

            Señor Secretario del Trabajo y Presidente Pro Témpore ahora, de la Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo de la OEA, que agradezco en ello la confianza que todos los países integrantes de la OEA dan a México para que sea el titular de la Secretaría del Trabajo, quien asuma la Presidencia Pro Témpore, precisamente, de esta Conferencia Interamericana. 

            Saludo a las y los Ministros del Trabajo de los estados miembros, de la Organización de los Estados Americanos.

            Saludo a las y los Legisladores Federales, locales.

            Y a todas las autoridades aquí presentes, que están en este acto.

            Quiero saludar a dirigentes sindicales de nuestro país, que están entre nosotros.

            A representantes de organismos internacionales, que también acompañan la realización de este encuentro.

            Y a toda la representación de la sociedad quintanarroense que se da cita en este evento.

            Señores representantes de los medios de comunicación.

            Señoras y señores:

            El trabajo decente, como lo mandata la Ley Federal del Trabajo, es decir, digno, formal y bien remunerado, además de ser un derecho, es una condición fundamental para el desarrollo de las personas y de las sociedades.

            Para asegurar que nuestras poblaciones puedan ejercer plenamente este derecho, los países debemos transformar y poner al día nuestras leyes, instituciones y políticas públicas en materia laboral.

            Por eso, es que es un honor para México ser sede de esta 19ª Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo de la Organización de los Estados Americanos, la OEA.

            México asume con responsabilidad la Presidencia Pro Témpore de esta conferencia por los siguientes dos años.

Reitero el compromiso de mi país de intensificar el intercambio de experiencias exitosas, que nos permitan mejorar las condiciones laborales de todo el hemisferio americano.

            En mayor o menor medida, nuestros países enfrentan retos similares en esta materia, como desterrar toda forma de trabajo forzoso, infantil o discriminatorio; asegurar la libertad de asociación sindical y el derecho a la negociación colectiva.

            Igualmente, debemos procurar una justicia laboral profesional y expedita, al tiempo de crear nuevos puestos de trabajo decente, productivo y sostenible. 

Esto es, precisamente, lo que estamos haciendo en México: impulsar programas y acciones que promuevan el desarrollo de un sector laboral moderno, productivo, formal e incluyente.

            Con la Reforma Laboral, México incorporó nuevas modalidades de contratación flexibles, con esquemas a prueba o de capacitación inicial obligatoria.

Al reducirse la rigidez del mercado laboral, los jóvenes ahora tienen más oportunidades para incorporarse a un empleo, incluso, si no tienen experiencia previa.

            Además, se estableció un vínculo directo entre capacitación, productividad y ascensos en puestos vacantes. 

Se fortalecieron las facultades de vigilancia de la autoridad laboral en materia de seguridad y salud en el trabajo.

            La reforma, también, dispuso medidas para mejorar las condiciones de empleo de las madres trabajadoras.

            En lo relativo a las personas con discapacidad, ahora los centros de trabajo con una plantilla de más de 50 trabajadores, deben asegurar condiciones de accesibilidad para todos sus empleados.

            Además, contempla nuevos mecanismos de transparencia y rendición de cuentas en el registro de sindicatos, la elección de sus directivas y en el depósito de contratos colectivos de trabajo.

            Hoy se protege el ejercicio del voto personal, libre, directo y secreto de los trabajadores durante el proceso de recuento para determinar la titularidad de un contrato colectivo de trabajo.

            Se eliminó de la legislación la práctica denominada cláusula de exclusión por separación, en la que un trabajador que dejara de ser miembro de la organización sindical, podía ser separado de su puesto a petición del sindicato titular, de su contrato colectivo de trabajo.

            En estos tres años de Gobierno, hemos puesto la Reforma Laboral, como todas las otras, en acción.

Este esfuerzo conjunto entre trabajadores, patrones y autoridades, ha tenido resultados positivos.

            No se ha registrado, como aquí se ha dicho, una sola huelga de jurisdicción federal en 25 meses; desde 1917 no se había tenido un periodo tan largo sin huelgas.

Y aquí, ocasión ésta me merece de expresar amplio reconocimiento a los factores de la producción, a los trabajadores, a los empleadores, porque son ellos, precisamente, quienes en este clima de armonía, de civilidad, de entendimiento y de visión compartida es que hacen posible que al día de hoy no tengamos ninguna huelga federal, de jurisdicción federal.

            Además, en más de tres mil negociaciones de contrato colectivo de trabajo se han incluido bonos de productividad; el número de trabajadores formales ha crecido en más de 1.7 millones, como lo he dicho en otros espacios, es la cifra más alta para un periodo similar de tres años de una Administración, de las últimas cinco que ha tenido nuestro país.

            Por primera vez en la historia de México, existe un mismo salario mínimo para todo nuestro país.

En tres años de Gobierno medio millón de niños han dejado atrás el trabajo infantil.

            Las defunciones relacionadas con accidentes de trabajo registran una disminución promedio de 14 por ciento entre 2012 y 2014.

            Estos son sólo algunos referentes de cómo estamos trabajando en México para incrementar la productividad, la competitividad y el bienestar de los trabajadores y sus familias.

            Ahora, el siguiente paso es avanzar hacia una justicia laboral del Siglo XXI, es decir, como lo tenemos en distintos ámbitos, que sea moderna, que sea ágil y que sea efectiva.

            Si bien la Reforma Laboral ha permitido que el mercado de trabajo sea más flexible y eficiente, también, en muchos casos, la justicia que resuelve las  controversias entre trabajadores y empleadores aún, hay que decirlo y reconocerlo, es lenta, costosa y de difícil acceso.

            Por eso, hay casos en los que representantes legales de trabajadores que buscan aplazar indebidamente los juicios laborales, no para favorecer al interesado, sino para encarecer el litigio y obtener beneficios a costa, o de los trabajadores o de las empresas.

            Por eso, los mexicanos estamos decididos a llevar a cabo una profunda revisión del sistema de justicia laboral, incluyendo la transformación y modernización de las Juntas de Conciliación y Arbitraje en los ámbitos Federal y estatal.

            Estamos determinados a llevar a cabo las transformaciones que garanticen que su funcionamiento esté actualizado, conforme a los principios de legalidad, transparencia, rendición de cuentas, imparcialidad, equidad y eficiencia.

            Estamos abiertos a discutir y revisar todo lo que sea necesario para lograr este propósito.

            A partir de la convocatoria que hemos hecho para los Diálogos por la Justicia Cotidiana, haremos una revisión a fondo de todo el marco legal relacionado con la impartición de la justicia laboral.

            Con base en los resultados de este ejercicio de consulta, será posible presentar al Congreso, en el próximo Periodo Ordinario de Sesiones, que inicia el 1 de febrero y concluye el 30 de abril del próximo año, la Iniciativa de Reforma en Materia de Justicia Laboral.

            Hay que decirlo abiertamente. Una justicia laboral efectiva, pronta y expedita nos permitirá, como Nación, dar certeza jurídica a trabajadores y a empleadores y, con ello, elevar, tanto la productividad y la competitividad económica, como la calidad de vida de las familias mexicanas.

            Señoras y señores:

            Si como región seguimos, y ésta creo que debe ser la gran tarea a la que los gobiernos debemos abocarnos, debemos seguir impulsando la productividad, el trabajo decente y la justicia laboral, no sólo habrá más empleos bien pagados, bien remunerados, sino también mayor equidad e inclusión en nuestras sociedades.

            Con esta convicción, México renueva su compromiso con esta Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo y con la Red Interamericana para la Administración Laboral.

            Estoy convencido de que las iniciativas que aquí se adopten, contribuirán a fortalecer los mercados de trabajo en nuestra región en beneficio de nuestras economías y, lo más importante, que ese es al final de cuentas el gran objetivo que persigue esta Conferencia, que perseguimos los gobiernos, en beneficio de los trabajadores.

            Hago votos porque realmente los acuerdos que aquí se alcancen contribuyan de forma comprometida y decidida a este objetivo.

            Sin más, quiero extenderles a las y los Ministros del Trabajo y de Educación que están presentes en esta Conferencia, nuestra más cordial bienvenida a México.

            México es su casa y deseamos realmente que este encuentro sea altamente productivo, pero además, tengan y reciban ustedes la calidez del pueblo mexicano, a través de quienes están aquí, a través de los quintanarroenses que están hoy aquí siendo casa de este encuentro y quienes le reciben con el corazón abierto.

            Sean bienvenidos todos.

          Muchas gracias.